El niño que pudo ser rey
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Es una evidencia constatable que las tendencias cinematográficas están intrínsecamente ligadas al clima político y social de la sociedad en la que son producidas.

El Brexit y su repercusión en la sociedad británica ha creado una ola de filmes que reflexionan sobre la identidad fracturada de este territorio. Hay de todo tipo, des del patriotismo escondido de Johnny English: De nuevo en acción hasta la sátira corrosiva de The party. Hasta hay una película sobre el creador de este proceso llamada Brexit que, como era esperable, ha dividido a la audiencia. Paralelamente hay una nueva moda de películas nostálgicas de los valores del gentleman británico como la saga Kingsman. Combinando estos dos fenómenos se obtiene una cinta como El niño que pudo ser rey.

Alex (Louis Ashbourne Serkis , hijo de Andy Serkis) es un adolescente del Londres actual impotente enfrente de las injusticias que ve y vive hasta que encuentra una espada clavada en una roca en un descampado. Al sacarla, despierta a un ser del inframundo (Rebecca Ferguson) al que tendrá que combatir con la ayuda de su amigo Bedders (Dean Chaumoo), un alumno misterioso recién llegado a su escuela (Angus Imrie, hijo de Celia Imrie) y dos compañeros de clase quienes le molestan (Rhianna Dorris y Tom Taylor).

El niño que pudo ser rey

Continuador del espíritu de Edgar Wright (hasta aparecía en Arma fatal),
Joe Cornish sorprendió a la crítica en 2011 con su debut fílmico Attack the block que combinaba extraterrestres con bandas de adolescentes. Desde entonces no había dirigido nada más, aunque sí que había participado en el guion de Las aventuras de Tintín i Ant-man. Este 2019 vuelve con un filme que busca unir una sociedad dividida mediante el mito artúrico. El mensaje puede que no guste a todo el mundo, especialmente la parte de pactar con tus enemigos, pero lo que no es discutible es que la espera de 8 años ha merecido la pena ya que la película está muy trabajada tanto en la página como en la pantalla. Se trata de un guion de hierro, de los que encantan a la gente británica ya desde la productora Ealing, en el que cada elemento que se introduce en la primera mitad del filme tiene una respuesta en la segunda. A nivel visual, destaca la inclusión de bromas que solo funcionan con imágenes algo que, lamentablemente, no es habitual en las comedias taquilleras.

En cuanto al reparto, la selección del cuarteto de adolescentes protagonista es brillante ya que hacen verosímil los elementos más fantasiosos de la cinta. Una mención especial merece Angus Imrie quien se apodera de la pantalla en cada aparición. Los actores y actrices adultos también están muy ben escogidos, especialmente Rebecca Ferguson, Denise Gough (quien brillaba recientemente en Colette en un papel muy distinto a este) y sir Patrick Stewart. Como Cornish ha dejado pasar tanto tiempo entre película y película se ha creado un estatus de leyenda a su alrededor lo que ha motivado a gente conocida a hacer breves apariciones en esta cinta como Nathan Stewart-Jarrett quien salía en las míticas Misfits y Utopia.

En conclusión, El niño que pudo ser rey es una delicia para la gente que ama la fantasía y a la vez es un buen termómetro de la sociedad británica actual. Es una película muy disfrutable ya que cuida mucho a la audiencia dándole recompensas constantes. Si tenéis tiempo y ganas, id a verla. Es una apuesta segura.

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