HOLY SPIDER de Ali Abbasi

Hace 4 años el director danés de origen iraní Ali Abbasi se llevó el premio a la mejor película de Un Certain Regard con Border, una película que marcó aquella temporada en el cine fantástico. Tras aquel éxito, da el salto a la competición principal del festival de Cannes con Holy Spider en la que vuelve a su país natal con una película en torno a los asesinatos de prostitutas entre 2000 y 2001 en la ciudad santa de Mashhad.

Su protagonista es una periodista de Teheran que se desplaza a la Mashhad para investigar los hechos y descubrir al culpable de los crímenes. Aunque se trate de una mujer iraní, ella representará el punto de vista del espectador occidental, el del foráneo horrorizado e incapaz de asumir esos hechos y la sensación de falta de rigor e interés por la resolución de los casos por parte de la policía local. Al fin y al cabo las asesinadas son prostitutas de las peores zonas de la ciudad.

HOLY SPIDER Ali Abbasi

Pero Holy Spider no se trata de un thriller típico sobre una investigación. Desde el inicio Abbasi muestra las pesquisas de la periodista, pero también el día a día del asesino. Su vida ejemplar como padre, esposo y trabajador. Saltando de una historia a otra. Y no ahorrando al espectador ningún detalle de los asesinatos. De forma a veces más que cuestionable. Prevaleciendo por momentos el enfoque más innecesariamente morboso y sensacionalista. Centrándose en su procedimiento de localización, atracción, caza y asesinato. Y también permitiéndole justificar al asesino. Para él no se trata de asesinatos, sino de una misión divina para limpiar de presencias impuras el entorno de un templo.

HOLY SPIDER Ali Abbasi

A base de hallazgos demasiado forzados – la protagonista tiene una especial y poco verosímil habilidad de encontrarse en el sitio más indicado y en el momento más oportuno para dar con la información necesaria -, se irá revelando la verdad. Pero Holy Spider va más allá. También presenta una mirada a la sociedad en la que ocurrían estos asesinatos. El Irán de principios del siglo XX. La forma en la que eran recibidos por parte de los distintos estamentos de la sociedad. Y la forma en la que la religión y el absolutismo teocrático iban ganando terreno en todos los campos.

LES AMANDIERS (FOREVER YOUNG) de Valeria Bruni-Tedeschi

La franco-italiana Valeria Bruni-Tedeschi vuelve a competir por la Palma de Oro nueve años después de haber presentado Un castillo en Italia y después de haberse llevado un Premio Especial del Jurado de la sección Un Certain Regard en 2007 por Actrices. Con un guión escrito por la propia Valeria Bruni-Tedeschi, Noemie Lvovsky y Agnès de Sacy partiendo de sus recuerdos de la época, Les Amandiers se centra en un grupo de estudiantes de 20 años de la escuela de interpretación del Théatre des Amandiers fundada por Patrice Chéreau y Pierre Romans en el curso 1985-1986. En las pruebas de selección, los ensayos, las relaciones entre los estudiantes y los profesores, sus aspiraciones, la forma en la que les afectan sus vivencias y sus distintos orígenes sociales. En una edad en la que las emociones están a flor de piel y la vida se vive con intensidad máxima.

Les Amandiers Valeria Bruni-Tedeschi Forever Young

Porque aunque la película arranque interrogando a los aspirantes a entrar en la escuela sobre las causas por las que quieren dedicarse al teatro y a la interpretación, Les Amandiers evita las reflexiones sobre el arte dramático y prefiere centrarse en los aspectos más emocionales de sus protagonistas y en el pequeño o gran culebrón que vive cada uno de ellos. En el microcosmos de Les Amandiers caben embarazos deseados, no deseados, drogadicciones, sobredosis, SIDA, nacimientos, fallecimientos… Todo en unos pocos meses y una docena de personajes.

Les Amandiers Valeria Bruni-Tedeschi Forever Young

Con un montaje ágil, imagen analógica y numerosos primeros planos de los rostros, Les Amandiers logra transmitir una cercanía a los personajes que por otro lado un guión con tendencia a los giros dramáticos y a los mecanismos más peliculeros lleva a neutralizar. Un guión episódico, que parece una sucesión de apuntes extraídos de la memoria de la propia Bruni-Tedeschi con demasiada tendencia al golpe de efecto.

Y finalmente no acaba de encajar la búsqueda de la naturalidad y autenticidad en la puesta en escena con un guión que muestra de forma demasiado evidente sus mecanismos dramáticos. En un notable reparto coral lleno de jóvenes valores del cine galo, destaca la presencia magnética de Nadia Tereszkiewicz, alter ego de la propia Valeria Bruni-Tedeschi y la de Louis Garrel interpretando a Patrice Chéreau. Y también resulta llamativa la presencia en un papel secundario de Suzanne Lindon, la hija de Vincent Lindon, a su vez presidente del jurado encargado de decidir el reparto de premios oficiales del próximo sábado.

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