Sitges 2020 ha abierto finalmente las puertas de una nueva edición muy esperada para todos los fans del fantástico, con un primera jornada que se puede interpretar como una declaración de principios que marcará el perfil decidido de la programación de los próximos once días: talento emergente, una amplia representación de producciones catalanas y estatales de alto nivel y una programación con propuestas innovadoras y valientes sin dejar de reivindicar los clásicos del género y los realizadores consolidados.

Y sin Zombie Walk por la pandemia, el festival ha comenzado con un montón de zombis en la pantalla. Por un lado una gala inaugural de lujo con el estreno de la coproducción catalana “Malnazidos“,  un película de zombis en plena guerra civil española y por la otra con “Península”, la esperada continuación de “Train to Busan “, los no muertos coreanos que tanto cautivaron a los fans de Sitges.

Malnazidos

Meses de combates sangrientos han dejado miles de muertos en las trincheras. Jan Lozano, capitán de la quinta brigada, cae prisionero. Pero un peligro mayor obligará a los bandos rivales a unirse contra un nuevo y desconocido adversario: deberán dejar de lado el odio mutuo y así evitar convertirse en zombis.

Malnazidos

Los reyes de la comedia (“Spanish Movie”, “Promoción Fantasma”, “Tres bodas de más”, “Anacleto: Agente Secreto” y “Superlópez”) Javier Ruiz Caldera y Alberto de Toro entran por la puerta grande en el cine bélico y fantástico. Esta película de acción zombi ambientada en la Guerra Civil Española que adapta la novela de Manuel Martín Ferreras.

En “Malnazidos” los zombies es lo de menos, es una excusa para adentrarse en la Guerra Cívil saltándose los bandos y poniéndolos todos bajo el mismo foco. Es una película de acción efectiva, pero sobre todo es una comedia que con la dosis justa de chistes, comentarios irónicos, coces antifascistas y dos o tres “mejor unidos” que pasa bien, quizás porque los personajes, con Miki Esparbé, Aura Garrido , Luis Callejo entre los intérpretes, están bien construidos con sus virtudes y defectos y terminan cayendo bien y los odiables, lo son, como toca y como uno espera. Por todo ello pasa fácil, pasa bien y cuando ha terminado en la sala no le ha costado aplaudir.

Península

Los fans de los no-muertos también han estado de enhorabuena con el esperado estreno de la película coreana “Península”, la secuela de “Train to Busan”, que en Sitges 2016 fue merecedora de los premios a la mejor dirección para Yeon Sangre-lo y los mejores efectos especiales.

Península

Yeon Sang-lo hizo reventar la taquilla con “Train to Busan”, en el que una acción frenética combinaba brillantemente con la crítica político. Cuatro años después de los acontecimientos narrados en “Train to Busan”, el virus que desencadenó el caos zombi se ha propagado por la península de Corea. En un desierto postapocalíptico, un grupo de supervivientes huelga de noche huyendo de los muertos vivientes.

La sombra de “Train to Busan” es alargada y ha caido de lleno sobre “Península”, que ha llegado acompañada de esperanzas contenidas que no se cumpliera aquello de “segundas partes nunca fueron buenas” y a la que se ha despedido fríamente y sin que se produjera la magia con los espectadores. Como película de acción “Península” no está mal, hay corredizas y persecuciones para no dejar de mirar la pantalla pero le faltan personajes con carisma como los interpretados por Gong Yoo o Ma Dong-seok (el pobre Gang Dong- won como que no) y le sobran referencias demasiado evidentes a “Mad Max” o “Guerra Mundial Z” o incluso “Terminator”. Y lo que si le hubiera perdonado a cualquier otra cinta de acción, no se le perdona a la que es la continuación de “Train to Busan”.

Vicious Fun

Joel, un mordaz crítico de cine especializado en terror, tropieza con un grupo de terapia para asesinos en serie. Ante este escenario, nuestro protagonista hará todo lo que podrá para integrarse entre los Matancera, a riesgo de convertirse en su próxima víctima.

La nueva producción de Black Fawn, dirigida por Cody Calahan es una comedia negrísima teñida de neones retro. Interpretada por Evan Marsh, Amber Goldfarb y Ari Millen (“Orphan Black”), entre otros, “Vicious fun” es lo que promete: una película que no se toma en serio a sí misma y honestamente gamberra. De hecho es aquellas propuestas que tan gustan al público de Sitges y que les permite aplaudir cuando se cortan o pinchan partes diversas del cuerpo de manera brusca i, evidentemente, dolorosa.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ús de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies per tal d'oferir la millor experiència d'usuari. Si continues navegant estàs donant el teu consentiment a l'acceptació de les mencionades cookies i de la nostra política política de cookies, fes click a l'enllaç per més informació.

ACEPTAR
Aviso de cookies
X