Mandy
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“Mandy” de Panos Cosmatos es una bajada a los infiernos de la venganza más sangrienta acompañando Nicolas Cage. Pero no es un viaje típico y tópico, es alucinante, surrealista, peculiar y con un ritmo propio … .y con mucha sangre, claro.

Hijo del cineasta italiano George P. Cosmatos, Panos Cosmatos tiene un estilo visual especial. Ya lo demostró con “Beyond the Black Rainbow (2010)”, thriller de ciencia ficción diferente a lo que se ve habitualmente. Ahora se estrena en los cines, la bizarra y esperpéntica “Mandy”, una producción que se presentó en un ambiente ideal, el festival de Sitges y con presencia de su actor principal, Nicolas Cage. Una película que está destinada a convertirse en una de las cintas de género relevantes del año.

Red (Nicolas Cage)  es un leñador que vive alejado del mundo junto al amor de su vida, Mandy (Andrea Riseborough). Un día, mientras da un paseo abstraída en una de las novelas de fantasía que suele leer diariamente, Mandy se cruza sin saberlo con el líder de una secta que desarrolla una obsesión por ella. Decidido a poseerla a cualquier precio, él y su grupo de secuaces invocan a una banda de motoristas venidos del infierno que la raptan y, en el proceso, hacen añicos la vida de Red. Decidido a vengarse y equipado con todo tipo de artefactos, pone en marcha una matanza que deja cuerpos, sangre y vísceras allí por donde pasa.

Mandy

“Mandy” no es una película fácil, no es una de venganzas como las demás. La primera mitad del film es lenta, surrealista, alucinógena, psicodélica y, a la vez, única …. cuesta de pasar, de que haya acción, de que entiendas cosas que igual no necesitas, pero tú lo intentas, al menos un rato.

Pero la segunda mitad, desde el momento que el personaje de Nicolas Cage decide, después de ver morir a su mujer, beberse una botella de alcohol de desinfectar vestido con calzoncillos, de aquellos de toda la vida, y una camiseta de pijama con un tigre en el pecho, la película se convierte en una locura de sangre, venganza y humor grueso del estilo “quien tiene la más larga?” y estamos hablando de sierras mecánicas, no penséis mal.

Y esto, señoras y señores, es lo que desata la locura en la sala de cualquier pase de Sitges, donde se pudo ver por primera vez esta película. Tenía lo que todos aquellos fans  de las salpicaduras de sangre querían: un grandioso Nicolas Cage riendo como un loco con la cara ensangrentada… Vista en una sala de cine “normal”, en medio de gente “normal” no creo que sea el mismo o preguntad a los pobres de Sundance que todavía se estarán recuperando de ese pase de película.

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