Hoy el día se podría adjetivar con un “Mother mia”. Hemos empezado con otra historia de amor gay, hemos pasado por el siempre reflexivo Haneke y hemos acabado con “la madre de todas las películas polémicas” bajo la dirección de Aronofsky. Mientras la eterna belleza de Monica Bellucci recogía su premio Donostia.

SOLDAŢII. POVESTE DIN FERENTARI/ SOLDIERS. STORY FROM FERENTARI

Adi, un joven antropólogo al que su novia ha abandonado recientemente, se muda a Ferentari (el barrio más pobre de Bucarest), con la intención de escribir un estudio sobre el manele (la música pop de la comunidad romaní). Mientras investiga sobre el tema, conoce a Alberto, un ex convicto romero que promete ayudarle. Pronto ambos inician un romance en el que Adi alienta a Alberto con improbables planes para salir de la pobreza y Alberto le corresponde con palabras de amor bien elaboradas. Cuando el dinero se acaba, ambos se ven atrapados en un apartamento en el que se quieren y se usan el uno al otro, en un juego de necesidad y poder que no tiene ganadores.

Soldatii. Poveste din Ferentari

La primera película del día nos lleva a un barrio pobre de Bucarest. “Soldatii. Poveste din Ferentari “(” Soldiers. Story from Ferentari “), una coproducción entre Rumanía, Serbia y Bélgica, llega de la mano de la directora Ivana Mladenovic que compite en la Sección Oficial para indagar en los prejuicios romaníes sobre la homosexualidad a través del amor.

Si lo recordáis empezamos las crónicas de esta edición con “Call me by your name”, la historia de amor entre un joven burgués y un estudiante universitario que estudia con el padre del primero. Pues si cambiáis la burguesía de aquel film por un barrio marginado, elimináis los chicos sexis y ponéis gente físicamente estándar y lo trasladáis todo a Bucarest os encontraréis con esta “Soldatii. Poveste din Ferentari “(” Soldiers. Story from Ferentari “). Una historia de amor gay como la primera pero con muchos más problemas de ser aceptada y en un ambiente social más complicado.

Una película con tono de comedia, sobre todo por las espontáneas conversaciones entre los dos protagonistas dónde se nota que hay más esfuerzo que presupuesto pero que consigue su objetivo, poner sobre la mesa las dificultades de estas parejas en la sociedad romero.

HAPPY END

A nuestro alrededor, el mundo, y nosotros en medio, ciegos. Una instantánea de la vida de una familia burguesa europea.

Happy end

Al mediodía hemos empezado con un maratón de Perlas donde tendríamos primero Haneke y después Aronofsky, y ninguno de los dos es fácil. Michael Haneke con “Happy end” nos lleva lo que es un compendio de sus obsesiones, a las que suma las nuevas tecnologías con una mirada inicial a través del móvil. “Happy end” es un película fría, sobre todo en los inicios. Costa situarte y relacionar toda la información que te da como flashes principio del film. Hay tanta trama que se abre que no sabes que hacer de ellas, ni cuáles son las más importantes. Poco a poco, encajan las piezas (aunque pierde alguna por el camino), ves la crítica a la burguesía, a estas clases acomodadas que esconden miserias como las que más … Y quizás es en el tramo final cuando el film se vuelve más fácil mientras se adentra en la farsa. “Happy end” no es su film más exitoso. A los fans del director austriaco no les aportará nada de nuevo, mientras que para los novatos no es la mejor propuesta para entrar en la filmografia de Haneke.

MOTHER! (MADRE!)

La relación de una pareja se pone a prueba cuando unos invitados inesperados llegan a casa y irrumpen en su tranquila existencia. Un fascinante thriller psicológico sobre el amor, la devoción y el sacrificio.

Mother!

Para empezar no hagáis caso a la promoción. “Mother!” no es un thriller, o mejor dicho sólo es un thriller parcialmente y lo que hay cuando deja de serlo es una locura que no es apto para grandes públicos.

La película de Aronofsky se divide en dos partes. En la primera encontraréis un thriller psicológico. Es la parte más estándar, que se acerca mucho a cine ya visto. La madre de todas las madres es Jennifer Lawrence, en una gran interpretación. A su lado Javier Bardem, un escritor en horas bajas, y Michelle Pfeiffer y Ed Harris como los detonantes de la primera pesadilla de Lawrence.

Pero hay una segunda parte donde todo se sale de madre (y nunca mejor dicho). Porque la maternidad es el eje central de esta película donde también tienen cabida temas como la creatividad, el amor, la devoción, la admiración, la idolatría o como personas reales pasan a ser ídolos a quien adoramos. Y para hablar de todo esto el film enloquece, literalmente. Se convierte en un descalabro donde cualquier cosa tiene cabida. Un producto esquizofrénico y brutal que deja al espectador agotado y mareado por la experiencia pero sin estar seguro de haber captado, entre todo aquel alboroto, lo que quería transmitir el director del “Cisne negro”.

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