Después de su estreno en Sundance, Gus Van Sant aterriza en la Berlinale a concurso con “Don’t Worry, He Won’t Get Far On Foot”. La película supone su reunión con Joaquín Phoenix después de más de 20 años de “Todo por un sueño”. En la nueva, el director estadounidense narra la vida de John Callahan, dibujante de viñetas políticamente incorrectas, desde un accidente que le deja parapléjico pasando por su alcoholismo y recuperación.

Van Sant llevaba más de dos décadas con el proyecto. Más años de los que tiene la productora, Amazon Movies, que lo ha llevado a la pantalla. Originalmente iba a ser Robin Williams quien diera vida al viñetista pero lo ha sustituido Phoenix por razones obvias. Y precisamente si algo destaca de la película son las interpretaciones.

Van Sant ha facilitado gloriosas actuaciones masculinas en sus películas. Aquí hay que subrayar la interpretación de Jonah Hill como líder de las sesiones de Alcohólicos Anónimos y sobre todo la de Joaquín Phoenix. A buen seguro que conseguirá algún premio.

Don’t Worry, He Won’t Get Far On Foot

Por lo demás, “Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot” es bastante desigual. El alcoholismo y la minusvalía y superarlos ya se ha tratado en numerosas ocasiones en el cine. La novedad de Gus Van Sant ha sido visual – con algunas viñetas animadas de Callahan y algunos efectos de edición. La película tiene momentos de mucha fuerza visual y a la par escenas planas con momentos de manual de autoayuda. Esperábamos más de un maestro, la verdad.

Si con Gus Van Sant llegaron las risas a la sección oficial de la Berlinale, con Mani Haghighi llegaron las carcajadas. En Khook (Pig), el iraní ha filmado una comedia negra con toques de thriller y de parodia política.
Mientras varios cineastas iraníes aparecen asesinados, descabezados, el mundo del director de cine Hasan (Hasan Majuni) se desmorona. No tiene permiso para rodar desde hace años, su actriz musa y amante quiere trabajar con otro director, su mujer parece abandonarle y su madre, que vive con ellos, empieza a perder la cabeza. Y por si fuera poco el asesino parece cercarle.
Pig
La carga política se resume cuando uno de los personajes dice: “mejor que nos maten a todos los cineastas, así nos liberan“. Nos libran en resumen de la censura y de un régimen que controla el cine con mano firme. Divertida, aunque burda y alejada de mi concepto de cine iraní, aunque me preguntaba según la veía qué hacia en la Competición Oficial de la Berlinale.

Después de 17 años de presentar su ópera prima, “Piedras”, a concurso en la sección Oficial de la Berlinale, Ramón Salazar vuelve a Berlín. Estrena “La enfermedad del domingo” en la sección Panomara antes de su debut en salas españolas este fin de semana. El director malagueño ha conseguido el apoyo entre otras de TV3 y TVE para esta historia de reunión de madre e hija después de más de 30 años.

La enfermedad del domingo

Salazar recupera a Susi Sánchez de su anterior film para ser Anabel, una empresaria de prestigio. En una recepción en su casa, reconoce en una de las mujeres contratadas para el catering a su hija Chiara (Bárbara Lennie) a quién abandonó con 8 años. Chiara le pide que pase 10 días con ella en un remota casa en las montañas. Anabel acepta. No
será lo único inusual. Fan de su anterior trabajo, “10.000 noches en ninguna parte”, tenía marcada en rojo la proyección de lo nuevo de Salazar. Por eso quizá me esperaba más. Es una película correcta pero previsible. Y me parece que desaprovecha el duelo interpretativo de dos actrices notorias en planos demasiado abiertos. Entre los puntos positivos, la cinematografía y el vestuario.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Ús de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies per tal d'oferir la millor experiència d'usuari. Si continues navegant estàs donant el teu consentiment a l'acceptació de les mencionades cookies i de la nostra política política de cookies, fes click a l'enllaç per més informació.

ACEPTAR
Aviso de cookies