Penúltima jornada del festival. Un total de 12 sesiones, con algunos estrenos muy esperados. Las numerosas colas evidencian la expectación general ante la programación de este año. Vamos por partes.

Closet Monster

Closet Monster

Closet Monster narra la típica historia de despertar sexual de un joven. Oscar, de padres separados, es testigo de niño de una brutal agresión homofóbica. Éste hecho y la difícil convivencia con su padre le harán reprimir su identidad sexual hasta bien entrada la adolescencia. Es entonces cuando llegarán, en un desarrollo narrativo típico, sus ansias de volar del nido para satisfacer su objetivo profesional, la rebeldía hacia el padre, que rechaza su identidad sexual, y su primer romance, con un compañero de trabajo que personifica sus anhelos. A pesar de su previsibilidad, los personajes secundarios esquemáticos y los giros algo forzados, el film se deja ver gracias a su excelente fotografía, la interpretación de Connor Jessup como Oscar, sus fugas oníricas y la banda sonora electrónica.

Closet Monster, la primera película canadiense en la historia del Festival Americana, es el debut en la dirección de Stephen Dunn y consiguió el premio a la mejor película canadiense en el Festival de Toronto del año pasado. Un film irregular que explica la superación de los traumas infantiles y la aceptación de la condición homosexual, con claras influencias del cine de los también canadienses Xavier Dolan (especialmente Los amores imaginarios) y David Cronenberg, en los momentos más alucinógenos, aquellos que combinan represión sexual con visiones malsanas.

Nota: 6,5

Wiener-dog

Wiener-dog

Una de las sesiones más esperadas, el nuevo film de Todd Solondz, uno de los directores norteamericanos más reconocidos y personales de los últimos años. Y Wiener-dog no decepciona. Volvemos a encontrar una brutal sátira de la sociedad norteamericana, un film lleno de personajes inadaptados o fracasados que colisionan a menudo contra sí mismos o frente a una realidad siempre por delante de su entendimiento.

En esta ocasión el eje vertebrador son los diferentes amos que tiene el perro salchicha del título, en cuatro historias episódicas, algo irregulares. A través de su habitual humor descarnado, el director de Happiness (1998), critica la hipocresía humana y reflexiona sobre la soledad y la imposibilidad de comunicación con el otro. Solondz, siempre incómodo, parece decirnos que la única vía de conseguir una cierta tranquilidad de espíritu no es abrazando los valores de la actual sociedad del bienestar sino desconectando de la realidad, una realidad llena de mierda.

Nota: 7,5

Swiss Army Man

Swiss Army Man

Pero en la mierda también hay sitio para la luz. Swiss Army Man, la comedia más escatológica de la temporada, es una de las joyas del año. La ópera prima de Dan Kwan y Daniel Scheinert, que firman como Daniels, es una original historia fantástica sobre la amistad y la aceptación de nuestra individualidad, premiada en los festivales de Sundance y Sitges del año pasado.

Hank, naufrago en una isla desierta, está a punto de quitarse la vida cuando aparece un cadáver empujado por la marea, cuyas violentas flatulencias harán sospechar que no está del todo muerto. A partir de aquí comenzará una personalísima relación entre ambos, nunca vista antes en el cine. Influenciada por el cine de Spike Jonze y Michel Gondry y magníficamente interpretada por Paul Dano y Daniel Radcliffe, Swiss Army Man nos enseña que incluso en la peor de las situaciones hay lugar para la esperanza y que tenemos muchas formas de salir adelante.

Nota: 8,5

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