Columbus
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“Un montón de piedras deja de ser un montón de piedras

cuando alguien las contempla con la idea de una catedral en mente.”

Antoine de Saint-Exupéry

Columbus, la ciudad, es una pequeña población de Estados Unidos, ubicada en el estado de Indiana. En el año 1954, el industrial J. Irvin Miller lanzó un programa para subvencionar la construcción en Columbus de edificios públicos diseñados por grandes arquitectos. En poco más de una década, renombrados arquitectos como Eero Saarinen, I. M. Pei, Richard Meier, Roberto Venturi y Harry Weese, entre otros, construyeron colegios, iglesias, edificios de empresa; más de 60 en total. Grandes muestras de la arquitectura moderna que convirtieron Columbus en una especie de museo al aire libre. El cineasta surcoreano Kogonada descubrió  la ciudad a través de un artículo del New York Times. Viajó allí con su mujer y rápidamente decidió que quería rodar en ese lugar su primera película.

Columbus, la película, es la ópera prima de Kogonada, heterónimo de Kogo Noda, guionista japonés, colaborador habitual de Yasujirō Ozu. Nacido en Seúl, de pequeño Kogonada emigró con su familia a Estados Unidos. Tras estudiar artes cinematográficas, se dio a conocer con una serie de celebrados vídeos en los que exploraba algunas características de sus realizadores predilectos: Ozu, Kubrick, Wes Anderson, entre otros. En una entrevista concedida al programa ‘Días de cine’ (La2), con motivo de su visita al Festival de Las Palmas, en 2016, Kogonada explicaba que su padre le llevaba al bosque, cogía una rama que se había caído al suelo y le decía que la mirara. Siempre le hablaba de lo importante que era observar: “No pases por alto las cosas; debes observarlas y te darás cuenta que el arte es una forma de mirar”.

El arte es una forma de mirar. En su salto al largometraje, Kogonada expone una forma de mirar que expresa su amor al detalle y que conjuga a la perfección fondo y forma. El continente es una serie de localizaciones reales de la ciudad norteamericana, especialmente algunos de sus edificios de arquitectura modernista más bellos y emblemáticos. El contenido es la delicada historia del encuentro de dos vidas que convergen en ese espacio. Cassey (excelente Haley Lu Richardson, vista en Múltiple, la última película de M. Night Shyamalan) es una trabajadora de la biblioteca de Columbus, apasionada de la arquitectura de su ciudad, que pasa gran parte de su tiempo cuidando a su madre, ex adicta a la metadona. Jin (John Cho, famoso por su papel en las últimas entregas de Star Trek) es un surcoreano que se encuentra en Columbus obligado por el estado comatoso en el que se halla allí su padre, con el que hace más de un año que no se hablan. Cassey y Jin se acercan, poco a poco, y comparten sus derivas y vacíos existenciales.

Columbus

Mirar es el primer paso para comprender. La mirada de Kogonada describe una reflexión sobre el poder de la arquitectura y su profunda influencia en las vidas y las relaciones humanas. Columbus es una exploración inteligente, melancólica y cautivadora de cómo los espacios y el tiempo que habitamos marcan y definen nuestras emociones. Un debut equilibrado, sólidamente construido, en el que se mezclan los intereses del autor con sus influencias cinéfilas. Por ejemplo, la huella de Ozu, el gran referente de Kogonada, es muy visible. Como el creador de Cuentos de Tokio (1953), Kogonada, que también es el responsable del guión y del montaje de este film, intermedia las escenas con diversos planos sobre pasillos y callejones para evocar lo transitorio de la vida moderna, que todo en nuestro mundo pasa para no volver. También se percibe la influencia de Anderson y Kubrick en la búsqueda de las simetrías perfectas, en las composiciones detallistas y en los movimientos de cámara.

Columbus, presentada en Sundance del pasado año y vista también en el Festival de Rotterdam, Munich, Karlovy Vary y Londres, ha tenido un estreno muy exiguo en nuestras salas, opacada por las multipublicitadas películas de la temporada de premios, y actualmente sólo puede disfrutarse en pantalla grande en Barcelona en el Maldà. En la emblemática sala de la calle del Pi, o en alguna de las plataformas domésticas de cine que ya la incluyen en su catálogo (Filmin, Netflix, Movistar+), no se pierdan este largometraje, una ‘gema’ como la definía ‘Variety’, una preciosista obra de arte que pone en valor lo pequeño, el apego por el mundo que nos rodea y que compartimos.

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