Hoy se cerraba la 68 edición del Festival de Cine de San Sebastián con una selección de films centrados en el sufrimiento humano, de aquel más íntimo y sin grandes épicas al que refleja el dolor de personajes sufriendo en un mundo cambiante.

Gull

La primera película del día la encontrábamos en la sección de Nuevos Directores, donde la realizadora coreana Kim Mi-jo presentaba su primer largometraje, por el que recogió el Gran Premio en el Festival de Jeonju.

Gull Kim Mi-jo

Y la directora ha escogido un tema duro para esta opera prima. Después de introducirnos en la vida de un mercado de pescado, nos presenta a O-bok, una mujer de 61 años que lleva décadas trabajando allí. Mientras ve como su modus vivendi y el entorno que conoce sufren una inexorable decadencia, conoce por primera vez a los futuros suegros de su hija. Y esa misma noche es violada. Al principio O-bok intenta llevarlo en solitario. Pero cuando finalmente se decida a denunciarlo topará con un entorno que lejos de apoyarla le da la espalda y le muestra poco más que incomprensión y desprecio por sacar a la luz el ataque en medio de una crisis económica en el mercado.

La violación de una mujer madura es un tema poco tratado en el cine y en “Gull“, Kim Mi-jo lo afronta con sensibilidad y valentía. Sin mostrar el ataque, prefiere poner el foco en el drama íntimo de la mujer que intenta sobrellevar el trauma a su manera, para después expandir su mirada hacia un entorno hipócrita y con un sistema de valores más que criticable.

Gull Kim Mi-jo

Una historia concisa y con vocación de realismo que despliega en sólo 75 minutos y que entra en esta tradición tan de la cinematografía coreana de hacer ejercicio de autocrítica de una sociedad que tiene mucho que mejorar. Lo hace sustentándose en una cuidada presentación visual y en el trabajo de una actriz protagonista que vehicula en su mirada este drama íntimo que es reflejo de un entorno enfermo.

Any crybabies around?

El segundo largometraje de Takuma Satô, “Any crybabies around?” utiliza una costumbre local de su país, Japón, para hablar de una situación universal: la pérdida de poder del patriarcado y la desaparición y modificación de lo que hasta ahora era la familia tradicional. 

Any crybabies around?

Un hombre desnudo y ebrio aparece en directo en una televisión japonesa en plena celebración de la festividad de Namahage, en la que hombres disfrazados de ogros irrumpen en las casas para asustar a los niños y conseguir que se lleven bien todo el año. Tasuku, un joven padre, es condenado al ostracismo por avergonzar el pueblo y su tradición y huye a Tokio solo. Dos años después vuelve al pueblo para intentar arreglar las cosas con su ex mujer y su hija pero se encontrará con una situación muy dura.

El patriarcado masculino desaparece en todo el mundo, también lo hace en Japón. El actor Taiga Nakano es quien se pone en la piel, para disgusto suyo, de la pérdida de poder de la figura del padre. La liberación femenina le da de lleno y acaba sin hija y sin poder acercarse al pueblo donde ha vivido toda su vida. Abrumado, cuando debe volver, no sabe cómo recuperar su espacio, al menos como padre. Nakano es la viva imagen de desastre de persona. No sufre grandes catástrofes pero nada de lo que hace acaba de salirle bien.

Any crybabies around?

Any crybabies around?” contrasta la modernidad con la tradición, expone la hipocresía, la dureza de las tradiciones… Quizás como occidentales hay momentos en que la película nos aleja de nuestra manera de ver y vivir la vida, con ciertos conceptos, pero la película tiene un final sobrecogedor y que dice mucho de lo que siente aquel padre que ha perdido su sitio y su infinita desesperación por reencontrarlo.

El olvido que seremos

El estreno internacional de ”El olvido que seremos”, una producción colombiana dirigida por Fernando Trueba y protagonizada por Javier Cámara, ha clausurado fuera de concurso la Sección Oficial de la 68 edición del Festival de Donostia. Esta película, adaptación de la novela homónima de Héctor Abad Faciolince, también formaba parte de la Selección Oficial de Cannes 2020.

El olvido que seremos Fernando Trueba

El olvido que seremos” es una película sobre un buen hombre, Héctor Abad Gómez, destacado médico y activista por los derechos humanos en el Medellín polarizado y violento de los años 70. La historia relata la vida del doctor, padre de familia preocupado tanto por sus hijos como por los niños de clases menos favorecidas, el escenario es la casa, allí donde se respira la vitalidad y la creatividad características de una educación fundamentada en la tolerancia y el amor.

La tristeza y la rabia por la pérdida de un ser excepcional, llevará a Héctor a entregarse, con toda su alma, a la causa de abrir los ojos a una sociedad intolerante que no sólo no le escucha, sino que le perseguirá hasta hacerle callar.

El olvido que seremos” es como si estuviera hecha hace muchos años atrás. Es como un capítulo alargado de “La tribu de los Brady” que de pronto se trastoca por la desgracia y la mafia colombiana. Y no tenemos nada contra Javier Cámara, pero si no sabes que interpreta a un hombre real pensarías que se ha pasado con la simpatía, bondad y muestras de amor de este hombre. Sinceramente yo tampoco esperaba nada diferente, Fernando Trueba siempre da a sus películas este toque algo “viejuno”.

Concluida ya la parrilla de los filmes que han ido desfilando por las diferentes secciones, sólo quedaba confirmar que la sesión sorpresa de mañana la protagonizará Sportin’ Life de Abel Ferrara, film del que ya os hablamos desde Venècia.

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