Loving Vincent
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A veces es más importante el cómo que el qué. Loving Vincent es una película homenaje a Van Gogh en el que cada fotograma es un cuadro pintado sobre óleo, inspirándose en el estilo del genial pintor holandés. Dirigida por la animadora y pintora de origen polaco Dorota Kobiela y el realizador británico Hugh Welchman, Loving Vincent es un film único en su forma, una carta de amor al arte de Van Gogh.

El proyecto empezó hace unos diez años. En aquel entonces Kobiela trabajaba en un estudio de animación y en sus pinturas. Llegaron a sus manos las cartas que Van Gogh le escribió a su hermano Theo y, fascinada, pensó que podría hacer un corto de animación sobre su vida. Posteriormente, el cortometraje se convertiría en un largo gracias a una subvención del Polish Film Institute (sí, las subvenciones a veces funcionan). Aquello era el qué, acto seguido surgió el cómo. Y la respuesta se originó en una de las cartas del pintor, donde escribió: ‘[…] no podemos hablar más que a través de nuestra pintura”. Kobiela se propuso entonces dar vida en pantalla a los cuadros postimpresionistas del pintor.

El film fue inicialmente rodado con actores, en sets construidos siguiendo la estética de Van Gogh. Posteriormente, cada fotograma fue pintado a mano en lienzos, óleo a óleo, por pintores profesionales. ¿El resultado? Una de las películas formalmente más impresionantes de los últimos años: la representación en pantalla de docenas de pinturas animadas, gracias a 56.800 fotogramas pintados a mano y representados a través del formato cuadrado 1,33:1 (usado en los orígenes del cine) para similar el marco de los cuadros.

Loving Vincent

En cuanto al contenido del film, se trata de un biopic muy sui generis que adapta una estructura clásica: una historia detectivesca a lo Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941) en el que el misterio es quién fue en realidad Van Gogh y por qué se quitó la vida. La película no ahonda lo suficiente en las conexiones entre su vida y su obra o en su insatisfacción vital. Y, en ocasiones, la peculiar animación nos distrae de lo que cuenta.

Loving Vincent, ganadora el pasado año del premio al Mejor largometraje de animación en los Premios del Cine Europeo y nominada a los Globos de Oro y a los BAFTA, entre muchos otros, transpira el amor y la pasión de sus creadores por el arte de Van Gogh. Un ejemplo de la influencia positiva del arte: el arte como creador de arte. Es también una lucha entre forma y contenido que impresiona y también fatiga, en la línea de la última película de Christopher Nolan. En suma, una experiencia diferente.

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