Ha comenzado la quinta edición del Festival Americana, el festival de cine independiente norteamericano de Barcelona. El martes día 6 tuvo lugar la inauguración en el cine Phenomena, con la proyección de Gook, de Justin Chon, una historia sobre la multiculturalidad y las tensiones raciales en Los Ángeles. Los Cines Girona acogen hasta el domingo 11 las proyecciones regulares del certamen. A continuación, la crónica de la primera jornada:

Americana 2018 Beach Rats

Beach rats

Empezamos nuestro recorrido por la nueva edición del Americana con la segunda película de Eliza Hittman. La joven realizadora de Nueva York ya destacó en 2014 con su ópera prima It Felt Like Love, drama sobre el despertar sexual de una adolescente. En este film presenta otra incursión en la intimidad juvenil, ahora des de una perspectiva masculina. El título hace referencia a un grupo de chicos musculosos que pasan su tiempo drogándose, fumando hierba, jugando a handball y tomándose selfies.  La historia sigue a uno de ellos, Frankie, que navega a la deriva entre dos aguas: su relación con una chica de su entorno, Simone, y sus citas furtivas con hombres homosexuales, mayores que él, para practicar sexo.

Hittman explica la desorientación del protagonista a través de una narrativa arrítmica que apenas se desarrolla a lo largo del metraje. La iteración de escenas similares, junto con la profusión de primeros planos, llega a causar aburrimiento y falta de empatía con las dudas  del protagonista. La subtrama familiar no aporta nada y la conclusión de la cinta es anticlimática y precipitada. Sin embargo, Beach Rats posee algunos aciertos destacables, como las buenas interpretaciones de unos desconocidos actores, como la del londinense Harris Dickinson en el rol principal, y el sólido trabajo en la dirección de fotografía de la francesa Helene Louvart, colaboradora habitual del realizador catalán Marc Recha.

Nota: 6,5

Americana 2018 The endless

The Endless

La segunda película de la jornada fue The Endless, una historia de ciencia ficción, dirigida y protagonizada por Justin BensonAaron Moorhead, en la que dos hermanos que antaño lograron escapar de una secta donde se criaron, deciden volver unos días al campamento del que huyeron. ¿Por qué? Podríamos responder porque sí, pues el guión no se esfuerza en dotar a las acciones de los personajes de motivaciones o justificaciones, ni a resolver las incógnitas que se suceden.

The Endless, proyectada también en el pasado Festival de Sitges, forma parte de ese estimulante subgénero que trata sobre loops o bucles temporales, un grupo de films que en los últimos años ha brindado grandes títulos, como Primer (Shane Carruth, 2004), Triangle (Christopher Smith, 2009), Código fuente (Duncan Jones, 2009), Looper (Rian Johnson, 2012) o Al filo del mañana (Doug Liman, 2014). Pero esta cinta no sólo no está a un nivel cercano a estas grandes películas, sino que supone una gran decepción. Tiene un desarrollo lento, aburrido, está plagada de incongruencias y personajes planos y el ambiente malsano del campamento no consigue crear la suficiente tensión. Como en todas las pesadillas, hay un monstruo, pero ni se le ve ni se le espera con ganas. Y al final nos importa bien poco si los dos hermanos consiguen escapar nuevamente de la secta o no, sólo estamos esperando que llegue ‘The End’ para huir de la sala y seguir como podamos con nuestro bucle diario.

Nota: 4

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