Decididos a producir cada vez más series fuera de Estados Unidos que puedan conectar con nuevos públicos, los directivos de Netflix nos presentaban este 2018, “Tabula Rasa”. Una producción que llega de Bélgica, firmada por Veerle Baetend, y que aunque no se ha promocionado tanto como otras compañeras de parrilla, merece ser reivindicada como una muy recomendable historia de suspense psicológico dispuesta a atrapar a los que le deis la oportunidad.

¿De qué va?

Thomas De Geest (Jeroen Perceval) ha desaparecido sin dejar rastro. La última persona que le vio es Annemie D’Haeze (Veerle Baetens), una ex cantante que tres meses atrás sufrió un accidente de coche que le provocó un transtorno amnésico que le impide conservar la memoria reciente. Después de aquel accidente, se mudó a una nueva casa con su marido Benoit (Stijn Van Opstal) y su hija Romy (Cécile Enthoven). A pesar del apoyo de su familia para intentar rehacer su vida, el transtorno de Annemie pone las cosas muy difíciles y, encima, empieza a notar que desde que viven en la nueva casa, su hija adopta un comportamiento cada vez más extraño.

En la actualidad, tres meses más tarde, Annemie está ingresada en un psiquiátrico mientras la Doctora Mommaerts (Natali Broods) intenta desentrañar su confusión mental y un agente de policía a punto de retirarse la investiga como sospechosa de la desaparición de De Geest.

A través de varios saltos entre el momento actual y los hechos que han ido ocurriendo en los últimos meses, se irá cerrando el círculo y descubriendo qué pasa en casa de los D’Haeze, y qué relación tiene Mie con el caso que investiga la policía.

Tabula rasa

¿Quién está detrás?

“Tabula Rasa” es una de les producciones de Netflix que siguen su apuesta por una estrategia de crear producción local que complemente a la oferta anglosajona. En este caso estamos ante una serie belga de la que muy probablemente no conoceréis los nombres de su creadora y protagonista, ni de los actores que forman el reparto.

Veerle Baetens, la actriz que interpreta a Annemie, es también la guionista y creadora de la serie. Quizás a algunos os sonará por haber protagonizado en 2014 la sobrecogedora cinta Alabama Monroe, que fue candidata a los Oscar. Malin-Sarah Gozin es la co-creadora y showrunner.

Memoria traicionera

Cualquiera que haya visto Memento estará ya familiarizado con la amnesia anterógrada, un trastorno neurológico que impide a quien lo padece retener nuevos recuerdos. Como le pasaba a Lenny, Annemie recuerda sin problema su vida antes del accidente y las personas que formaban parte de ella. Pero desde entonces, su cerebro es incapaz de retener el recuerdo de las nuevas personas que conoce y de las cosas que le van pasando. Cada pocas horas su cabeza hace un reset (simbolizado en la serie por una fina arena roja que todo lo barre a su paso), condenándola a vivir en un presente nuevo cada día.

Tal como ocurría en la película de Nolan, esta peculiar amnesia da mucho juego. Si allí el protagonista tiraba de tatuajes para visualizar las cosas que quería recordar, aquí la protagonista utiliza notas y dibujos. Pero como sucedía en Memento la recurrente pérdida de memoria se convierte en un factor que potencia el misterio, en un arma de la que se aprovechan los que rodean a Mie o incluso en una herramienta para el engaño que utilizará ella misma en saberse sospechosa de la desaparición de un hombre.

Tabula Rasa

¿La recomendamos?

Sí. Cierto que el final es un poco rocambolesco y que tampoco hubiera pasado nada si la serie se hubiera narrado con uno o dos capítulos menos. Pero salvo estas dos puntualizaciones, “Tabula Rasa” engancha y se convierte en una historia de misterio de la que uno no se deshace hasta que se consigue cerrar todo el círculo.

La trama juega con bastante inteligencia con elementos que van desde el terror (la nueva casa en el bosque, espejos rotos, una niña que se comporta de forma extraña, una vidente, una ouija…), al drama familiar (los secretos y mentiras que acumulan los D’Haeze dan para mucho) o el thriller psicológico (desde el transtorno de Mie a sus peculiares compañeros de psiquiátrico). Todo ello explicado de una manera que va dosificando la información poco a poco mientras va saltando del presente a los momentos que siguieron al accidente de coche, y que se guarda en la manga unos cuantos giros para tener el espectador atrapado hasta el final.

También ayuda el trabajo de sus directores, la elección de colocar la narración en el punto de vista de Mie reforzada por la buena interpretación de Veerle Baetens, los recursos visuales que magnifican su estado mental y las pérdidas de memoria, el resto del casting y el clima de suspenso en dos líneas temporales.

Vamos, que si os gustan los thrillers con un toque de misterio, los nueve capítulos de menos de una hora que forman “Tabula Rasa” son una propuesta recomendable y adictiva.

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