American pastoral
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Después de un primer experimento en 1999, el actor Ewan McGregor decidió ponerse por primera vez tras la cámara para dirigir un largometraje cuando le ofrecieron la posibilidad de asumir el doble rol con la historia de un personaje que llevaba años anelando. Nada menos que el protagonista de la novela de Philip Roth “American Pastoral”, ganadora del Pulitzer entre otros premios, y publicada en 1997. Después de hacer camino por diferentes festivales llega ahora a las carteleras aunque la acogida que ha recibido a su paso ha sido entre fría y gélida.

Nos cuenta un narrador (David Strathairn) que Seymour Levov, el “Sueco”, (Ewan McGregor) era un atleta legendario en el instituto y exheroe de guerra que se ha convertido en un exitoso hombre de negocios casado con Dawn (Jennifer Connelly), una ex reina de la belleza. Pero, detrás de la apariencia impecable de la vida del “Sueco”, se forja la tormenta. Su hija Merry (Dakota Fanning) desaparece después de haber sido la autora de una explosión que causó un muerto en una oficina de correos. El “Sueco” se decide a buscarla y a reunir, de nuevo, a su familia. Pero lo que descubre durante su periplo y los efectos que los hechos tienen en su matrimonio, lo obligarán a mirar más allá de la superficie, replantearse su vida y afrontar el mundo caótico que le rodea.

Premios aparte, a través de la pluma de Philip Roth, esta historia tomaba la forma de una novela ampliamente alabada por su riqueza y complejidad a la hora de reflejar el momento convulso que supuso la década de los 60 en Estados Unidos y sus conflictos intergeneracionales.

American Pastoral

Desgraciadamente en la versión fílmica de Ewan McGregor y el guionista John Romano, la presión de la palabra escrita pesa demasiado y su condensación en un guión encorseta una película que a pesar de conseguir algunos momentos desgarradores no consigue transmitir todo lo que “American Pastoral” debería.

Analizando los elementos por separado no se le deberían reprochar muchos defectos: McGregor lleva bastantes años en el oficio y ha trabajado con suficientes realizadores diferentes como para tener claro cómo llevar la dirección; la recreación histórica cuenta con elementos destacables; el reparto cuenta con actuaciones (sobre todo las femeninas de Jennifer Connelly, Dakota Fanning y la pequeña Hannah Nordberg) loables.

Pero lo cierto es que la versión cinematográfica de “American pastoral” no acaba de funcionar. Hay una primera parte, el desarrollo, que sí capta la atención, pero luego la historia se vuelve excesivamente enrevesada, y sobre todo plagada de diálogos y situaciones poco creíbles. McGregor recuerda en demasiados momentos a su personaje de “Big Fish” a pesar de los tonos tan diferentes de las dos películas. Y, una vez pasada la reconstrucción de su relación con su hija aún pequeña y el desplome de su mundo perfecto, las interacciones entre los personajes adquieren un tono tan inverosímil y rígido que lastran la emotividad y las ramificaciones de lo que se está narrando.

Una película pues, que parece dar la razón a todos aquellos que sostienen desde su aparición que la novela de Roth es inadaptable.

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