La edición especial del D’A Film Festival de este año, íntegramente online, ha mantenido el premio Talents a la mejor película de la sección del mismo nombre, que engloba films de directores con menos de tres largometrajes en su filmografía. El jurado, formado por Belén Funes (realizadora de La hija de un ladrón), José Luis Cienfuegos (director del Festival de Cine Europeo de Sevilla) y Javier Giner (director y guionista) ha galardonado con el premio Talents a la película islandesa Un blanco, blanco día de Hlynur Palmason. En la crónica de hoy del D’A hablamos de ella, y también de una de las películas que más ha dado que hablar en esta edición, La reina de los lagartos, una estimable marcianada del dúo de realizadores Burnin’ Percebes.

Un blanco, blanco día (Hlynur Palmason)

En los últimos años, a menudo en el marco de los festivales de cine, hemos descubierto un buen puñado de grandes películas provenientes de Islandia: Corazón gigante [Fusi], Rams, Sparrows, Under the Tree, entre otras; historias cuyo eje narrativo son la soledad y el aislamiento físico y emocional de sus protagonistas. Ahora, gracias al D’A, ha podido verse Un blanco, blanco día, la nueva joya del cine islandés.

Un blanco, blanco día Hlynur Palmason

Un blanco, blanco día es la segunda película de Hlynur Palmason tras realizar en 2017 su ópera prima, Winter Brothers, historia de enemistad entre dos hermanos en un entorno inhóspito durante un frío invierno. En su nueva obra vuelve a mezclar conflictos familiares y dureza climatológica. La historia tiene lugar en una remota población islandesa, donde un jefe de policía (Ingvar Sigurdsson) se queda viudo tras la muerte de su esposa (Sara Dögg Ásgeirsdóttir) en un accidente de coche. Mientras lidia con su pérdida, descubrirá aspectos desconocidos de su mujer. Palmason enfrenta el amor conyugal, imperfecto e inestable, con el amor familiar incondicional, representado aquí en la relación que mantiene el protagonista con su nieta.

El guión, obra del propio Palmason, habla sobre la familia, el proceso del duelo y la redención, desde una perspectiva muy particular y alejada de los estereotipos presentes en otras cinematografías. Palmason radiografía el alma humana azotada por la desgracia situándola aislada de su frío entorno, un ambiente gélido y distante, a partir de unas escenas con pocos cortes en las que predominan los grandes planos generales y unos planos secuencia magistrales. Otro aspecto destacable son las interpretaciones: Ingvar Eggert Sigurdsson, memorable en su actuación contenida pero muy elocuente, carismática; y la pequeña Ída Mekkín, hija del realizador, llena de naturalidad delante de la cámara.

Un blanco, blanco día Hlynur Palmason

Como los mejores thrillers nórdicos, Un blanco, blanco día es un drama seco, duro, lleno de escenas para el recuerdo, especialmente en su tercio final y, además, deja una profunda reflexión sobre el luto y la necesidad de expresar las emociones. Una obra mayor.

Nota: 8,5

La reina de los lagartos (Burnin’ Percebes)

El D’A es un territorio cinéfilo donde se conjuga el cine independiente, al margen de los grandes estudios y presupuestos, junto con las apuestas más arriesgadas y alternativas. Este es el caso de La reina de los lagartos, una película libre que escapa de la adscripción genérica y de los clichés cinematográficos. Se trata de la historia, por decir algo, entre una madre soltera (interpretada por Bruna Cusí) y un extraterrestre reptiliano (encarnado en el cuerpo de Javier Botet), donde se mezcla la comedia romántica, el cine social patrio y los relatos de invasión alienígena de la ciencia ficción.

La reina de los lagartos

Los padres de la criatura son Nando Martínez y Juan González, dúo de realizadores experimentales conocidos como Burnin’ Percebes. Tras realizar diversos cortometrajes y la webserie Ventura Time, rodaron entre 2014 y 2016 los mediometrajes Searching for Meritxell y Ikea 2, historias delirantes llenas de humor absurdo. Con La reina de los lagartos, también mediometraje, han aumentado la apuesta, al rodar íntegramente en Super-8, dar rienda suelta a las improvisaciones y añadir una banda sonora de procesión de Semana Santa.

A pesar de sus imperfecciones estéticas provenientes del formato de grabación elegido y de la unidimensionalidad de los personajes, se agradece en el contexto actual una propuesta tan arriesgada y valiente como ésta, llena de frescura y originalidad, capaz de darle la vuelta a la tópica historia de amor veraniego. Recomendable para todos los que quieran dejarse llevar por una película juguetona y transgresora.

Nota: 6,5

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