No ha sido un día fácil, ni especialmente atractivo. “Starfish” y “Judy & Punch”, dos operas primas con problemas y, después, ha llegado la visceralidad del japonés Tetsuya Nakashima con “It comes (Kuru)”. Todo esto el día que Maribel Verdú y Javier Botet han recibido un premio Máquina del Tiempo por su brillante trayectoria.

Starfish

Cuando un misterioso señal anuncia el fin del mundo, todo parece indicar que Audrey es la única superviviente. Atrapada en casa de una amiga que ha muerto hace poco, descubre una casete que éste le ha dejado y que lleva por título “la cinta salvará el mundo”. Como si fuera un juego de pistas, Audrey irá juntando las piezas del rompecabezas. 

AT White, que presentó su ópera prima en la sala Tramuntana junto con el director de fotografía Alberto Bañares, es director y músico, vive entre el Reino Unido y Los Ángeles. Se estrena con una película apocalíptica pero por encima de todo con una cinta indie hasta la médula. Con una fotografía atractiva, “Starfish” se complica ella sola. Comienza apacible, indie a más no poder, de imagen fascinante, buena música y, de repente, un giro de trama interesante y atractivo. Parece que el mundo se acaba, han aparecido una especie de aliens / dementores / no se sabe muy bien que y Audrey que parece incapaz de salvarse a sí misma, tiene la clave para detener todo. Deberá buscar siete cintas de cassette (no sé si recordáis que es), pero en la búsqueda White recurre a demasiadas imágenes alegóricas, demasiado viaje astral de la protagonista, demasiado metalenguaje, animación, demasiado quiero tocarlo todo y que el espectador termine sin entender nada. Y lástima porque no tenia mala pinta … No hay que abusar de la originalidad.

PD Como es que en las películas apocalípticas los protagonistas, a los dos segundos, ya visten como en la prehistoria humana?

JUDY & PUNCH

En el extraño pueblo de Seaside donde no se ve el mar, todo el mundo espera el espectáculo de marionetas. El titiritero Punch insiste a ponerse todas las medallas, pero no es más que un borracho; en cambio, Judy parece ser verdaderamente hábil con los muñecos. Después de un trágico accidente, Punch pega brutalmente Judy y la deja, pensando que está muerta, en el bosque.

“Judy & Punch” quiere ser una contundente sátira social al terreno del humor negro pero se queda a medio camino. La primera película de la australiana Mirrah Foulkes, que ha hecho de actriz en “Animal Kingdom”, es una farsa salvaje a costa de la misoginia planteada en forma de cuento extravagante. Con toques de terror y un humor negro inspirado en los Monty Python -y es cuando se pone más gamberra que la cinta está mejor-, la película comienza en el teatro como si fuera un “Shakespeare in love” oscuro y, poco a poco, evoluciona hacia una trama de venganza.

Y, amigos, si centras un segundo acto en la revancha de un personaje hacia otro lo tienes que trabajar, al espectador le gusta planear todo con la víctima que acabará convertida en verdugo, disfrutar con los detallitos. Y, esto, no lo consigue Foulkes … la venganza aparece de la nada, de repente y no da tiempo de saborearla.

Y no es que no cuente con actores solventes. Mia Wasikowska y Damon Herriman están muy bien en sus papeles. Ella inteligente y adorable, él odioso a más no poder, pero el film se pierde, en el campamento de los herejes por ejemplo y no se encuentra ni en el momento de denunciar la misoginia de los hombres.

IT COMES (Kuru)

En “It comes” Hideki lleva una vida perfecta, al menos hasta que, un día, un compañero de trabajo le anuncia que tiene una visita. Cuando llega a la recepción, no ve nadie, pero encuentra un informe sobre su hija aún no nacida. Dos años más tarde, el compañero muere misteriosamente y una presencia siniestra acecha la casa de Hideki, que decide recurrir a un exorcista.

Tetsuya Nakashima es uno de los directores más interesantes de Japón. Debutó en 1997 con “Happy-Go-Lucky”. Obtuvo un gran éxito con “Kamikaze Girls”. “Confesiones” y “El mundo de Kanako”. Ahora lleva a Sitges “It comes (kuru)” otra obra visceral, tensa y, sobre todo, compleja.

Nakashima se toma su tiempo para ir definiendo una trama que se desarrolla paulatinamente, que gira y da la vuelta una y otra, y que evoluciona de la intriga al terror sobrenatural. Quizás lo que cuesta más de “It comes” son todos estos giros de trama, con escenas interesantes e impactantes y con una segunda parte que deja agotado el cerebro del espectador más experto tratando de averiguar qué pasa, a quien le pasa y la razón de todo aquello.

En resumen, uno sale mareado, pero con todo ha sido una de las proyecciones más interesantes del día y, como mínimo, te deja escenas que pasan de la retina en la memoria, dignas de ser guardadas como, por ejemplo, un pasillo lleno de cuencos de agua y hasta aquí os puedo explicar… “It comes (Kuru)” da para dos o tres visionados más con calma para tratar de captar todos y cada uno de los detalles.

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