Día intenso hoy en el Festival de Cine de San Sebastián, donde hasta 5 películas de Chile, Argentina, China, España y Estados Unidos se han colado en nuestra parrilla para narrarnos vivencias de adolescencia, madurez y vejez. Vida y muerte en historias diversas que incluían algunas de las sorpresas agradables en lo que llevamos de festival.

Nosotros nunca moriremos

La primera película a competición de hoy llegaba desde Argentina, de la mano de Eduardo Crespo, realizador que ha transitado por la ficción y el documental y también por la dirección de fotografía. En “Nosotros nunca moriremos” sigue el viaje de una madre (Romina Escobar) y su hijo (Rodrigo Santana) hasta el pueblo donde acaban de hallar muerto a su otro hijo.

Nosotros nunca moriremos Eduardo Crespo

La repentina muerte del hijo de Romina deja a la mujer y su otro hijo en una especie de limbo, una burbuja de dolor, que los envolverá en su viaje mientras una intenta responderse los porqués de la pérdida de su hijo mayor y el otro asume el final de la inocente infancia para adentrarse de golpe en el mundo de los adultos.

Y como este limbo transcurre la película, melancólica, lánguida, con largos y silenciosos planos en los que el director no se adentra en las ramificaciones fuera de esta burbuja: ¿quién era el difunto? ¿cómo murió? ¿qué relación tenía con su familia? Nada de esto parece importar y al escoger de forma tan concreta su foco, la película también se convierte en demasiado corta de intenciones, demasiado lánguida y a ratos emocionalmente lejana para un espectador que aparte de saber que madre e hijo están afectados por la muerte, no sabrá mucho más.

Sentimental

El barcelonés Cesc Gay es uno de los habituales del Festival de Donostia. Estudió cine en Barcelona y Nueva York, donde codirigió juntamente con Daniel Gimelberg su primer largometraje, “Hotel Room” (1998), que se presentó en Zabaltegi-Nuevos Directores. 

Después ha dirigido “Krámpack” (2000), “A la ciutat”(2003), que compitió en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, “Ficció”(2006), “VOS”(2009), “Una pistola a cada mà” (2012) y “Truman”(2016 ), por la cual Ricardo Darín y Javier Cámara recibieron ex aequo la Concha de Plata al Mejor Actor en San Sebastián y que obtuvo cinco premios Goya: Mejor Película, Guión, Dirección, Actor Protagonista y Actor de Reparto. Con “Sentimental”, Cesc Gay lleva al cine su propia obra teatral “Els veïns de dalt”.

Sentimental Cesc Gay

Julio (Javier Cámara) y Ana (Griselda Siciliani) llevan más de quince años juntos. Forman una pareja que ya no se mira ni se toca, y que ha hecho del combate diario la esencia de su relación. Esta noche Ana ha invitado a casa a sus vecinos del piso de arriba, Salva (Alberto San Juan) y Laura (Belén Cuesta), una pareja más joven que ellos, amable y simpática, pero cuyos ruidos íntimos se han convertido en una molestia para Julio y Ana… ¿o tal vez en un estímulo? Los vecinos de arriba les harán una inusual y sorprendente propuesta que convertirá la velada en una experiencia excesiva y catártica para los cuatro.

Quizás “Sentimental” no llegará a ser un gran clásico del cine pero es la comedia de situaciones incómodas, conversaciones ingeniosas y personajes poliédricos llenos de ironía y sarcasmo que hace pasar un buen rato en el cine y que el Festival de Donostia necesitaba para desengrasar una poco tanta intensidad de tramas. Su origen teatral es innegable, pero también lo es el buen trabajo de los cuatro protagonistas interpretados por Belén Cuesta, Griselda Siciliani, Javier Cámara y Alberto San Juan.

Never Rarely Sometimes Always

Seguramente la gran película del día es este film que, habiendo conseguido premios del Jurado de Berlín y Sundance, se projectaba hoy en la sección Perlas de Donosti. “Never Rarely Sometimes Always“, dirigida y escrita por la norteamericana Eliza Hittman, nos presenta a Autumn (Sidney Flanigan), una chica de 17 años que empieza a notar cambios que la llevarán a un centro de ayuda donde le confirmarán que está embarazada.

