Jerusalén. Un retrato de familia.
8Nota Final

Como si de una gran producción cinematográfica se tratara, el cineasta Boaz Yakin y el dibujante de cómics Nick Bertozzi unen fuerzas para presentarnos la novela gráfica “Jerusalén”, una impresionante saga familiar ambientada en Palestina durante la década de los cuarenta, que Ediciones La Cúpula recupera ahora en una nueva edición en tapa blanda.

Boaz Yakin es un guionista y director norteamericano, capaz de combinar con habilidad los encargos de Hollywood –el guión del film de culto El principiante de Clint Eastwood o la dirección de una estereotipada teen-movie, Niñera a la fuerza, al servicio de Brittany Murphy– con proyectos mucho más personales, como la película laureada en el Festival de Sundance en 1994 Fresh. En esta obra, Yakin ya mostraba su interés por narrar el conflictivo encaje de la infancia en contextos adultos marcados por la violencia y la degradación; una preocupación que, de un modo distinto, también encontramos en el excelente cómic Jerusalén. Inesperadamente, en 2012, el cineasta se atrevió por primera vez a extender sus tentáculos creativos a la novela gráfica con Marathon, un atrevido debut en el que mostraba una vocación épica no demasiado lejana del célebre 300 de Frank Miller.

Apenas un año después, con la complicidad de un ilustrador de la talla de Nick Bertozzi, Yakin reincide en el cómic con la monumental Jerusalén, una novela(gráfica)-río que documenta las peripecias de la imaginaria familia Halaby en la conflictiva Palestina de los años cuarenta. No resulta difícil adivinar que tras los Halaby se esconde la propia familia de Yakin, que en aquellos años vivió en Palestina (el guionista manifiesta su especial gratitud con su padre, cuyos testimonios, entre otros, han hecho posible este libro); lo que convierte Jerusalén en un emotivo retrato familiar post-Maus y, al tiempo, en una documentada indagación en el horror del conflicto palestino-israelí que, por momentos, recuerda los mejores trabajos del gran Joe Sacco. Al mismo tiempo, el acerado tono de la narración –de verdadero pulso cinematográfico– y la emotiva perplejidad y desazón de la mirada infantil sobre el drama de la guerra, encarnada por Motti (el menor de los hermanos, encargado de abrir y cerrar el relato), evoca por momentos una obra maestra como Adolf de Osamu Tezuka.

Vinyetes de "Jerusalén. Un retrato de familia" de Boaz Yakin i Nick Bertozzi.

A lo largo de 382 páginas, que se devoran con avidez, Jerusalén ofrece una crónica implacable y meticulosa sobre uno de los grandes dramas del siglo XX, huyendo de la tentación del maniqueísmo o la ampulosidad narrativa, combinando con habilidad el drama doméstico con la crónica de guerra, el filme de aprendizaje infantil (el perspicaz crítico Henry Chamberlain ha encontrado en esta historia reminiscencias de “la belleza melancólica de los filmes de François Truffaut) y las reflexiones sobre las diferencias culturales y religiosas. Bertozzi se encarga de ilustrar perturbadoras “hazañas bélicas” y conmovedoras estampas familiares con un estilo dinámico, que remite a los grandes filmes europeos de la Modernidad. Háganme caso y láncense a descubrir Jerusalén, una novela gráfica que les dejará “pegados al sofá”.


Editorial: La Cúpula
ISBN: 9788415724483
Páginas: 404
Precio: 28 €
Guión: Boaz Yakin
Dibujo: Nick Bertozzi

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