El año pasado terminaba después de siete temporadas una de las grandes series del panorama televisivo, “The Good Wife”. Y no tardó en saberse que sus responsables darían continuidad a su universo a través de uno de los personajes centrales de aquella, la veterana abogada Diane Lockhart. Con el nombre de “The good fight” y trasladándose de la CBS tradicional en la plataforma CBS All Access, ya tenemos aquí la nueva serie con personajes conocidos y nuevos, más diversidad racial, nuevos casos legales y las ganas intactas de seguir radiografiando el mundo actual a través de sus tramas.

¿De qué va?

Después de años de trabajar en la firma de abogados que fundó con Will Gartner y convertirla en una de las más importantes de Illinois, Diane Lockhart (Christine Baranski) decide que ha llegado la hora de retirarse. Pero justo cuando ya ha hecho todos los trámites, una estafa que afecta a los fondos donde tenía todos sus ahorros la deja en la ruina. Con sus ex-socios negándose a readmitirla, le tocará volver al trabajo en un nuevo bufete de abogados, el dirigido por Adrian Boseman (Delroy Lindo) y Barbara Kolstad (Erica Tazel). Una firma con mucha presencia afroamericana y que se ha hecho popular sobre todo por su papel en casos de brutalidad policial.

Allí se cruzará con antiguos colaboradores como Julius Cane (Michael Boatman) o la Lucca Quinn (Cush Jumbo), Marissa Gold que se convertirá en su asistente (Sarah Steele) y una recién llegada al mundo legal, la joven abogada Maya Rindell (Rose Leslie), quien además de ser su ahijada, es la hija del presunto estafador que la ha llevado a la bancarrota.

Todos ellos deberán enfrentarse a nuevos casos en la nueva América de Trump, a la vez que intentan progresar como abogados y resolver diferentes conflictos personales.

The Good Fight

Lo mejor de The Good Wife y un poco más

The Good Wife” es sin duda una de las mejores series que ha dado la televisión en los últimos años (si todavía no la habéis visto ya estáis tardando). Con unos guiones brillantes supo asentarse sobre el planteamiento de ficción legal para convertirse en mucho más, hablar de muchísimas cosas, retratar todo tipo de temas político-sociales, y hacerlo con una exquisita factura técnica, un gran uso de los espacios y un alto nivel interpretativo.

En los escasos cinco capítulos que llevamos vistos de “The Good Fight” queda claro que la línea va en la misma dirección. Los protagonistas se enfrentan en cada capítulo a uno o dos casos legales y la correspondiente investigación, pero también a temas de rabiosa actualidad y a un mundo donde imperan el cinismo, las traiciones y los intereses de todo tipo.

The Good Fight

El otro gran puntal de “The Good Wife” es que supo ir introduciendo a lo largo de los años, una galería de personajes inmensos, bien trabajados y con todo tipo de aristas interesantes. Con ellos, “The good fight” no es uno de esos spin-offs que nacen de un personaje de la serie madre para tener que replantear todo un nuevo escenario. Aquí parte del trabajo ya estaba hecho, y la nueva serie sabe sacar partido a algunos de los mejores caracteres de su predecesora, como la espabilada y mordaz hija de Eli Gold (cómo le echamos de menos!), Marissa, o la perspicaz y ambiciosa Lucca, abogada que llegó hacia el final de The Good Wife y enseguida caló entre el público. También algunos otros secundarios conocidos han ido sacando la cabeza en los diferentes capítulos, como el divertido juez Abernathy (Denis O’Hare), la peculiar abogada Elsbeth Tascioni (Carrie Preston) y el sin escrúpulos Mike Kresteva (Matthew Perry). A su lado tampoco desmerecen los nuevos fichajes, como el fiscal Colin Morello (Justin Bartha), el idealista nuevo jefe de Diane (Delroy Lindo) o esta Maia (Rose Leslie, la Ygritte de Juego de Tronos) recién licenciada, que aprenderá curtirse rápido cuando el encausamiento de su padre ponga su vida patas arriba.

Y por otra parte, muchos apuestan que el hecho de que la serie se emita en la plataforma de contenidos CBS-All Access y no en la cadena tradicional puede liberar, si es necesario, “The good fight” de complejos y tabúes. Por ahora sólo arrancar ya hemos visto como uno de los personajes principales escuchaba estupefacta la toma de posesión de Trump (escena reescrita al saberse que Clinton no había ganado), como se ponía el dedo en la llaga de las agresiones policiales a afroamericanos, como se presenta con toda naturalidad una pareja homosexual o como se presenta la realidad de las fake-news en el mundo actual.

Con todo ello, logra demostrar a los que dudaban de ello, que en el universo ideado por Michelle y Robert King hay vida más allá de Alicia Florrick, mezclando un sentido de continuidad con novedades bien integradas.

¿Quién está detrás?

El matrimonio formado por Michelle y Robert King, ya máximos responsables de “The good wife“, son los artífices de esta prolongación y jefes del equipo de guionistas. Ambos se mantienen también como productores ejecutivos, apoyados por David W. Zucker y por la compañía Scott Free de Ridley Scott.

Para la dirección de los capítulos se ha optado tanto por directores que ya participaron en la serie anterior, como Brooke Kennedy como por otros nuevos pero con experiencia televisiva, como Ron Underwood y Allan Arkush. En el apartado musical, sí sigue intocable David Buckley.

¿Os la recomendamos?

Absolutamente. “The good fight” nos ha convencido desde el principio, demostrando que no es un simple spin-off para intentar estirar el éxito de la predecesora, sino una serie con valores propios que sabe aprovechar lo bueno del pasado y añadir señas de identidad que la pueden hacer igual de buena o incluso mejor.

Los guiones de los King mantienen un alto nivel, la factura es impecable, los personajes interesantes y el retrato mordaz sobre la actualidad a través de sus tramas se convierte en una radiografía imprescindible del mundo en que vivimos. También hay que remarcar que pocas, o quizás directamente ninguna, serie actual tiene no ya uno, ni dos, ni tres sino muchos más personajes femeninos con tanta fuerza. Y que en eso no se convierta en una serie “para mujeres” sino que es capaz de llegar a un público muy diverso.

Tampoco tiene una estructura de procedural que acabe cansando con una fórmula de capítulo-caso, capítulo-caso, porque el contexto, el fondo intercapítulos y los personajes tienen garra de sobras.

The good fight” ha aterriado en la parrilla televisiva dispuesta a dar mucha guerra y por ahora la está ganando de todas todas.

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