Un lugar tranquilo
8Nota Final
Puntuación de los lectores: (0 Votos)
0.0

Evelyn Abbott (Emily Blunt), su marido Lee (John Krasinski) y sus tres hijos pequeños, Regan (Millicent Simmonds), Marcus (Noah Jupe) y Beau (Cade Woodward) entran a buscar provisiones en una tienda destruida en un mundo de aspecto postapocalíptico.

Caminan en silencio y se hablan unos a otros en lenguaje de signos. El porqué de esta manera de vivir y de la ausencia de sonido en sus vidas es la base del misterio que da el punto de partida a “Un lugar tranquilo“.

Y ya está, eso es todo lo que deberíais saber para adentraros en el cine a vivir la experiencia que propone la película, cualquier cosa más que sepáis restará puntos al efecto.

Esta sinopsis tan breve da inicio a 90 minutos que componen uno de los filmes de terror más refrescantes e imaginativos que hemos visto los últimos años. John Krasinski ha escrito, dirigido y protagonizado una historia que sabe alejarse de los recursos gastados del cine de sustos de los últimos tiempos, y que quiere llevar la contraria al nuevo manual de cómo rodar una película de género. En ausencia de diálogos, la apuesta se refuerza en la atención a los detalles que contribuyen a la premisa y en una hábil dirección de la historia.

Un lugar tranquilo

En primer lugar, Krasinski lo hace volviendo a poner el foco en un grupo de personas que le permiten también hablar de la familia y las relaciones humanas, de la soledad y la esencia del miedo. Interpela así el espectador, al que involucra emocionalmente con los Abbott (gracias también a las interpretaciones de todos los protagonistas), consciente de que cuanto más cercano se sienta el público a las potenciales víctimas, más intenso será el sufrimiento por su drama.

Y por otra, en las antípodas de las películas que acompañan cada sobresalto de atronadores efectos sonoros, “Un lugar tranquilo” juega con el silencio en mayúsculas. El film convierte la ausencia de sonido en todo un metalenguaje cargado de detalles y derivadas al servicio de la experiencia. Lo que se oye y lo que no se oye a lo largo del film construye un envoltorio asfixiante con pocas y calculadas válvulas de escape y demuestra una vez más lo que ya sabían los clásicos del terror: que se puede mantener al espectador en tensión durante 90 minutos sin exponerlo constantemente al mal que supone la amenaza si la atmósfera está bien construida.

El resultado es una de esas películas con las qué mejor lo pasaréis pasándolo mal.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ús de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies per tal d'oferir la millor experiència d'usuari. Si continues navegant estàs donant el teu consentiment a l'acceptació de les mencionades cookies i de la nostra política política de cookies, fes click a l'enllaç per més informació.

ACEPTAR
Aviso de cookies
X