Con todas las películas en competición ya presentadas, hoy sólo quedaba tiempo para ver los últimos films que ya no optan a premio, la española “Diecisiete”, la proyección que complementa la entrega del premio Donosti a Penélope Cruz, “La red avispa”, el film de clausura “The song of names ” y las últimas Perlas.

DIECISIETE

Daniel Sánchez Arévalo ha vuelto a dirigir en solitario seis años después del éxito de “La gran familia española” (2013) y lo ha hecho de la mano de Netflix. En “Diecisiete” plantea una entretenida roadmovie protagonizada por dos hermanos, Hector (Biel Montoro), recién salido de un centro de internamiento de menores e Ismael (Nacho Sánchez), que viajan son su abuela moribunda (Lola Cordón) en busca del perro con el que Hector hizo terapia emocional en el centro. Situaciones divertidas y unas cuantas lecciones de vida componen este viaje que Sánchez Arevalo plantea como un film ligero lleno de buenos sentimientos y acercamiento emocional entre sus protagonistas, que poco a poco irán derribando las barreras afectivas y comunicativas que les separan.

Diecisiete Daniel Sánchez Arévalo

En el encuentro con la prensa, Sánchez Arévalo ha puesto en valor el tiempo que ha podido tomarse para vestir esta historia, después de haber pasado años encadenando proyectos sin descanso. Con todo, ha querido reivindicar tanto su proceso personal, que lo ha llevado a un aprendizaje narrativo en el que ahora valora más los personajes dejando de lado la obsesión por una trama muy planificada, como la apuesta que Netflix ha hecho por su planteamiento. Tal como ha destacado, “La naturalidad y la sencillez no son fáciles de transmitir, es más complicado que llenar el guión de tramas, personajes y diálogos“.

BEANPOLE

La confirmación del talento del joven director de Demasiado cerca (Tesnota) se llevó el premio a la mejor dirección y el premio Fipresci de la sección Un Certain Regard en Cannes con este relato duro e implacable de la vida de dos mujeres después de la Segunda Guerra Mundial.

Beanpole

Un retrato intenso y claustrofóbico de la miseria física y psíquica de sus dos protagonistas (Viktoria Miroshnichenko y Vasilisa Perelygina), de gran fuerza visual, en el que cierta dispersión en su escritura se compensa con la fuerza dramática y narrativa de sus imágenes. Balagov consigue ser a la vez apabullante y delicado, apretar y acariciar al mismo tiempo.

THE SONG OF NAMES

Cerrando la Sección Oficial pero también fuera de concurso, hemos podido ver el último film de François Girard (Seda, El violín rojo). Partiendo de la novela de Norman Lebrecht, explica como el pequeño Dovidl (Luke Doyle) llega a Londres desde su Polonia natal, con solo 9 años, en pleno estallido de la Segunda Guerra Mundial. Su enorme talento tocando el violín ayuda a que una familia británica le acoja y le ayude en sus estudios musicales. Allí se convierte en el mejor amigo de Martin, el hijo biológico de sus adoptantes.

Años después, ya adultos, Dovidl (Clive Owen) tiene que dar un importante concierto, pero desaparece justo antes de salir a escena. Eso provoca la ruina económica de Martin (Tim Roth), que emprenderá la búsqueda de su amigo para entender qué ha pasado. Su investigación despertará muchos recuerdos y sacará a la luz secretos silenciados y las duras consecuencias de la guerra que los años no han podido borrar.

The song of names

THE CLIMB

La última de las Perlas de este año, había pasado ya por Cannes y por Sundance donde tuvo buena acogida. “The Climb” está dirigida por Michael Angelo Covino que la protagoniza al lado del guionista Kyle Marvin.

The Climb

Kyle (Kyle Marvin) i Mike (Michael Angelo Covino) son amigos íntimos, hasta que un día van a hacer ruta en bicicleta por el sur de Francia y Mike le confiesa a Kyle que se ha acostado con su prometida. Dividida en diferentes capítulos, la película se convierte en una divertida sucesión de conversaciones entre pedaleos y de fragmentos de la vida de los dos hombres que pintan el retrato de su relación. Una relación donde se llega a poner en duda la amistad y la lealtad.

Con un guión ingenioso y un hábil uso de los planos secuencia Covino construye una comedia ágil y entretenida capaz de pintar con unas pocas pinceladas y gags, los años de relación tóxica entre dos hombres. Un ejercicio ligero y sin demasiadas pretensiones que nos ha hecho pasar un buen rato en este cierre de festival.

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