Los creepypasta son historias, imágenes o juegos, inquietantes o de terror, que corren por Internet y que en algunos casos se han convertido en auténticas leyendas urbanas de las redes. En ellas se basa una serie producida por SyFy que cada temporada plantea una historia narrada en 6 capítulos autoconclusivos. En 2016 se estrenó Candle Cove, centrado en las muertes de varios niños y un extraño programa de televisión. Este 2017 ha llegado la segunda entrega: La casa sin fin.

¿De qué va?

Una vez al año una misteriosa casa aparece de repente en algún punto de Norteamérica. La gente consulta Internet y espera impaciente el momento en que se confirme el lugar donde ha vuelto para ir a hacer cola para entrar. Dicen los rumores que dentro de la casa se vive una experiencia como ninguna otra y que es diferente para cada persona que se adentra en sus seis aterradores habitaciones.

Uno de estos grupos de curiosos que quiere vivir el misterio de la casa lo forman Margot (Amy Forsyth) -una chica que vive traumatizada por la muerte de su padre (John Carroll Lynch) -, Jules (Aisha Dee) -la que fue su mejor amiga pero de quien se ha distanciado tras la tragedia-, J.D. (Seamus Patterson) -un compañero del instituto-,  Dylan (Sebastian Pigott) y Seth (Jeff Ward). Sólo entrar en la casa comenzarán a experimentar como ésta pone a prueba sus temores y se alimenta de sus recuerdos e inseguridades más íntimos.

Channel Zero No End House

¿Quién está detrás?

Channel Zero No end house, es la segunda temporada (pero con una historia independiente de la anterior) de Channel Zero Candle Cove. En esta ocasión la historia parte de los escritos creepypasta de Brian Russell (quien también ha participado en los guiones de la versión televisiva de El exorcista), y ha sido ampliada por Nick Antosca, guionista en la serie Hannibal y en la película El bosque de los suicidios.

Al igual que en la anterior temporada, la dirección de los seis capítulos se ha confiado a un solo director. En este caso el inexperto Steven Piet, que sólo cuenta con una película en su currículum, “Uncle John” (2015). Erik Crary, colaborador de David Lynch en “Inland Empire“, participa también como productor.

El terror hecho serie

Ya hace unos años que el terror hecho a base de mundos surrealistas, tensión psicológica y unas dosis de gore han vuelto a encontrar su lugar en las series de televisión. “Hemlock Grove“, “Penny Dreadful” o las diferentes historias de “American Horror Story” han sido algunas de las más renombradas.

Ahora “Channel Zero“, con las dos historias estrenadas y dos más en preparación que llegarán en 2018 y 2019, intenta seguir su estela. Y de hecho no hace más que poner al día con nuevos temas y recursos visuales lo que hace muchas décadas ya hicieron clásicos como “La dimensión desconocida“: vestir alrededor de un argumento que funciona como leyenda o cuento inquietante, elementos que apelan a temores, inseguridades y traumas muy reconocibles. Y con ellos y la creación de mundos extraños, música inquietante y unos cuantos giros inesperados, mantener al espectador en un estado de tensión más basado en el elemento psicológico que en el gore más trivial.

Channel Zero No End House

¿La recomendamos?

Personalmente, no demasiado. O en todo caso, solo si sois muy fans de las historias de terror psicológico con mucha dosis de surrealismo.

Los 6 capítulos de Channel Zero No end house no me han acabado de dar lo que esperaba al leer la sinopsis y la promesa de una historia de terror moderna. Sí, es cierto que tiene algunos momentos inquietantes, que sabe jugar la carta del elemento visual para componer imágenes perturbadoras y que la trama central es una historia de terror psicológico aceptable.

Pero también le he encontrado algunos contras que contrapesan la balanza. El foco de todo se lo lleva la historia centrada en Margot, la muerte de su padre y las consecuencias de su paso por la casa. Hasta el punto de que hay recursos que se repiten una y otra vez. A su lado el resto de personajes quedan a medio dibujar y sus propios traumas son comparsas del de la protagonista o directamente no se desarrollan. También hay escenas en que el surrealismo aparece porque sí, en momentos que no tienen otro sentido que resultar inquietantes o extraños sin más aportación a la historia.

Al final los 6 episodios se pueden ver sin que se hagan pesados. Eso sí, esta es una de esas series que se deben visionar de un tirón o pierde la tensión sobre la que se sustenta. Pero el conjunto deja una sensación de momentos empastados alrededor de una idea central que está bien pero donde todo lo demás sobra porque no se desarrolla lo suficiente, y donde en demasiados fragmentos se prima la rareza por la rareza.

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