Convertida los últimos años en plataforma de lanzamiento para algunos de los títulos que aspiran protagonizar la carrera de los Oscar los próximos meses, la Mostra de Venecia se ha inaugurado con ‘El primer hombre’, uno de los títulos fijos a priori en todas las quinielas para los próximos premios de la Academia de Hollywood. No en vano la película está dirigida por Damien Chazelle, el de ‘Whiplash’ y ‘La La Land’, con un guión de Josh Singer (‘Spotlight’, ‘Los archivos del Pentágono’) y protagonizada por Ryan Gosling y Claire Foy.

Recurramos al tópico. A la frase que se lleva utilizando casi cincuenta años cuando se habla de la llegada del hombre a la Luna. La de ‘es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad’. Es en ese ‘pequeño paso para el hombre’ en el que se centra ‘El primer hombre’.

Porque a Chazelle apenas le interesa el reto tecnológico que supuso la llegada del hombre a la luna, la carrera espacial con la URSS en plena guerra fría es poco más que una referencia y las protestas contra el elevado gasto que supuso semejante desafío aparecen sólo de pasada.

Ryan Gosling First Man Festival Venecia

El guión de Josh Singer, en el que adapta un libro de James R. Hansen, se centra en cómo afectó este reto a Neil Armstrong, tanto a nivel personal, como familiar, desde que a principios de los sesenta es reclutado como piloto del programa Gemini hasta su vuelta del viaje a la luna. Sin recurrir a la épica. Con una mirada desmitificadora, desglamurizadora e íntima de uno de los desafíos más arriesgados de la historia de la humanidad. Los protagonistas pueden estar trabajando para pasar a la historia, pero tal y como los muestra Damien Chazelle todo parece formar parte de la rutina laboral. Y la NASA que se ve en pantalla, muchas veces recuerda a cualquier gran planta industrial de la época.

Rodada en gran parte cámara en mano y recurriendo continuamente al primer plano, (por momentos más que una de las apuestas por los Oscar 2018, parece que nos encontramos ante una muestra de cine independiente USA), Chazelle introduce al espectador en los conflictos de sus personajes. En sus casas, en sus cocinas y en sus traumas y su búsqueda para solventarlos. De forma sencilla, pero efectiva. Por un lado, la búsqueda de una forma de superar un hecho dramático y por otro, el difícil equilibrio entre lograr una carrera profesional exitosa y mantener una vida personal satisfactoria. Nuevamente. No importa que esta vez el guión no sea de Chazelle, el tema principal de su cine vuelve a asomar.

First Man Festival Venecia

Incluso en los momentos en los que las pruebas espaciales no funcionan de acuerdo con lo previsto, el director estadounidense prefiere mostrar las reacciones de los personajes que las sufren que dejar claro al espectador qué es lo que falla. Lógicamente hay imágenes espectaculares de despegues, de las naves y de toda la parafernalia espacial, pero el núcleo siempre está en los personajes. No importa que no haya momentos de genialidad ‘a la Chazelle’, que todos conozcamos el final de la aventura o que se echen de menos más facetas del conflicto, el enfoque de Chazelle convierte ‘El primer hombre’ en un anti-thriller intenso y absorbente, en el que se conjugan tensión y emoción.

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