THE VAST OF NIGHT

La primera película de hoy fue la premiada por el público en el Festival de Slamdance y supone la ópera prima de su director, Andrew Patterson. Planteada como un homenaje a La dimensión desconocida y otros seriales clásicos de ciencia ficción, “The vast of night” nos traslada al pueblo de Cayuga, en Nuevo México, en los años 50. Exactamente a la noche en la que comienza la liga escolar de basket y todo el mundo está en el pabellón del instituto viendo el partido. Todo el mundo excepto Everett (Jake Horowitz) y Fay (Sierra McCormick), él porque trabaja en la radio del pueblo y ella porque es la teleoperadora local y debe atender las llamadas.

The vast of night

Cada uno desde su puesto detectan un extraño sonido con una peculiar frecuencia y se disponen a investigar su origen con la ayuda de oyentes y gente al teléfono, mientras los dos desarrollan todo tipo de teorías. ¿Podrían ser los rusos? ¿o incluso alienígenas?

The vast of night” está rodada con un presupuesto ínfimo y a la vez parece un trabajo de fin de curso cinematográfico dedicado a explorar todo tipo de posibilidades, de primerísimos planos a planos secuencia, diálogos acelerados, técnicas de montaje, uso evocador de los sonidos y juegos de iluminación. Y en el resultado no consigue que el espectador olvide los pocos medios con que está hecha la película, pero si que se le tenga que reconocer el ingenio y la habilidad narrativa con que consigue facturar una obra de ciencia ficción sencilla y efectiva.

HONEY BOY

Uno de los grandes nombres de la parrilla de hoy era el de Shia LaBeouf, actor que últimamente ha sido más noticia por sus excentricidades como emitir su maratón de visualización de todos sus films, presentarse a un festival con una bolsa en cabeza con el mensaje “I’m not famous anymore” o montar una performance anti Trump en un museo de Nueva York.

Y fue una de las consecuencias de sus actos, cuando fue detenido por disturbios e ingresado en una clínica de rehabilitación lo que le llevó a escribir la historia autobiográfica en que se basa el film visto hoy, “Honey Boy“.

Honey Boy

Dirigida por la documentalista Alma Har’el, la película nos presenta a Otis (interpretado en diferentes edades por Noah Jupe y Lucas Hedges), un chico que desde pequeño ha logrado cierto éxito en el mundo del espectáculo como actor infantil. Pero Otis tiene que lidiar con el conflicto permanente entre una profesión que le gusta, la voluntad de disfrutar de su infancia como un niño cualquiera y la presión de un padre (interpretado por el propio Shia LaBeouf) que demasiado a menudo le trata más como una fuente de ingresos que como un hijo.

Honey Boy

Honey Boy” se nos narra a través de diferentes líneas temporales, desde flashbacks del propio trabajo en el mundo del espectáculo del padre, la infancia de Otis, hasta su futuro como actor consolidado pero que se encuentra en una clínica rememorando la relación amor-odio con su progenitor y su profesión. Fragmentos que en todo el metraje se equiparan con la propia vivencia personal de LaBeouf y que, si bien tiene momentos inspirados sobre todo en las interacciones entre Shia LaBeouf y Noah Jupe, en varias ocasiones se dispersa y pierde conexión emocional con el espectador.

No dudo del ejercicio de sincerarse y el trabajo catártico que esta obra supone para su protagonista. Pero personalmente, y con un tema con varios puntos en común, me quedo con el honesto planteamiento de la otra película vista ayer sobre un conflicto paterno-filial, “Mickey and the bear“.

THE ART OF SELF-DEFENSE

El otro nombre conocido del día era el de Jesse Eisenberg, que por segunda vez este año hace pareja con Imogen Poots, en Vivarium y en la película que nos ocupa hoy, The art of self-defense.

The art of self-defense

En el segundo largometraje de Riley Stearns interpreta a Casey, un aburrido contable que un día es víctima de un brutal atraco a manos de una banda de motoristas. Para superar su inseguridad decide apuntarse a clases de karate en la academia dirigida por un peculiar sensei (Alessandro Nivola). Allí coincidirá con otros alumnos como Anna (Imogen Poots) o Henry (David Zellner), cada uno con sus propias motivaciones para aprender artes marciales y progresar en el escalafón de colores de cinturón.

The art of self-defense

Con esta premisa, Stearns construye una comedia negra que sabe balancear muy bien con reflexiones sobre las construcciones de la masculinidad, las percepciones sobre la seguridad, los mecanismos de auto afirmación o la discriminación de género.

Temas que va introduciendo entre los filamentos de esta historia intrigante y a ratos loca, donde cuenta con un Jesse Eisenberg ideal para este papel de hombre rutinario y metódico que ve trastornado su mundo al entrar en una realidad de agresividad encarnizada. Un cordero convertido en lobo.

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