Testigo
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Titulada originalmente La mécanique de l’ombre, Testigo es la ópera prima del francés Thomas Kruithof, realizador del cortometraje documental Rétention (2013), sobre un centro de retención de inmigrantes ilegales. Hace años Kruithof trabajaba en una empresa de comunicación digital y soñaba con hacer un thriller de espías. Tras el éxito de su corto consiguió llevar a la gran pantalla la historia de un hombre común, Duval, que tras dos años en paro acepta la oferta de trabajo de una misteriosa organización. Su tarea será transcribir a máquina escuchas telefónicas. Sin pretenderlo, se sumergirá en el inquietante mundo subterráneo de los servicios secretos y se verá envuelto en una turbia trama política, la oscura mecánica de los intereses del poder.

El sugerente guión, escrito por el director junto a Yann Gozlan, en el que las piezas del puzle encajan con naturalidad, contiene diversas referencias a sucesos políticos franceses, al tiempo que recuerda a otros films de espionaje, en especial a los thrillers políticos de los 70, como La conversación (Francis Ford Coppola, 1974). La puesta en escena de Kruithof es muy efectiva, manteniendo el suspense de una trama principal que avanza a buen ritmo. El film cuenta además con una dirección de fotografía muy destacable, a cargo de Alexandre Lamarque, en la que destacan los tonos pálidos, fríos, que David Fincher ha legado al thriller, en films como The Game (1997). La banda sonora de Grégoire Auger acompaña perfectamente a las imágenes, tanto en las escenas más tensas como en los momentos de transición.

BCN Film Fest Testigo

El papel principal es interpretado, con la eficacia habitual, por François Cluzet (Intocable, Un doctor en la campiña). El actor francés está magnífico como Duval, marioneta contemporánea superada por un mundo que no alcanza a comprender con el que fácilmente nos podemos identificar, transmitiendo mucho sin necesidad de decir muchas palabras, gracias a su mirada lánguida y la multitud de matices que aporta en cada escena. El resto de intérpretes también están a buen nivel, aunque el personaje interpretado por la actriz italiana Alba Rohrwacher protagoniza una trama secundaria más floja, aportando poco a la historia principal.

Testigo habla de la opacidad de nuestro mundo, del miedo en la actual sociedad digital, de las manipulaciones a las que estamos sometidos y de las sumisiones laborales del liberalismo; de una forma más ligera, rebajada, a la de películas similares de los últimos años, como La vida de los otros (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006) o El escritor (Roman Polanski, 2010). Sin embargo, se trata de un buen debut, un film que absorbe los códigos de su género y los presenta actualizados, como ya hizo la reciente y también interesante Crudo (Julia Ducournau, 2016) con el cine de terror.

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