Green Book
6.5Nota Final
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9.0

Peter Farrelly, quien se hizo un nombre en el mundo de las comedias más o menos gruesas junto a su hermano Bobby (“Algo pasa con Mary”, “Dos tontos muy tontos”, “Pegado a ti”, “Amor ciego”) cambia ahora de registro en “Green Book” para dar la campanada en la temporada de premios con una historia ligeramente inspirada en el pianista y compositor de jazz, Don Shirley.

Tony “Lip” Vallelonga (Viggo Mortensen) es un italoamericano que trabaja en un club de Nueva York y lleva una vida de gustos sencillos junto a su esposa Dolores (Linda Cardellini) y sus dos hijos. Cuando su empleo en el Copacabana queda en suspenso por el cierre provisional del local, tendrá que encontrar una manera de ganarse el pan. La primera oferta le llegará de parte del Doctor Don Shirley (Mahershala Ali), un virtuoso pianista que necesita un chófer y asistente que lo acompañe durante una gira de conciertos por los estados del sur de Estados Unidos. Durante la ruta de dos meses, los dos hombres irán forjando una amistad, mientras sus respectivos orígenes raciales les hará vivir tanto situaciones de tensión como de descubrimiento de sí mismos.

Green Book

De vez en cuando van apareciendo en la cartelera películas con historias destinadas a vender una ingenua sensación de buenismo y final feliz alrededor de tramas que giran en torno a las tensiones raciales. Lo hicieron por ejemplo, “Señoras y criadas” (2011) o “Figuras ocultas” (2016). Y ahora ahí reincide “Green Book“. Pero como en aquellas, el intento se queda en una vana fórmula que toma como pretexto un tema en el que en el fondo no quiere ni profundizar ni aportar nuevas aproximaciones.

Cuando uno está viendo “Green Book” prácticamente puede ver sobreimpresa en la pantalla la pauta calculada con la que está construida. Sin sorpresas ni giros inesperados, el viaje de los dos protagonistas transcurre entre diálogos dentro del coche, pequeñas situaciones de conflicto resueltas por la vía rápida y una ligera moralina sobre la autoaceptación, la superación personal y la raza, todos colocados en orden en una plantilla del manual del film políticamente correcto.

Destaca eso si, la interpretación de los dos protagonistas, Viggo Mortensen  y Mahershala Ali, que desde sus caracteres opuestos consiguen conferir a sus personajes una velada complejidad y un aura entrañable en su creciente complicidad y sentido del humor.

Su relación es la luz que destaca en una película que no se esfuerza en querer decir mucha cosa. En “Green Book” todo resulta muy correcto, pero también insulso y aséptico. Una fórmula complaciente que al menos le está dando réditos en la temporada de premios. Galardonada con el Globo de Oro a la Mejor Comedia/Musical (¿?), Mejor Guión y Mejor actor secundario por Mahershala Ali , el film encara ahora la carrera de los Oscar con 5 nominaciones.

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