El veterano director estadounidense Frederick Wiseman compite por primera vez por el León de Oro con ‘EX LIBRIS – The New York Public Library’, la mejor película vista hasta el día de hoy en la competición. Tampoco sería de extrañar que ‘Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri’ de Martin McDonagh estuviera en el palmarés final. La primera película italiana de la competición, ‘Una famiglia’ de Sebastiano Riso, ha sido la película peor recibida hasta ahora en la competición.

A sus 87 años y tras haber recibido entre otros premios un Oscar honorífico en  2016 y un León de Oro por su carrera en 2014, Frederick Wiseman sigue en la brecha. En esta edición de la Mostra presenta EX LIBRIS – The New York Public Library’, un documental de 197 minutos sobre la biblioteca pública de Nueva York que compite por el León de Oro y que sería de extrañar que no estuviera en el palmarés final.

La biblioteca pública de Nueva York, además de por su impresionante edificio principal de la 5ª Avenida de Manhattan, está compuesta por otras 92 sucursales en Manhattan, el Bronx y Staten Island. Pero como se escucha varias veces a los largo del film, una biblioteca no es ya un sitio en el que se almacenan libros para que el público pueda consultarlos o pedirlos en préstamo y llevárselos a casa para leerlos. Y en eso no sólo tiene que ver la revolución digital o los libros electrónicos.

EX LIBRIS – The New York Public Library

Wiseman nos deja bien claro que la biblioteca de Nueva York es un centro de acceso al conocimiento para toda la sociedad. Y que por tanto, es un instrumento clave para paliar la discriminación en el acceso a la información en función de clase social, raza o capacidad física. Wiseman hace especial hincapié en las distintas actividades que promueve la biblioteca en función de su entorno y las necesidades de sus usuarios. No es el mismo tipo el que acude a su edificio central, que a su sucursal del Lincoln Center especializada en artes escénicas, al centro Schomburg para la investigación de la cultura negra o a una sucursal del Bronx profundo. Wiseman habla de todas y no prioriza ninguna de las actividades por encima de otras. Es por este aspecto de la biblioteca como elemento aglutinador y atenuante de las diferencias por el que ‘EX LIBRIS’ adquiere una dimensión política relevante.

Wiseman mantiene su estilo collage. Monta las secuencias de la película – reuniones de los distintos comités y grupos de trabajo que se encargan del funcionamiento de la institución, actividades extraescolares de los niños, clases de internet, entrevistas a autores, debates entre expertos, performances de todo tipo o eventos para recaudar fondos– sin ninguna relación causa efecto o ningún orden específico, pero de forma que el conjunto adquiere la coherencia habitual de su cine. Wiseman bombardea al espectador con información acerca de la biblioteca para que sea él mismo quien se encargue de hacerse a la idea de lo que supone la institución.

Frederick Wiseman

Pero como valor adicional, en ‘EX LIBRIS – The New York Public Library’ el director estadounidense no sólo nos muestra el funcionamiento de la institución. Permite al espectador ser testigo de debates eruditos sobre Karl Marx, Fitzhugh, Malcolm X, Primo Levi o a una disertación sobre la importancia de la cultura del deli en los judíos neoyorquinos y el componente sexual de los mismos.

El británico Martin McDonagh se dio a conocer hace casi 10 años con ‘Escondidos en Brujas’, su ópera prima con la que se llevó, entre multitud de premios, una nominación al Oscar al mejor guión original. Tras dar el salto al cine USA con su peli anterior, ‘Siete Psicópatas’, vuelve a rodar en Estados Unidos ‘Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Missouricon la que compite por el León de Oro junto a Frances McDormand, Sam Rockwell, Woody Harrelson, magníficos los tres, y en un breve papel Peter Dinklage, el Tyrion Lannister de ‘Juego de Tronos’.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

La película arranca cuando Mildred, una mujer cuya hija fue asesinada y violada ocho meses antes, decide alquilar unos carteles al borde de la carretera echando en cara al jefe de policía que el caso aún esté sin resolver. Pero no hay que dejarse engañar. A pesar de este planteamiento, ‘Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Missouri’ no es un drama. De la mano de McDonagh se convierte en una comedia negra, original e ingeniosa, en la que se suceden las situaciones hilarantes y los diálogos divertidos. Pero no hay que pensar por esto que los personajes sean amables o se aligere lo que se cuenta. Los habitantes del Ebbing, Misuri de McDonagh siguen siendo bastante poco ejemplares y en algunos casos miserables. McDonagh consigue que nos riamos con unos personajes que ni siquiera nos caen bien. Pero mediante su inteligente guión, que deja la corrección política para otra ocasión, pone la lupa y exagera las dinámicas de un pequeño pueblo de la América profunda en el que parece no pasar nada especial porque alguien se declare racista, homófobo o decida tomarse la justicia por su mano.

La primera película italiana presentada a concurso en esta edición ha sido Una famiglia’ de Sebastiano Riso protagonizada por Micaela Ramazzotti y el galo Patrick Bruel, una extraña pareja que conforma la cabeza visible de un entramado ilegal de embarazos subrogados, en el que ella pone su cuerpo y él cobra el dineral. Desgraciadamente, Riso carece de la sensibilidad necesaria para tratar un tema tan delicado y de tanta actualidad y el resultado es un film truculento y sensacionalista que ha sido muy mal recibido por la crítica y el público del festival.

Mejor suerte , sobre todo entre el público, ha tenido Victoria y Abdul, la nueva película de Stephen Frears, centrada en la relación entre la reina Victoria (interpretada por Judi Dench, que retoma el papel que interpretó hace 20 años en ‘Su Majestad Mrs. Brown’) y su sirviente indio musulmán.

Victoria y Abdul

Basado muy libremente en hechos reales, el guión de Lee Hall, que adapta la novela del mismo título que la película de Shrabani Basu, convierte la historia en una comedia ligerísima que busca la risa del espectador centrándose sobre todo en las diferencias entre sus protagonistas (reina, emperatriz, anciana, pequeña y gorda, ella; sirviente, indio, musulmán y apuesto, él) y la sátira de brocha gorda de los miembros de la corte victoriana. No toca entrar en honduras sobre los personajes o los efectos que el conocimiento de una cultura extraña pudiera tener en la forma de reinar de la emperatriz Victoria. Puro entretenimiento ligero para espectadores que no busquen complicaciones.

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