ARMAGEDDON TIME de James Gray

Tras presentar sus dos últimas películas en los festivales de Berlin, Z, la ciudad perdida en 2016 y Venecia, Ad Astra en 2019, el norteamericano James Gray vuelve por quinta vez a participar en la competición del Festival de Cannes con la esperanza de no irse de vacío en esta ocasión como las veces anteriores.

Y lo hace con esta soberbia película en parte autobiográfica de apariencia y arranque ligeros, pero que a medida que avanza va confirmando la denuncia y la crítica social que se apuntaban al principio.

ARMAGEDDON TIME James Gray

Armageddon Time narra la amistad entre dos jóvenes en el Queens de finales de los 70. Cuando Ronald Reagan estaba a punto de ser elegido presidente de los Estados Unidos. Paul es un chaval judío con aspiraciones artísticas. Johnny es un joven afroamericano que repite curso que aspira a ser astronauta. Arranca como una historia sobre la camaradería entre ambos. Como un coming of age divertido e ingenioso. De forma ágil y ligera. Pero ya desde el inicio Gray va apuntando los elementos que irán tomando cuerpo a medida que avanza el metraje: la diferencia de clases, los privilegios, el poder del dinero, el racismo, el individualismo, la falta de solidaridad y de empatía, la prevalencia de los estudios técnicos frente a los humanistas o artísticos…

Y Armageddon Time se convierte un cine social elocuente y combativo. Una crítica a la sociedad en conjunto y a sus mecanismos para perpetuar la situación actual. En la que no es que todo el mundo no tenga derecho a cumplir el publicitado sueño americano, sino que algunos no tienen derecho ni a soñarlo. Según James Gray si la sociedad es así es porque la sociedad ha sido educada para pensar y actuar de esa manera.

ARMAGEDDON TIME James Gray

El retrato de la sociedad que hace Gray no es amable o partidista. Su crítica no se dirige a un partido político en particular, aunque el espectador sienta la tentación de pensar en el republicano (los familiares del expresidente Trump realicen oportunas apariciones como personajes secundarios), sino a la sociedad en conjunto, partido demócrata incluido. . 

Armageddon Time conforma junto con Licorice Pizza de Paul Thomas Anderson y Apollo 10 ½ de Richard Linklater una excelente trilogía de miradas a su infancia de tres de los directores estadounidenses más interesantes de la actualidad.

Destaca la interpretación de su joven actor protagonista, Banks Repeta, perfectamente secundado por Anthony Hopkins, Anne Hathaway y Jeremy Strong.

LE OTTO MONTAGNE de Felix van Groeningen y Charlotte Vandermeersch

También arranca con la amistad entre dos chavales, Le otto montagne, otra de las películas vistas en la competición. Los belgas Felix van Groeningen y Charlotte Vandermeersch, que hace diez años se quedaron a las puertas del Oscar con Alabama Monroe, traen a la Croisette la adaptación al cine de la novela Las ocho montañas de Paolo Cognetti protagonizada por el siempre solvente Luca Marinelli y Alessandro Borghi.

LE OTTO MONTAGNE Felix van Groeningen Charlotte Vandermeersch

Le Otto Montagne cuenta la amistad entre Pietro y Bruno. Pietro es un chaval que vive en Turín y veranea con sus padres en una casa en los Alpes italianos. Allí conoce a Bruno, un chico local de su misma edad y con el que surgirá la amistad. Le Otto Montagne cuenta los altibajos que sufrirá esta relación y la de ambos con el padre de Pietro, a lo largo de los años.

Una amistad condicionada por la diferencia de la relación con la naturaleza entre ambos. Para Pietro, el urbanita, la naturaleza es el entorno en el que ir a desconectar de su vida. Para Bruno, el montañés, es su día a día, su vida, su sitio en el mundo, el único sitio en que se siente capaz de vivir. Para bien y para mal. A través de la película cada uno buscará un equilibrio distinto en su relación con la naturaleza.

LE OTTO MONTAGNE Felix van Groeningen Charlotte Vandermeersch

Mediante la voz en off de Pietro el espectador irá conociendo la evolución de la amistad, las reflexiones de Pietro y la forma en la que cambia su relación con Bruno, su retiro alpino y el mundo exterior. Todo con un aroma new age, de budismo de catálogo, que resulta anacrónico y falso. Porque a pesar de los espectaculares paisajes de montaña, de la búsqueda del contraste entre la grandiosidad y permanencia de la naturaleza y lo efímero de lo humano, Le Otto Montagne demasiado a menudo resulta falsa, forzada. Sus mecanismos resultan demasiado obvios. Y sus imágenes se quedan en meras recreaciones de las reflexiones expresadas en off por su protagonista sin llegar a atrapar y transmitir en ningún momento la sensación de autenticidad y realidad deseable.

TCHAIKOWSKY’S WIFE de Kirill Serebrennikov

Hacía seis años y dos películas desde que el ruso Kirill Serebrennikov no venía a Cannes. Desde que presentó The Student en la sección Un Certain Regard de 2016. Desde entonces tanto Leto, como Petrov’s Flu compitieron por la Palma de Oro, pero el director ruso no pudo desplazarse a la Costa Azul para presentarlas, debido al arresto domiciliario que le impusieron las autoridades rusas. Finalmente en 2022, y entre las protestas de algunos ucranianos por no sólo su presencia, sino la de su película en el festival, ha podido acudir para presentar ‘Tchaikovsky’s Wife’, además de mostrarse muy crítico con las autoridades de su país y condenar la guerra de Ucrania.

Tchaikovsky’s Wife

Y seguro que ‘Tchaikovsky’s Wife’ no va a contribuir a mejorar sus complicadas relaciones con el gobierno de Putin. Cuenta la historia de Antonina Miliukova, interpretada de forma espléndida por Alyona Mikhailova, la esposa por conveniencia del músico, celebridad y orgullo ruso, Pyotr Tchaikovsky. Esposa por conveniencia que pretendía ocultar la homosexualidad del compositor de El lago de los cisnes.

Como era de esperar el acercamiento de Serebrennikov a este drama romántico ambientado en la segunda mitad del siglo XIX está en las antípodas del cine histórico y del biopic al uso. Su retrato de la locura de amor, del amor no correspondido y de la sociedad rusa de la época, que negaba a las mujeres gran parte de sus derechos, está llena de rabia y pasión.

Tchaikovsky’s Wife

Al menos en las formas. Serebrennikov vuelve a demostrar su dominio absoluto de los recursos cinematográficos. Su dominio de la composición, la planificación, la puesta en escena, la fotografía, la banda sonora o el sonido. A veces de forma elegante y exquisita. Excesiva y gratuita otras. Consigue que algo sórdido luzca bello. Otras desconcertar al espectador ante ese exceso formal. Su cámara parece flotar en torno a sus personajes componiendo auténticos cuadros vivientes. Pasando de una fotografía brillante y luminosa a una oscura y lúgubre en función del estado de ánimo de su protagonista. Pero su despliegue no sólo tiene una intención y estética, sino también dramática y narrativa. La forma en la que resuelve algunas situaciones está llena de clase y elegancia. Otras de grandilocuencia y ampulosidad. Pero como también es norma en el cine de Serebrennikov, junto a ese despliegue en lo formal, el guión resulta repetitivo. Apenas existe progresión narrativa, la protagonista está loca de amor por Tchaikovsky desde el primer fotograma de la película, volviendo de forma reiterada a plantear situaciones similares que poco aportan a la progresión dramática o narrativa del film.

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