El festival de Berlin nos ha llevado el viernes de las estepas mongolas a temas de rabiosa actualidad como la educación de nuestras hijas/hijos o la pederastia en la iglesia. Con desigual resultado.

De las siete directoras a competición en esta edición, dos son alemanas. La primera, Nora Fingscheidt entraba hoy en liza con su debut en el largo: “Systemsprenger” (System Crasher). Un drama que resalta lo ineficaz que puede ser el sistema social con los niños problemáticos. Benni, interpretado por una sorprendente Helena Zengel, es una niña de 9 años tutelada por los Servicios Sociales tras un trauma infantil y con una madre incapaz de cuidarla. Sus cuidadores harán todo lo posible para calmar sus ataques de ira, sus peleas y sus huidas. La niña solo quiere vivir con su madre y hermanos. Pero su madre no tiene recursos ni financieros ni personales. Le aterroriza su propia hija.

System crasher

Me queda claro ese deseo de criticar el sistema del bienestar social. Pero, ¿no hemos visto ya esa película? “Systemsprenger” no está mal llevada aunque las situaciones son repetitivas y no acierta acabar. Algún personaje interesante también queda sin terminar de perfilar. Lo peor: los continuos gritos y peleas de esta niña que resultan irritantes. Si eres de los que vas al cine a disfrutarlo en paz, ésta no es tu película.

Mejor pulso, aunque se me cae un poco al final, tiene el consagrado François Ozon. En su “Grace à Dieu” (Gracias a Dios) pone el foco en uno de los casos judiciales que tiene dividida a Francia. El proceso contra el Cardenal Barbarin que ahora se sienta en el banquillo acusado de no denuncia de agresión sexual por ocultar la conducta del cura Bernard Preynat acusado de asaltar sexualmente al menos a 70 niños en Lyon (este de Francia).

Grace à Dieu

Una serie de cartas narradas sirven para presentarnos la historia y denunciar la falta de colaboración de la Iglesia. Ozon se centra en tres de sus víctimas, el dolor dejado y la manera de afrontarlo y su actual vida. Desde el banquero católico padre de cinco hijos al que no ha sido capaz de crearse un presente. Un personaje, este último que puede resultar histriónico. “Gracias a Dios” se cuestiona sobre mantener la fé cuando te falla la institución, la iglesia, pero también sobre nuestro silencio como sociedad ante los abusos a menores.

El chino Wang Quan’an, habitual de la Berlinale, se ha ido hasta la estepa mongola para rodar “Öndög”, un aparente policiaco que torna en película sobre temas universales como el amor, la maternidad y la madurez. Una historia llena de momentos cómicos y giros narrativos.

Una mujer desnuda aparece en mitad de la desolada estepa. La policía deja a un joven e inexperto agente al cuidado del cadáver mientras van a por refuerzos. Una tenaz y avezada pastora, conocida por el nombre de dinosaurio, se encarga de que no perezca de frío. El frío y el alcohol les harán acercarse – la mujer enseñara al joven a fumar y a conquistar a una chica. Y de ahí hasta acabar uno sobre otra y crear así un Öndög, un huevo de dinosaurio.

Ondog Berlinale

La historia sin pretensiones está bien hilada y llevada, y con una fotografía que saca partido a los hermosos paisajes mongoles. Wang  Quan’an ha ejercido aquí de guionista, director y productor para firmar una de las raras inclusiones de películas mongolas en Competición.

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