Netflix ha comenzado este 2018 con una de sus propuestas más inclasificables, la adaptación de un cómic de Charles Forsman que ha tenido el entusiasta aval del director general de la compañía y que después de haberse estrenado en el Reino Unido en octubre, llega ahora aquí. Os hablamos de la peculiar road movie televisiva de dos inadaptados que ya se ha convertido en la serie del momento: The End of the F***ing World.

¿De qué va?

James (Alex Lawther) es un chico de 17 años, que vive con su padre Phil (Steve Oram) y que aún no ha superado el trauma de que su madre se suicidara cuando él era pequeño. No tiene demasiada habilidad para socializar, ni sentir emociones, y se define a sí mismo como un psicópata. Después de haber matado varios animales a lo largo de su vida ha decidido que ya es hora de dar un salto y cargarse una persona.

En la escuela se cruza con la que cree que será la víctima ideal, Alyssa (Jessica Barden), una chica también de 17 años que vive ignorada por su madre (Christine Bottomley) y su padrastro (Navin Chowdhry), que ahora que tienen unos perfectos bebés gemelos en una perfecta casa, no le tienen ningún aprecio.

Decidido él a perpetrar el asesinato y ella a huir de su vida e ir a buscar a su padre, James y Alyssa se convierten en compañeros de un peculiar viaje.

The end of the f*** world

¿Quién está detrás?

The End of the F***ing World” es una coproducción de Netflix y el canal británico Channel 4, que de hecho ya la estrenó en Inglaterra el pasado octubre. El director de Netflix, Reed Hastings, ha manifestado abiertamente que esta serie es una de sus apuestas personales y de las que más le han gustado de las que han pasado por la plataforma. En sus redes sociales, la ha definido como “La más adictiva, salvaje y original que he visto en mucho tiempo“.

Su creador y productor es Jonathan Entwistle, quien hasta ahora sólo había rodado anuncios y cortometrajes, el último de los cuales, TEOTFW (2014), le sirvió como piloto de esta serie. La historia se basa en la novela gráfica del mismo título de Charles S. Forsman, un premiado autor británico que ha publicado otros cómics como RevengerSlasher i I Am Not Okay With This.

La dirección se la han repartido entre el propio Entwistle (los 5 primeros episodios) y Lucy Tcherniak.

Del reparto reconoceréis al protagonista Alex Lawther del capítulo de Black Mirror “Shut up and dance“. Alyssa, Jessica Barden, ya había participado en el piloto y en el pasado ha alternado series (Penny Dreadful) y películas. También os resultará familiar Gemma Whelan (la Yara Greyjoy de Juego de Tronos).

La road movie de dos jóvenes inadaptados

The end of the f *** world” no mantiene exactamente la premisa inicial, las ganas de James de matar a Alyssa y las de Alyssa de enamorar a James, acaban derivando, sobre todo a partir del tercer capítulo, en una de aquellas road movies de maduración y descubrimiento personal.

Pero este viaje tiene muchas peculiaridades porque su par de protagonistas son unos outsiders en toda regla, dos personas que no saben qué lugar ocupan en el mundo, relacionarse o expresar sus sentimientos.

Así su historia se convierte en un guión que hubiera podido pasar por las manos de Tarantino o los Coen, un Amor a Quemarropa adolescente para las nuevas generaciones.

Y a través de la narración en off de los pensamientos de uno y otra, irán consiguiendo que les cojamos cierto cariño, a pesar de su distorsionada manera de comportarse, porque aprenderemos a verlos como dos jóvenes perdidos en un mundo cruel, en una constante huida hacia adelante de consecuencias imprevisibles.

The end of the f*** world Netflix

¿La recomendamos?

Rotundamente sí. De entrada porque The End of the F***ing Worldes una serie fresca e inclasificable que supone una propuesta diferente en el panorama televisivo.

También porque su duración, 8 capítulos de 20 minutos que además son dinámicos y adictivos, hacen que se pueda ver en una o dos tardes. Y es de agradecer ante tanta oferta de series, encontrar una que encuentra el tiempo preciso para explicar lo que quiere contar con ritmo y sin estirarse más de la cuenta.

Sumémosle que la historia atrapa y provoca una mezcla de sensaciones sin dar tregua. Sus protagonistas son unos bichos raros, pero también son dos jóvenes que despiertan empatía, porque uno no puede dejar de sentir cierta ternura en verlos tan perdidos ante sus traumas, sonrisa con la forma en que afrontan los problemas y estremecerse también con sus sociópata reacciones. Un cóctel explosivo e interesante.

A todo ello ayuda un montaje dinámico que alterna flashbacks sobre sus infancias, los momentos presentes y sus reflexiones en unas muy presentes voces en off que consiguen no hacerse pesadas.

Y aún para añadir otro elemento, la banda sonora es una delicia. Desde el clásico “Keep On Running” de The Spencer Davis Group a toda una serie de grupos que beben del blues, soul, country y rock norteamericano: Mazzy Star, The Bonnevilles, Richard Myhill, Carl Smith, Fleetwood Mac o Fern Jones, por citar sólo algunos, ponen música a las aventuras de James y Alyssa.

 

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