Assassines
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Las mujeres somos bellas y delicadas como un jarro parece ser el leitmotiv que se repite constantemente, mientras se insinúa que este se trata más de una sentencia que de un cumplido. En tan sólo sesenta minutos, la compañía La Flor Innata cuenta cómo las diferencias de género se dejan ver en los ámbitos más variados. Assassines ya se había presentado el año pasado en la 22ª Mostra de Teatre de Barcelona, y el 21 de Junio volvió con su hilarante humor.

Se levanta el telón y son solo tres mujeres: una de rojo, una de amarillo y otra de azul. Unas dictan números sin significado aparente, la otra cree que son absurdas. A simple vista, la puesta en escena parece una instalación simple, pero con tan solo tres sillas, tres micrófonos y la iluminación adecuada forman diversas atmósferas, recrean espacios y explotan la versatilidad de las actrices.

Es un montaje tipo cabaret, donde las diferentes anécdotas y pensamientos de los personajes se alternan con numerosos llamados de una sirena de emergencia. Al momento de escucharla las mujeres se detienen y, como si de una ineludible responsabilidad femenina se tratara, adoptan una actitud sensual e interpretan números musicales. Bailan y cantan rock, barbershop e incluso rumba, muchas veces con esa sonrisa forzada y falsa – haciendo alusión a la mujer estrella que abunda en el mundo de la publicidad.

Assassines Teatre del Raval

Entre divertidas intervenciones, nos damos cuenta que el sexismo está en todas partes: la idea de que las mujeres no podemos contar historias o chistes adecuadamente – porque si lo hiciéramos, no seríamos femeninas; la idea de que hay ciertas profesiones para hombres y otras para mujeres; la idea de que solo el hombre es aventurero, porque desde un comienzo es el espermatozoide el que viaja; el hecho de que diferentes números y estadísticas evidencian una inequidad abismante; hasta los productos que compramos y las campañas publicitarias, que chillan el be yourself pero en la realidad son objetos completamente limitantes. Como un jarro de flores.

Entre estos productos, surge un invento único: el succionador de estrógeno, que pretende liberar a la mujer de sus hormonas para dejar de convertirse en una figura que sea sumisa al machismo y la heteronormatividad. Aquí surge una divertida polémica: ¿tiene algo de malo que a una mujer le guste cocinar de forma genuina? En este sentido, la obra nos hace ver cómo la mujer duda constantemente de sí misma, de lo que debe o puede o quiere hacer. Así, el proceso de asesinarse a sí misma puede ser liberador, pero al mismo tiempo, es una acción dolorosa.

La obra termina como empezó; dictando números. Y por supuesto, el feminismo no puede ser tan solo una cosa de números. Si algo aprendimos en Assassines es que en la lucha por la equidad de género tienen que haber estadísticas, pero también observaciones sobre los episodios del día a día, reconocimiento de las violencias tanto activas como pasivas, y críticas severas a cómo funciona nuestra sociedad. Por medio de un humor preciso entre lo absurdo y lo subversivo, la obra muestra que hay que luchar contra todo, porque de alguna forma, todo lo que nos rodea es machista.



Teatro: Teatre del Raval
Dirección: Joan M. Albinyana
Intérpretes: Mar Esteban, Agnès Esquerra, Padi Padilla
Duración: 1 Hora
Fechas: Hasta el 8 de Julio, 2018


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