Lady Macbeth
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En el pasado festival de San Sebastián, un director desconocido (hasta entonces sólo había rodado cortometrajes) de nombre William Oldroyd y una actriz que muchos tampoco teníamos en el radar, Florence Pugh, protagonizaron una de las más gratas sorpresas del certamen. Con su “Lady Macbeth” demostraban que en ocasiones no son necesarias grandes parafernalias ni recursos para presentar una historia poderosa. Meses después, nos llega por fin a la cartelera.

Esta “Lady Macbeth” no es una recreación del célebre personaje de Shakespeare sino que adapta y amplifica la novel.la “Lady Machbeth of the Mtsensk” del ruso Nikolai Leskov. Su protagonista, sin embargo, tiene rasgos en común con la señora de Macbeth, carente de escrúpulos cuando se trata de conseguir sus objetivos.

Aquí la protagonista es Katherine (Florence Pugh), una joven de la Inglaterra victoriana a quien hacen casarse con un hombre mayor y no demasiado dado a los afectos. Obligada por su nuevo entorno, formado por un despreciable suegro y una silente criada, a no salir de casa y dedicar las horas a la oración y la lectura, la chica no tardará en encontrar en el mozo Sebastian, una manera más placentera de pasar el tiempo. Esta pasión y felicidad reencontradas la llevarán a actuar de forma implacable para no perderlas, salga quien salga herido por el camino

Lady Macbeth Florence Pugh

En su película, Oldroyd apuesta por una puesta en escena austera y centrada en espacios muy reducidos para hacernos partícipes del enclaustramiento físico y emocional de Katherine en un mundo sin demasiadas libertades, donde cualquier chispa de pasión será la válvula de escape que lo puede hacer saltar todo por los aires. Una jaula fría y desposeída de ornamentos donde coloca su fiera, con quien al principio empatizaremos pero que después irá demostrando que también es capaz de los peores actos.

Su gradual y creciente corrupción y crueldad expresan aquí no tanto una lucha por el poder, como en la obra shakesperiana, sino simplemente por la libertad sexual y personal de la protagonista en este opresivo enclaustramiento del siglo XIX. Y este papel complejo, de emociones que nacen muy adentro pero deben mostrarse muy sutilmente hacia fuera, es lo que nos cogió a muchos por sorpresa en la gran interpretación de Florence Pugh. Una joven de potente mirada y compostura, capaz de llevar toda la historia sobre los hombros con una fuerza y convicción admirables.

Un film sutil y poderoso donde son pequeños detalles, la luz, un toque de color, la música o un gesto, los que nos conducen por una amalgama de sentimientos, contradicciones y temáticas.

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