“Sex education” es la nueva serie producida por Netflix para el Reino Unido que ha cautivado un montón de usuarios. Con la apariencia de una típica producción adolescente centrada en un instituto sorprende por la ausencia de vergüenza, aderezada con humor británico y unos buenos personajes muy bien interpretados.

Sex education Netflix

De qué va?

En ‘Sex Education’ nos presentan a Otis (Asa Butterfield), un adolescente retraído y tímido que vive con su madre, Jean (Gillian Anderson), terapeuta sexual. La personalidad apocada de Otis hace que su experiencia en las relaciones sea nula, y de hecho aún es virgen, pero la convivencia con su madre hace que viva rodeado de vídeos y guías sobre sexo, así como conversaciones muy abiertas sobre el tema. En resumen, Otis lo sabe todo sobre el sexo, pero sólo en teoría.

La vida de Otis se tuerce cuando se cruza con la rebelde Maeve (Emma Mackey), una chica inteligente y provocadora. Maeve descubre los enciclopédicos conocimientos sexuales del chico y le impulsa a formar su propio proyecto de clínica sexual asociado con ella, claro. Juntos tratarán de resolver los extraños y fascinantes problemas que los alumnos de su instituto tienen con sus primeras experiencias sexuales, mientras que Otis continúa en su intento de desvirgarnos se.

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¿Quién está detrás?

Esta producción propia de Netflix para el Reino Unido supuso la primera oportunidad para su creadora, Laurie Nunn, una total desconocida que apenas había grabado un par de cortos. Sin embargo, cuenta con el aval de un gran reparto con experiencia en cine y televisión, así como con la dirección de Ben Taylor, que ya trabajó en otra comedia “Catastrophe”, que también partía del sexo como premisa .

“Sex Education”, cuenta con ocho episodios de aproximadamente una hora, pero que los disfrutarás en nada. La serie pone el foco en un espacio abarrotado de hormonas descontroladas: un instituto y aborda temas tan espinosos como el onanismo, la disfunción eréctil, el vaginismo, los embarazos no deseados, la repercusión de las drogas en el rendimiento sexual y muchos otros sin cortarse un pelo. Por ejemplo, no tiene miedo de sentenciar, hablando del aborto, que “mejor no ser madre, que ser una mala madre”. Y cuando enseña, enseña, sin vergüenza, sin tabú … Toca enseñar una vulva? Pues se hace y encima te sitúan el clítoris, el himen y las glándulas uretrales … por si alguien va perdido.

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Sin complejos

“Sex education” tiene el mismo punto de partida que las comedias adolescentes de finales de los 70 y principios de los 80: Otis, el joven protagonista, friki y poco seductor mira de perder la virginidad o, como mínimo, masturbarse satisfactoriamente sin que le dé ningún repelús.

Todas las inquietudes sexuales que puedas imaginar se abordan en esta serie, sin complejos, pero con mucho humor. Y no olvidemos que estamos frente a una serie británica, así es que sus chistes menos obvios y torpes que lo que te encontrarías una producción de manufactura estadounidense.

Es cierto que parte de una serie de estereotipos muy típicos como el friki, el gay, la rebelde, el conflictivo, el deportista pero paulatinamente va rompiéndolos mientras toca temas interesantes sin ningún tipo de vergüenza. Porque, curiosamente a pesar del estereotipo inicial, los personajes están muy bien trabajados. Tienen un montón de capas, de dudas, son, sobre todo, humanos y por eso uno se acaba sintiendo muy cercano a ellos. Este es el punto que hace que deje de ser la típica serie de instituto donde sólo se habla de quien va detrás de quien.

Por supuesto esta interacción con los personajes de ficción no sería posible sin unas buenas interpretaciones. Me declaro fan absoluta de Asa Butterfield, conocido por su trabajo en “El niño con el pijama de rayas”, “El juego de Ender” o “El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares”. A su lado encontramos Gillian Anderson, la que siempre será nuestra Scully. Juntos forman un dúo bastante memorable de madre e hijo. Sin olvidarnos de Emma Mackey (Maeve) o Ncuti Gatwa (Eric) ambos con momentos muy destacados y los que tocan la fibra.

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La recomendamos?

Pues sí. La empecé con curiosidad pero sin saber qué me encontraría. Una comedieta para pasar el rato, pero resulta que te quedas enganchado y que le coges cariño a sus protagonistas (y odio a los que toca odiar) y que, cuando acabas los 8 capítulos de los que consta, piensas: “ya?” y enseguida te vas a buscar si tendrás una segunda temporada (que sí).

Es curiosa, desenfadada, tiene los momentos emocionales y ese humor británico que siempre, al menos para mí, siempre lo hace todo mejor. Personalmente hay momentos que me ha recordado una “Master of sex” adolescente (de hecho Asa Butterfield y Michael Sheen tienen un aire) con este personaje que sabe mucho de la teoría pero que tiene serios problemas para llevarlo a la práctica.

Por lo tanto si se desea descansar de series más cerebrales, más oscuras y se busca algo ligero pero con buenas cualidades como los personajes y las interpretaciones, “Sex education” es una gran opción.

No es mi caso, pero si se tienen hijos adolescentes quizás es una buena manera de abrir conversación sobre temas sexuales …. si no se mueren de la vergüenza, claro.

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