BLONDE de Andrew Dominik

Por fin llegó Blonde, la peli de Marilyn. La primera película calificada NC-17 (la calificación casi X en los Estados Unidos) producida por una plataforma de streaming. Netflix en este caso. La película del acento cubano de Ana de Armas interpretando un icono tan estadounidense como Marilyn. La primera película de ficción del neozelandés Andrew Dominik desde Mátalos suavemente tras diez años dedicado a hacer documentales de Nick Cave.

Blonde Andrew Dominik Ana de Armas

Blonde no es un biopic al uso. Según su director, esta adaptación de la novela del mismo título de Joyce Carol Oates, un relato ficcionado inspirado en la vida de Marilyn Monroe, es ‘una avalancha de imágenes y eventos’. Y no le llevaremos la contraria. Porque este retrato íntimo de Norma Jean, la persona fagocitada por el personaje Marilyn Monroe creado por Hollywood es un festín visual. En este viaje al interior de la mente de Norma Jean, Dominik no se ocupa demasiado en contarnos la carrera de la actriz, sus éxitos o sus problemas en los rodajes. Sacrifica la fluidez narrativa, por una mirada impresionista, por el relato de algunos hechos concretos que marcaron la vida de la actriz. Al fin y al cabo, quien quiera conocer esos aspectos más concretos de su biografía, no tiene más que hacer una búsqueda por internet.

El fim es un despliegue de cambios de formato, de saltos del blanco y negro al color, de ralentíes,  de distintos tipos de puesta en escena… De un director obligándonos a fijarnos en que él es un autor. Y durante la mayoría del tiempo la película es un placer para los ojos. Con una concepción visual pensada para disfrutarla en un sala de cine. Aunque la inmensa mayoría del público que la vea, lo hará en el televisor de su casa cuando el algoritmo le indique que es la peli que debe ver esa semana. Es cosa de lo tiempos. Y del mercado.

Blonde Andrew Dominik Ana de Armas

Blonde está llena de ideas visuales que la alejan de una narración convencional. Pero también resulta sobrexplicada y subrayada. Algunas de estas ideas autorales caen en lo grotesco (Dominik se empeña en mostrar hasta por tres veces las imágenes de los fetos de una Marilyn embarazada, incluido un desconcertante plano desde el interior de la matriz), en lo chabacano (con un extrañísimo montaje entre las imágenes que suponemos que han provocado la calificación NC-17 en los Estados Unidos y lo que uno de los intervinientes en la escena está viendo en la televisión) o en lo publicitario (en especial en la parte del trío amoroso con los hijos de Charles Chaplin y Edward G. Robinson con imágenes que parecen extraídas de un reportaje fotográfico para una revista de moda).

Blonde pretende ser un viaje absorbente y fascinante por la vida de su protagonista, por sus aspectos más íntimos, por su forma de pensar, de ver la vida, sus alegrías y su sufrimiento, sus traumas y su lucha por superarlos, los abusos que tuvo que superar, el enfrentamiento entre el personaje público y la persona real, pero por culpa de esas ideas autorales que no siempre funcionan, la fascinación y deslumbramiento desaparecen.

Blonde Andrew Dominik Ana de Armas

Dominik recrea con acierto, pero sin sacarles todo el partido dramático a apariciones de Marilyn Monroe en Niebla en el alma, su primer protagonista, en Niágara, donde ya Hollywood la vendía como bomba sexual, Los caballeros las prefieren rubias, que da lugar a la mención de la diferencia de salario entre ella y la coprotagonista Jane Russell, La tentación vive arriba y la grabación de la icónica imagen de la falda al viento al pasar por encima de una rejilla de metro o Con faldas y a lo loco, y la lucha de la propia Marilyn con Billy Wilder para evitar el encasillamiento en el mismo tipo de papeles.

La Marilyn de Blonde es una mujer en continua búsqueda del padre ausente. Desde el inicio de la película que recrea su infancia hasta el final de su vida, su relación con los hombres está condicionada por esa necesidad de cubrir el vacío dejado por la ausencia de la figura paterna como el guión se empeña en hacernos recordar continuamente. Y esa búsqueda marca también sus matrimonios con Joe DiMaggio (interpretado por Bobby Cannavale) y Arthur Miller (Adrian Brody), que a pesar de ocupar muchos minutos en el film nunca son mencionados por sus nombres de forma explícita.

Blonde Andrew Dominik Ana de Armas

Ana de Armas y el equipo de maquillaje y peluquería, vestuario, fotografía y caracterización en general consiguen un parecido asombroso de la actriz de origen cubano con Marilyn Monroe, pero ésta no es una película para lucimiento de las dotes interpretativas de la actriz. Blonde es sobre todo un vehículo para lucimiento de su director que es quien en todo momento mantiene el protagonismo. Lo malo de Blonde es que a pesar de sus casi tres horas de duración, poco añade al conocimiento general de la persona y del personaje previos. El aparente retrato íntimo de la personalidad se queda en la repetición de ideas del personaje ya conocidas por cualquier aficionado al cine y en su intento de reivindicar a la persona, más allá de la bomba sexual con pocas luces utilizada y abusada de forma más o menos literal por los poderosos para su propio beneficio, acaba dando la impresión de que según Dominik la realidad no estaba tan alejada de lo que pretende denunciar.

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