Pasada la jornada inaugural, empezamos hoy el primer día completo en este 52 Festival de Sitges. Un festival donde como ya es habitual las parrillas están plagadas de propuestas entre las que uno se ve obligado a elegir, navegando entre secciones, cines repartidos por la ciudad y filmografías muy variadas. De las 5 películas vistas hoy, empezamos repasando a tres alrededor de personas atrapadas en diferentes entornos:

SUICIDE TOURIST

Ja lo decía Nikolaj Coster-Waldau cuando ha subido al escenario del Auditori: “¿Sois todos fans de Juego de Tronos?” (Gritos entusiastas de asentimiento generalizados en la platea) ”Pues esto que veréis ahora es muy diferente”.

Mundialmente reconocido por haber interpretado a Jaime Lannister en la famosa serie, el actor danés no ha renunciado nunca a ponerse a las órdenes de realizadores nórdicos en proyectos muy diferentes, tal como ha hecho en la película vista hoy “Suicide Tourist“.

Nikolaj Coster-Waldau Suicide Tourist Festival Sitges

En el film, dirigido por Jonas Alexander Arnby, interpreta a Max Isaksen, un detective de una agencia de seguros que está investigando la desaparición de un hombre. El caso le llevará hasta el clandestino Hotel Aurora, una institución secreta que se dedica a ofrecer unos placenteros últimos días a sus clientes, antes de proporcionarles un suicidio asistido. Una vez allí, Max empezará a notar cosas extrañas en el establecimiento, a entrever que tan fácil es entrar como imposible salir con vida, y que sus propios miedos e inseguridades quizás no lo colocan en el mejor momento para visitar un sitio así.

Con el que es sólo su segundo largometraje, tras “Cuando despierta la bestia” (2014), Jonas Alexander Arnby consigue mezclar el thriller con el drama existencialista, con una trama que a partir de la investigación que conduce el protagonista va planteando profundas cuestiones sobre la vida, la muerte, la percepción subjetiva de la realidad, la gestión del dolor y la inevitabilidad del final. Lo hace con una hábil ligereza, apoyándose en el cromatismo melancólico que aporta la fotografía y la ambientación en un entorno gélido y casi aséptico que desnuda de melodramas baratos y banalidades.

Nikolaj Coster-Waldau Jonas Alexander Arnby Suicide Tourist Festival Sitges

Tal como han querido recalcar en la sala de prensa tanto el director como el actor, “La película no quiere hablar del suicidio asistido ni de la eutanasia. El tema de fondo es que no podemos controlar la vida. Hay que aceptar que a menudo no tenemos control sobre nuestras vidas, no siquiera en la situación tan trágica que vive el protagonista, y que al final hay que confiar en el amor”.

4×4

El otro personaje atrapado del día, ha sido Ciro, a quien interpreta Peter Lanzani en el film “4×4” de Mariano Cohn

Ciro, entra un día en un todo terreno aparcado en la calle con la intención de robar el sistema de navegación y audio. Pero cuando se dispone a salir del coche con el botín, se da cuenta de que no puede. Las puertas están bloqueadas, los cristales están tintados y tienen protección antibalas, la suspensión evita que el coche se mueva y el móvil se le ha quedado sin batería. Ciro se encuentra en manos del propietario del coche que, cansado de los múltiples robos de los que ha sido víctima, se dispone a dar una lección al ladrón haciéndole sufrir dentro del 4×4.

4x4 Peter Lanzani

Partiendo de un hecho real, el director Mariano Cohn, consigue mezclar en la película dos objetivos. Uno, construir un film de género, de personaje atrapado en un entorno claustrofóbico, que consigue mantener la tensión a lo largo de hora y media y transmitir la desesperación y derrumbe emocional del protagonista a medida que van pasando las horas y no ve una salida.

El otro, aportar al film el siempre inherente a la filmografía argentina componente social. Aparte de lo que le pase a Ciro, el filme expone la realidad de la inseguridad ciudadana, ambientada aquí en Buenos Aires, pero fácilmente extrapolable, y pone sobre la mesa el debate en torno a cómo hay que combatirla y hasta qué punto es lícito que los ciudadanos se tomen la justicia por la mano. Un elemento que al final se le alarga un poco demasiado pero que tiene aún más mérito cuando ni el ladrón ni el propietario del coche son personajes que despierten demasiada empatía en el espectador.

THE LODGE

La tercera de esta tripleta de hoy la dirigen a cuatro manos Veronika Franz y Severin Fiala, que en 2014 ya habían presentado aquí “Goodnight mommy“.

En “The Lodge” vuelven a centrarse en un entorno familiar que se acabará conviertiendo en un trágico infierno. Cuando Laura (Alicia Silverstone) acompaña a sus dos hijos a pasar unos días con su padre, este le pide que firme los papeles del divorcio para poder casarse de nuevo, ella decide suicidarse. Pasados unos meses de duelo, no obstante, Richard (Richard Armitage) decide seguir adelante con los planes de boda. Y el primer paso será que sus hijos, Aidan (Jaeden Martell) y Mia (Lia McHugh) conozcan a su prometida, Grace (Riley Keough), una chica con un oscuro pasado ya que de pequeña fue la única superviviente de una secta que cometió un suicidio colectivo.

The lodge

Para cimentar la relación se van todos a pasar unos días de Navidad a una casa en medio de un paraje helado. Un imprevisto en el trabajo obligará a Richard a volver a la ciudad y dejar solos a sus hijos con Grace. La convivencia se volverá una experiencia angustiosa donde el entorno inhóspito y el pasado de todos convertirá las fiestas en una tragedia.

Con un estilo narrativo más cercano a eso que ahora se ha dado en llamar “el nuevo terror”, más centrado en la tensión psicológica y en unas cuantas imágenes de impacto que en el gore, “The lodge” es de esas películas que quizás si cuando sales te pones a pensarla demasiado te pierde puntos, pero que mientras la ves te ha mantenido hábilmente en tensión, atrapado en su telaraña.

The lodge

Con un tempo sosegado a ratos, donde no siempre pasa lo que uno espera, en un paraje nevado que da mucho juego y unos personajes oscuros donde ninguno escapa de comportamientos malvados por más inocente que parezca, un cuidado diseño de producción y unos intérpretes a la altura, “The lodge” intriga, incomoda y envuelve al espectador en su juego de ansiedad y paranoia. Un filme que coloca a sus realizadores con honores en esta lista de apóstoles de la nueva manera de entender el cine de terror.

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