Netflix estrenó el pasado 12 de octubre diez episodios de una nueva serie, “La maldiciones de Hill House”. Al momento las redes comenzaban a hervir de comentarios, en su mayoría, muy favorables. Detrás Mike Flanagan, un director con una sólida carrera en el cine fantástico que nos trae un drama familiar rodeado por la herencia de un pasado en una casa que, de noche, queda conquistada por todo tipo de seres fantasmales.

La maldición de Hill House

¿De qué va?

Desde que la familia Crain se mudó a Hill House, no dejan de pasar cosas extrañas. No era una mudanza definitiva: sólo un verano, para reformarla y conseguir dinero suficiente para conseguir, ahora sí, construir la casa de sus sueños. Parecía un gran plan, fácil, enriquecedor, pero Hill House no es una casa cualquiera. De noche se transforma, el pasado campa a sus anchas. Dentro de la oscuridad, los seres sobrenaturales mandan.

Los Crain están formados por el matrimonio de Olivia (Carla Gugino) y Hugh (Henry Thomas / Timothy Hutton) y sus cinco hijos. Todos ellos, unos más que otros, se verán afectados por este ambiente, las desastrosas consecuencias los perseguirán hasta veinte años después de aquel día que Hugh saca a sus hijos de la casa a toda prisa, dejando Olivia dentro.

“La maldición de Hill House” es una historia con dos líneas temporales, la infancia vivida durante aquel verano y la madurez de estos hermanos, marcados por el que vivieron en la casa. La nueva serie de Netflix, de 10 capítulos, no es una típica ficción de casas encantadas. Es un drama familiar marcado por un tenebroso relato de fantasmas narrado y explicado con la marca de la casa de Mike Flanagan

La maldición de Hill House

¿Quién está detrás?

Desde Edgar Allan Poe pasando por Henry James, son muchos los escritores que crearon casas encantadas que no dejan dormir a sus habitantes. En la literatura es donde se pusieron los ladrillos de Hill House y fue una mujer, Shirley Jackson. “La maldiciones de Hill House” es su novela más famosa, aunque también tiene en su currículum un revolucionario e influyente relato publicado en la revista The New Yorker, “La lotería” (1948). Según Stephen King, otro maestro a la hora de hacernos acojonar incluso en un hotel, definió el libro como “el relato de casas encantadas más perfecto que he leído nunca”.

Aunque Hill House nació de la mente enturbiada de Shirley Jackson, “La maldición de Hill House”, como serie de Netflix, no se puede entender sin la influencia de su director, Mike Flanagan. Antes de la serie, Flanagan, ya tenía una sólida carrera dentro del cine fantástico. Películas universitarias, cortos, y “Absentia”, fueron los inicios más iniciáticos. Después llegarían “Oculus: El espejo del mal” (2013); “Hush (2016),” Sueña: Dentro de tus sueños “(2016),” Ouija: el origen del mal “y” El juego de Gerald “(2.017).

La adaptación que ha hecho Flanagan para Netflix no es fiel del todo a la novela. Por ejemplo, sólo eran dos hermanas -Eleanor y Theodora- en lugar de los cinco que conocemos a través de la pequeña pantalla, y los hechos sólo se desarrollaban en una línea temporal, mientras que aquí nos hacen bailar de presente a pasado sin descanso.

Yo no he leído el libro, lo tengo apuntado como pendiente tras mirarme la serie, pero los que lo han hecho dicen que es una buena adaptación a pesar de las licencias. Capta de una autora que, según dicen, utilizaba la ficción para exorcizar sus demonios internos, ya sean por las relaciones de familia o los traumas. Y eso a la serie hay para dar y vender.

La maldición de Hill House

Cinco hermanos y sus fantasmas presentes y pasados

Steven (Michiel HuismanPaxton Singleton), es el hermano mayor, el novelista, el incrédulo … Ha racionalizado todo lo que les pasó todo aquel verano, lo puso sobre el papel y ha conseguido hacerse famoso. El resto de los Crain no le perdonan que haya expuesto públicamente su infancia.

Shirley (Elizabeth Reaser / Lulu Wilson), es una obsesa del control, la hermana mayor. Racionaliza, como Steve, pero desde el orden. Quizá por eso su profesión, arreglar muertos: vestirlos, maquillarlos y peinarlos. Controlar los estragos de la muerte.

Theo (Kate Siegel / Mckenna Grace), es, sobre papel, la más empática (trabaja de psicóloga infantil) pero también la que más se ha alejado del contacto humano con su familia para evitar el dolor.

Luke (Oliver Jackson-Cohen / Julian Hilliard), es el drogadicto. El alcohol y las drogas hacen que no tenga que afrontar, que no les siga viendo, que no encare el pasado pero tampoco el presente. Uno de los hermanos pequeños, y de los que peor lo pasó en aquella casa con su fantasma particular.

Nell (Victoria Pedretti / Violet McGraw ) es la más pequeña de la familia, y hermana gemela de Luke. Aquel verano fue una de las más vio y menos entendió lo que estaba sucediendo. Los fantasmas la persiguen, quizá porque saben que es la más débil. Su fantasma, la mujer del cuello torcido, es uno de los que tendrá más importancia en la série.

De los diez capítulos que componen la serie, los cinco primeros están dedicados uno a cada uno de los hermanos. En ellos podemos ver cómo fue su experiencia en la casa y como están ahora, ya de adultos, todos ellos marcados por ese verano. Los actores, tanto de grandes como los pequeños, están espléndidos interpretando unos personajes complejos, llenos de capa y que, capítulo a capítulo, se van definiendo.

La maldición de Hill House

¿La recomendamos?

Sí, por supuesto que sí. Con todo hay que tener claro que no es una ficción de terror típica de casas encantadas. “La maldición de Hill House” es un drama familiar, eso sí dotado del toque terrorífico e inquietante que le confiere aquella casa. Pero los fantasmas de los Crain tienen mucho que ver con sus carencias, miedos y traumas. No es un serie de ritmo rápido, ni de susto constante pero te mantiene enganchado, despierto, inquieto y con el alma en vilo sobre lo que pueda pasar.

Como os hemos dicho, los primeros cinco capítulos están dedicados a los cinco hermanos Crain. El sexto capítulo marca la rotura en esta tónica. Con el título de “Dos tormentas” veremos la familia (y no voy a entrar en detalles) por fin reunida en el presente en un episodio técnicamente fabuloso y marcado por el uso de cinco planos secuencia de diferente duración pero que lo convierte en una maravilla. Con todo os confesaré que, personalmente, el capítulo cinco, dedicado a la pequeña Nell fue mi preferido. No tan espectacular a nivel técnico pero fabulosamente redondo a nivel narrativo y con un cierre de la historia que te deja sin palabras.

Y después de un susto máximo en el capítulo 8, en los últimos la serie cambia, explica, explica la casa y todo lo que sucedió. El ambiente es diferente. La nostalgia gana al terror. Y justo cuando acaba todo piensas que, tal vez, la deberías volver a mirar para, más sereno, esta vez no dejarte nada.

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