Después de un día centrado en la Guerra Civil española, la sección oficial cambia hacia una variedad de temas que nos llevan el segundo largometraje de la alemana Ine Weisse, la última película del director de Kazajistán Adilkhan Yerzhanov y el primer duelo interpretativo entre Ricardo Darín y su hijo Chino Darín.

THE AUDITION

The Audition reincide en el tema de la dificultad para vehicular las emociones y las relaciones parento filiales – ya sean biológicas o de mentoraje – poniendo el foco en una figura femenina. Aquí Nina Hoss interpreta a Ana, una profesora de violín que sufre un trastorno compulsivo de la personalidad y vive una relación desapasionada con su marido y su hijo. En el transcurso de unas audiciones organizadas en su escuela, verá en el joven Alexander un potencial que la ilusionará. En las próximas semanas se dedicará a enseñar al chico con el objetivo de que pase un importante examen, pero clase a clase, Ana irá vertiendo en Alexander sus obsesiones y frustraciones, a la vez que sus relaciones familiares se debilitan aún más.

The Audition Nina Hoss

La protagonista de The Audition es una mujer perdida en un pasado, unos procesos mentales, una incapacidad emocional y unas fijaciones que no acabamos de entender. Y esto se refleja en la forma en que su directora, la alemana Ine Weisse decide contarnos su historia. En su segundo largometraje, la realizadora parece obsesionada en reinsistir una y otra vez en las mismas dinámicas, con escenas que sólo de manera anecdótica nos intentan transmitir la complejidad emocional de Ana.

Pero Weisse falla en dotarla de un contexto, profundizar de verdad en el personaje o terminar de atar los hilos narrativos que abre por el camino. Y así el conjunto le queda más que frío, gélido, una divagación sin rumbo ni evolución que topa varias veces contra una pared.

The Audition Nina Hoss Ina Weisse. Foto: Alex Abril

Con la interpretación de Nina Hoss y el uso de la música (banda sonora, violines, partituras o metrónomos) para acompasar las emociones, como elementos más destacables del film, The Audition se queda corta como el enésimo intento ya sea de retratar una fallida relación materno filial o de reflexionar sobre la obsesión por la perfección en el mundo artístico.

A DARK-DARK MAN

Pero aún más helados nos ha dejado la siguiente película a concurso del día: A Dark-Dark Man. Tachada ya por parte de la prensa como la tomadura de pelo de la Sección Oficial y donde lo más comentado de la proyección ha sido el hecho de que el presidente del Jurado, Neil Jordan, ha abandonado la sala a media película (sí, al cabo de un rato volvió, pero la mecha de los comentarios de pasillo ya estaba encendida).

A Dark-Dark Man Adilkhan Yerzhanov

Proveniente de Kazajistan y dirigida por Adilkhan Yerzhanov, A Dark-Dark Man nos transporta a un inhóspito paraje de hielo y campos de trigo seco, donde la policía ha localizado el cadáver de un niño. No es el primero que se encuentra en la zona, aunque para los anteriores asesinatos ya se había detenido a otros sospechosos que acabaron muriendo encarcelados. El agente Bekzat (Daniyar Alshinov) es el encargado de la investigación, pero el policía implicado en diversas corruptelas y con ganas de cerrar el caso rápido y seguir a otra cosa, más bien buscará la manera de endosar la culpabilidad a un deficiente mental del pueblo (Teoman Khos). Pero la aparición de una periodista (Dinara Baktybaeva) empeñada en averiguar la verdad llevará a Bekzat a debatirse entre descubrir quien ha matado realmente a los niños y hacer frente a las estructuras de poder del pueblo ante las que se ha plegado hasta ahora.

A Dark-Dark Man. Dinara Baktybayeva Daniyar Alshinov. Foto: Jorge Fuembuena

Sobre el papel, A Dark-Dark Man podría haber dado lugar a un interesante thriller ambientado en un escenario poco frecuente y con su propia idiosincrasia. Pero Yerzhanov toma unas más que discutibles decisiones narrativas que desconectan constantemente al espectador de la historia. Sólo en el aspecto técnico (fotografía o montaje, los responsables de los cuales también han venido a Donostia) el film parece tener un rumbo, mientras el resto se pierde en el extraño cóctel que plantea.

El desconcierto más destacado lo provoca un recurso al humor absurdo en medio de escenas dramáticas, sin ton ni son, o un tempo ilógico de los diálogos y reacciones de los protagonistas. Sólo en los últimos minutos la película parece remontar un poco, pero después de más de dos horas de metraje, el crédito y la paciencia del público ya están más que agotados.

LA ODISEA DE LOS GILES

Dentro del apartado de Proyecciones especiales, hoy también hemos podido ver “La odisea de los giles”, de Sebastián Borensztein. El título hace referencia al término “gil”, que define una persona buena, ingenua e incauta, como el grupo de protagonistas, los vecinos de un pueblo de Buenos Aires que deciden invertir sus ahorros en crear una cooperativa agrícola. Pero su dinero y sus sueños se desvanecen cuando les pilla por medio la crisis económica en Argentina de 2001 y son víctimas de una estafa.

La odisea de los giles

Entonces, Fermín Perlassi (Ricardo Darín), su hijo Rodrigo (Chino Darín) y el resto de pequeños inversores, deciden tomarse la justicia por su cuenta e idear un plan para recuperar el dinero de manos del hombre que les engañó.

El film, que se basa en la novela “La noche de la Usina” de Eduardo Sacheri, llega después de triunfar en su país y ha sido la elegida para representar a Argentina en los próximos Oscar. La película en que los Darin comparten protagonismo por primera vez y también tareas de producción, toma la forma de thriller social, que pone caras al drama humano de la devacle económica. Lo hace con ritmo, personajes entrañables y muchas dosis de humor, a la vez que construye su historia de perdedores dispuestos a ganar después de que la vida y la injusticia les golpeen.

La odisea de los giles. Foto: Jorge Fuembuena

Tal y como han dicho padre e hijo en la rueda de prensa, “Ya es hora de que alguna vez ganen los buenos. Los espectadores han hecho suya esta historia. El factor preponderante es que tiene que ver con algo de reparación emocional para todos aquellos que sufrieron aquel desastre. Tiene algo de bálsamo. Fue una época que, a pesar de la amargura y la sensación de injusticia permanente, disparó la imaginación de miles de ciudadanos ante la impotencia.

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