Never Rarely Sometimes Always Eliza Hittman

Esto empezará a inundarla de dudas y dilemas que no le resuelven los servicios sociales ni los folletos que se entregan en casos de embarazo adolescente. Sin pareja estable ni una relación sólida con sus padres (Ryan Eggold i Sharon Van Etten) que le ayude a llevar a cabo un aborto legal en el estado donde vive, emprenderá un viaje hasta Nueva York con su prima Skylar (Talia Ryder) mientras toma la decisión final sobre qué hacer con la criatura.

Never Rarely Sometimes Always“, título que alude a las posibles respuestas que Autumn puede dar para responder a las preguntas que le hacen en las encuestas de los servicios sociales, aborda con una gran sensibilidad el viaje físico y emocional de una chica que se convierte en un caso más que la sociedad adulta no está preparada para entender y ayudar. Es a través de estas respuestas a una encuesta que empezaremos a vislumbrar la superficie de un drama personal que a lo largo del film no deja de ser una experiencia íntima, narrada de forma sensible, de la que la directora sólo nos va dejando ver detalles que se exteriorizan en el grado justo para involucrarnos en la historia de Autumn.

Una historia que podría sonar ya demasiado vista, pero en la que Eliza Hittman sabe presentar reflexiones sobre la feminidad, la sororidad, la sexualidad, la familia o las estructuras públicas de salud, con guante de seda pero logrando calar en el espectador con contundencia.

Wuhai

Con su segundo largometraje, Zhou Ziyang firma la participación china en la Sección Oficial de esta edición. En “Wuhai” pinta una metafórica reflexión sobre los efectos de la ambición pseudocapitalista a través de los personajes de un hombre, Yang Hua (Xuan Huang), que agobiado por querer mejorar su estatus económico y no sentirse inferior a la familia de su esposa, Miao Wei (Zishan Yang), se embarca en una serie de préstamos e inversiones arriesgadas. Cada fracaso le llevará a más deudas y riesgos hasta que acabe inmerso en un pozo donde se verán en peligro tanto su integridad física como su matrimonio.

Wuhai Zhou Ziyang

Zhou Ziyang apunta buen pulso en la manera en que rueda esta historia que se sirve de códigos del thriller e incluso la acción, pero también de escenas intimistas y personales (como la sonada discusión del matrimonio protagonista el día de su aniversario de boda cuando ya explota todo) para exponer lo que no deja de ser una crítica social al materialismo desbocado y los efectos de la globalización en China.

Una historia llena de metáforas, contrastes y momentos visuales logrados (la última inversión del protagonista es en un parque dedicado a los dinosaurios en pleno desierto de Mongolia), que vehicula su mensaje de manera eficaz y entretenida.

El agente topo

El agente topo”, un documental con toques de cine de espías, es la candidata de Chile para los Premios Goya. Dirigido por Maite Alberdi, chilena de orígenes vascos, se ha podido ver en la sección Perlas, tras recibir una calurosa recepción en el de Sundance.

Rómulo es un detective privado. Cuando una clienta le encarga investigar la residencia de ancianos donde vive su madre, Rómulo decide entrenar a Sergio (Sergio Chamy), un hombre de 83 años que nunca ha trabajado como detective, para vivir una temporada como agente encubierto en el hogar de ancianos. Ya infiltrado, con serias dificultades para asumir su papel de topo y ocultar su adorable y cariñosa personalidad, se acaba convirtiendo, más que en un espía, en un aliado de sus entrañables compañeras.

El agente topo Maite Alberdi

Maite Alberdi nos ofrece una obra donde la dulzura envuelve temas muy duros. En “El agente topo” usa la delicadeza para analizar la soledad de las personas mayores con una mezcla de ternura y de drama que termina por enternecer el corazón de cualquiera.

Alberdi llegó al proyecto de “El agente topo” cuando decidió que quería hacer algo que no fuera tanto de carácter social y sí, más cine negro. Acompañó a un detective y descubrió que muchos de sus casos consistían en investigar casos en residencias. Así conoció este gran personaje, Sergio, el hombre que se infiltra en los hogares de abuelos para conocer de primera mano cómo tratan a sus clientes. Aunque “El agente topo” comienza con unos toques de humor, que no hubiera estado mal que se hubiera mantenido durante todo el metraje, acaba siendo una ventana a la soledad de estas personas, muchas de ellas arrinconadas por sus familias.

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