La cura del bienestar
4Nota Final
Puntuación de los lectores: (0 Votos)
0.0

Lockhart es un joven empresario al que sus jefes le piden ir a Suiza, para traer de vuelta a uno de los socios que se encuentra en un balneario y muestra obvios síntomas de locura. Sin más opción, Lockhart aceptará la misión para encontrarse con un misterioso y terrorífico lugar del que no podrá salir.

Para ser honesto, esta es una crítica realmente difícil de escribir. Se tendría que dividir en dos partes: una crítica para las dos horas iniciales de película y una aparte para la media hora final. Para que se hagan ya una idea, la primera crítica les llevaría a gastarse 9 euros en el primer cine que encontraran en cualquier sesión. La otra, y sin querer incitar a cometer ningún acto ilegal, les diría que no se gasten un duro en ver ese bodrio conclusivo.

Empecemos con las primeras dos horas de metraje y dejemos de lado la escena inicial a la que no se le da una explicación en ningún momento. En una mezcla entre Shutter Island y la serie Hannibal, Dane DeHaan (Chronicle) acompaña al espectador en un viaje hacia los Alpes Suizos, donde se encuentra un misterioso balneario cliché en el que uno de sus jefes ha decidido quedarse a vivir. Después de una explicación demasiado rebuscada, el personaje de DeHaan deberá llevar a su jefe de vuelta a Nueva York para que su empresa no se derrumbe. Pero una vez haya llegado allí, por supuesto, no será nada fácil escapar de ese lugar (aunque realmente no sepamos por qué).

La cura del bienestar

Así pues, a partir de ese momento, los misterios, las preguntas y el atractivo de la película irán incrementando a pasos acelerados. Cada respuesta llevará tan solo a nuevas preguntas y seguiremos con atención, y sin dejar de mirar la pantalla, lo que le va pasando al poco creíble protagonista. Y cuando estemos llegando hacia el final de esas realmente bien llevadas dos horas y, ahora sí, queramos que se nos explique todo lo que ha ido apareciendo, de repente todo dará un vuelco. Pero no uno de los buenos. No será un giro argumental que nos deje tan positivamente anonadados que no haga falta explicarnos nada. No, será un giro argumental sin pies ni cabeza, que no explicará nada y que no tendrá ningún sentido. Personalmente, me dio la sensación de que cuando tan solo les quedaba rodar la última media hora se les quemó el guión y decidieron rodar el de otra película de clase B.

Creo que, si por algo tendrá un lugar especial esta película en la memoria del espectador, será por haberle hecho creer que su tiempo tenía algún valor. Es un ejercicio cinematográfico único para valorar mucho más la vida: nunca se van a sentir más decepcionados y, si lo comparan con esto, nunca más van a salir de cualquier sitio pensando que les han tomado el pelo. No hay nada comparable a lo que se siente al acabar La cura del bienestar. ¿Cómo se puede destrozar de tal manera un guión que iba por tan buen camino?

Bueno, discúlpenme, lo dejo aquí. No quiero alargarme tanto como hizo el director, Gore Verbinski (Piratas del Caribe), ni escribir más insensateces como hizo el guionista, Justin Haythe (Revolutionary Road). Un último consejo, si francamente no les importa no saber el final: vale la pena estar en el cine esas dos horitas y cuando la cosa empiece a ir por donde no toca (que lo notaran) irse del cine y engañarse a sí mismo diciendo que la película tenía un final abierto.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ús de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies per tal d'oferir la millor experiència d'usuari. Si continues navegant estàs donant el teu consentiment a l'acceptació de les mencionades cookies i de la nostra política política de cookies, fes click a l'enllaç per més informació.

ACEPTAR
Aviso de cookies
X