Romancero Gitano
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Estrenado en 2018 en el Teatro de la Abadía en Madrid, y después de girar por Buenos Aires, Montevideo o Gerona, el Romancero gitano de Lluís Pasqual y Núria Espert recala por fin en Barcelona y en el Romea, el teatro que vio debutar a las dos grandes virtuosas lorquianas: Margarita Xirgu y la propia Espert. Una depurada lectura a ocho manos basada en una conferencia de Lorca, en las memorias de Pasqual, en los recuerdos de Espert y en la música de Paco Ibáñez. Una función, en todos los sentidos, histórica.

Este Romancero gitano es un monumento de cuatro alturas. Sobre los cimientos de sus versos se alzan, a pie de obra, las explicaciones del propio poeta en su recital-conferencia de 1935. En segundo nivel está la autobiografía en espejo de Lluís Pasqual (De la mano de Federico, 2016), donde Lorca es el azogue en que el director de escena se mira para explicar el trabajo de toda una vida. La tercera altura es Núria Espert haciendo todos los papeles del ‘auca’ lorquiana, los teatrales y los líricos, entreverados con el catalán de los recuerdos de infancia de Espert, en una casa sin libros donde su padre copiaba a mano los versos del poeta. Y en la azotea, de colofón, suena la voz en off de un joven Paco Ibáñez entonando la Canción del jinete. Cuatro alturas que atisban, aunque no dominen (nadie lo hace), los inagotables ángulos del Romancero gitano, y que vienen a decirnos que el monumento es inabarcable y ajeno, puro acervo, como el Romancero viejo.

Romancero Gitano Teatre Romea

La función transcurre en un simplicísimo cuadro: Espert junto a media hilera de butacas, poniendo la platea en escena para decirnos que esto no es una obra: es la recepción de una obra. Y en efecto, el saludo contemporáneo de Espert se confunde con el saludo de Lorca de 1935, cuando ambos anuncian a sus respectivas plateas un recitado íntimo, como si estuvieran en la soledad de su cuarto con sus cuatro amigos.

Con ese punto de cámara suenan el Romance de la luna, luna, los ecos cervantinos de Preciosa y el aire, el verde que te quiero verde del Romance sonámbulo o las piquetas de los gallos cavando la aurora de Soledad Montoya. Versos insondables para el propio Lorca, que aun así aporta generosas claves, como el personaje único de la pena o la interpretación de ‘gitano’ como gentilicio espiritual de Andalucía. Versos que Espert recita como quien respira, con una naturalidad y una calidad de tono excepcionales, aunque a veces la emoción desgañite algún apóstrofe (“Huye luna, luna, luna”) o el lirismo haga de menos algún sarcasmo (“Han muerto cuatro romanos / y cinco cartagineses”).

Romancero Gitano Núria Espert

Pero los romances van dejando paso a los versos teatrales de Lorca y, especialmente, a los alter egos femeninos del poeta sobre las tablas. Escuchamos la sublevación político-sentimental de Mariana Pineda (“Corazón sin esperanza / ¡que se lo trague la tierra!”), la feroz maternidad frustrada de Yerma, la alucinada descripción del cuchillo (“oscura raíz del grito”) de la madre de Bodas de sangre o la digna muerte civil de doña Rosita la soltera. Y poco a poco se borran las fronteras entre el verso teatral y el poético, porque teatrales y poéticos son todos los versos de Lorca, y la función revela una soterrada coherencia en la confusión de ambos géneros. Confusión que aflora en toda su plenitud en esa tierra de nadie que es, justamente, la lectura dramatizada.

En la recta final, Espert nos sirve otra buena ración de anécdotas, esta vez sobre sus recitales junto a Rafael Alberti tras la muerte de Franco, con viejas-nuevas confidencias lorquianas sobre el inexpugnable Romancero gitano. Y Pasqual añade al guion dos Lorcas más: el clásico y enamoradizo de los sonetos (“Tengo miedo a perder la maravilla / de tus ojos de estatua…”), y el más político y furibundo de Poeta en Nueva York, con un anticapitalista ‘Grito hacia Roma’ en pleno crack de 1929 (“porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra / que da sus frutos para todos”).

Romancero Gitano Lluís Pasqual Núria Espert

Y así acaba la versión concierto de esta antología lorquiana para mujer-orquesta, con Espert junto a las metafóricas butacas de la recepción del poeta. Una función histórica porque difícilmente volveremos a ver un Lorca tan personal y depurado por un coro de lorquianos tan avezados. Con Espert volviendo al Romea después de 35 años, con Pasqual de nuevo en Barcelona con ovación cerrada y público en pie, y con Paco Ibáñez sumándose a la fiesta desde el patio de butacas.



Donde: Teatre Romea
Fechas: Hasta el 26 de Enero
Dirección: Lluís Pasqual
Textos: Federico García Lorca y Lluís Pasqual
Intérprete: Nuria Espert
Duración: 1 hora
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