Blackbird
6.5Nota Final

Por primera vez en Madrid se puede disfrutar de Blackbird de David Harrower dentro del Festival de Otoño a Primavera y parece que el juicio del espectador empieza a materializarse en el debate que el autor quería propiciar.
Una (Irene Escolar) y Ray (José Luís Torrijo) se reencuentran quince años después del error más grande de sus vidas: haber intentado vivir un amor prohibido. Cuando él tenía cuarenta y ella doce se enamoraron, mantuvieron relaciones sexuales y decidieron escapar para poder albergar su amor lejos de la mirada que sentenciaba su unión como ilegal.

El autor edimburgués retrata el encuentro de estos dos antihéroes que sufrieron su verdadera desgracia en el pasado. Harrower se cuestiona qué ha pasado con estos dos personajes tras el error que cometieron y especifica ese “error” como el momento en el que dudaron de que el otro hubiese abandonado la lucha por seguir con la ambición de amarse. Es fácil caer en juzgar esta historia tildándola de abuso a una menor pero, en realidad, queda claro que ellos se desean y querían hacer lo que hicieron. Aun así, puede que lo más interesante de toda esta acción sea lo que ocurre en esas antiguas butacas (algunas todavía con los nombres de sus antiguos arrendadores): El espectador se convierte en juez de esta tragedia.

La propuesta que se encuentra en el Pavón Kamikaze promete enraizarse en el realismo que la partitura textual de Harrower propone pero lo cierto es que en la puesta se hallan varios elementos que no acaban de encajar. Carlota Ferrer, directora de casi toda la obra de José Manuel Mora (el mismo que firma la traducción y dramaturgia de este montaje), suele anteponer su universo estético a la pieza. Desde mi punto de vista no siempre funciona esta premisa, ya que con este Blackbird se descubren varias decisiones que no suman a la puesta y que van desde la elección del vestuario de la protagonista (demasiado arreglado e incómodo para haber estado 7 horas conduciendo); al uso del micrófono en medio de un clima de tensión perfectamente creado por los actores para remarcar una réplica de Escolar “¿Con cuántas niñas de doce años te has acostado?” propicia una ruptura que minimiza el estupor en el público; pasando por el empleo de un segundo escenario que simula la ciudad en miniatura donde se escapan estos antihéroes tratando de dar un tono naíf pero con un resultado incómodo y absurdo para el movimiento de los actores; hasta la proyección final remarcando la alegoría que Harrower regalaba casi discretamente al espectador.

Irene Escolar y José Luís Torrijo realizan un trabajo de suma concentración y escucha por este duro viaje. Me imaginaba a unos personajes mucho más dolidos y confundidos desde el principio pero esta ira con la que emerge Escolar le obliga a transitar por más lugares y a presentar a Una con muchos más matices. La unión de estos dos artistas no acaba de convencer en cuanto a la edad ya que parece que no hay tanta distancia como la que se describe en el texto.

Blackbird puede ser considerada una insólita tragedia contemporánea que nadie debe perderse por someterse a este trayecto de juicios en el que nadie queda impune.



Teatro: Pavon Kamikaze
Web teatro
Autor del texto: Carlota Ferrer
Dirección: David Harrower
Intérpretes: Irene Escolar i José Luis Torrijo


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