"La Deuda" de Martin Romero
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Decía Silvio Rodriguez que todas las historias hablan de un niño, de un viejo o de uno mismo.

La de “La Deuda“, de Martin Romero, no es la historia de un ser de la Vía Láctea, sino la de Benjamín Castaño, un mortal normal y común, con deudas económicas y deudas aún más graves con su pasado y su futuro.

Cómico frustrado, pero emprendedor, el protagonista se pasa la historieta dentro de una maraña de problemas, frustraciones y tensiones externas que estallan finalmente con un paroxismo de violencia digna de un detective de novela negra.

Sableador de su Cobrador del Frac, sus circunstancias económicas y familiares le abocan a un regreso a su infancia, ¿feliz? y a sus recuerdos, ¿frustrantes?

Todos sus recuerdos estallan entre sí con una sucesión de flashes que van subiendo la tensión de la historia hasta el inesperado climax final. El argumento es digno de una película de serie negra con final sorpresa, ¿feliz?, ¿esperanzador?, ¿realista?

La Deuda Martin Romero

El estilo de Martin Romero es muy pulido y delicado, jugando perfectamente con la combinación de fondos negros, blancos y difuminados para dar una intensidad dramática fluctuante al devenir de la trama argumental del cómic: Fondo blancos y dibujos de línea dura para reflejar el presente, dibujos suaves y de estética indie para sus recuerdos felices de juventud y niñez.

Fondos negros y dibujo impactante para recordar los momentos duros y marcar los estallidos de paroxismo y violencia. Fondo puntillistas para definir zonas de penumbra dentro de espacios cerrados o atardeceres románticos…

En “La Deuda“, todo el dibujo está integrado dentro del argumento, definiendo perfectamente sin palabras qué momento de la vida de Benjamin Castaño está desfilando. Por qué definitivamente, “La vida de una persona realmente pasa por delante de sus ojos antes de morir. El proceso se llama vivir y dura desde el momento del nacimiento hasta la muerte” (The last continente, Terry Prattchet).

Esta integración visual de la historia con el dibujo, la utilización del color negro para acentuar el momento dramático o violento, el endurecimiento del trazo de las formas y fondos para acentuar el climax y las formas suaves y felices en los momentos de felicidad o esperanza en el futuro, van guiando la fluctuación de la trama del cómico emprendedor durante la lectura.

Y la tensión de la historia se remarca perfectamente con la combinación de silencios y diálogos dentro de la misma escena, o bien marcando unos planos secuencia dramáticos para guiar la transición entre recuerdos y acción, violencia y calma, paroxismo y comunión espiritual.

Una obra muy interesante de un artista del medio a seguir y que invita a releer su obra anterior.

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