La 50ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña, ya es una realidad. El Festival ha arrancado (con retraso en el pase de prensa o no sería Sitges) con “La forma del agua”, del realizador mexicano Guillermo del Toro, y se ha entregado el Gran Premio Honorífico al director William Friedkin.

El momento culminante de la primera jornada ha sido la gala inaugural, en que se ha proyectado “La forma del agua”, del realizador mexicano Guillermo del Toro, y se ha entregado el Gran Premio Honorífico al director William Friedkin.

THE SHAPE OF WATER (LA FORMA DEL AGUA)

Los Estados Unidos, en los años más duros de la Guerra Fría. Elisa es una mujer muda y solitaria que trabaja en un laboratorio militar. Un día, descubre un experimento secreto que cambiará su vida para siempre. Después de “El espinazo del diablo” y “El laberinto del fauno”, Guillermo del Toro vuelve a llevar la historia del siglo XX hacia el fantástico, con un estilo único.

La forma del agua

Guillermo del Toro llega a Sitges tras conseguir el León de oro en el Festival de Venecia con “La forma del agua”. Una historia de amor que es muchas cosas más: ingenuidad estilo Amélie, guerra fría, humor, musical y una criatura del cine de monstruos clásicos. El conjunto da como resultado una película mágica, preciosista, un cuento tierno y cruel a partes iguales con unos personajes que se hacen querer (o odiar, si es lo que toca) como Sally Hawkins y Richard Jenkins (maravillosos ambos) , Octavia Spencer (el contrapunto perfecto de voz de la conciencia y humor), Michael Stuhlbarg (aquel científico entre dos aguas) y Michael Shannon (un malo con la entidad que debe tener un malo), y con la música de Alexandre Desplat por redondear el conjunto.

“La forma del agua” auna géneros, pero sobre todo, y por encima de todo, es un homenaje al cine clásico. El cine de monstruos, pero también el musical más clásico. Y combinarlo todo sin que nada chirríe no es fácil y Guillermo del Toro es uno de los que puede hacerlo. Si os hundís en sus aguas, la película os envolverá y valdrá mucho la pena.

THE BATTLESHIP ISLAND: DIRECTOR’S CUT

Durante la ocupación japonesa de Corea, cientos de personas fueron esclavizadas en la isla minera de Hashima. A partir de este hecho histórico, “The Battleship Island” imagina la historia de Lee y su hija So-hee, separados sólo de llegar a la isla. Buscando el reencuentro, Lee acabará formando parte de una fuga masiva, filmada con un brio épico por el maestro de la acción Ryoo Seung-wan.

The Battleship Island

El cine de Corea todavía arrastra el recuerdo de la ocupación que sufrieron por parte de los Japoneses. “The Battleship Island: Director ‘s Cut” se sitúa en el periodo histórico entre 1910 y el final de la segunda Guerra Mundial, en la isla minera de Hashima donde los coreanos eran utilizado para extraer carbón viviendo en condiciones de esclavitud.

“The Battleship Island” es una película larga, 151 minutos, a la que le cuesta arrancar abusando un poco de la introducción de lugares y personajes. El film navega entre el espionaje, en género bélico, los campos de prisioneros con una batalla final cruenta y brutal. Pero sabe no cargar las tintas en el dramatismo de la situación coreana, que sería lo más fácil y teniendo gran cuidado de cada uno de los cuadros que quiere mostrar, algunos de gran belleza a pesar del horror.

Podría ser más corta, sí, pero no sé si en Corea saben hacerlo.

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