Con los primeros problemas de salas llenas en pases de prensa y compromisos varios, he tenido que dejar para otro momento la austriaca “Wilde Mause” y el acercamiento a Giacometti “Final Portrait” con Geoffrey Rush. A cambio hemos transitado por la África más negra, un verano de los 90 y freakadas españolas. Este es el resumen de la tercera jornada de la Berlinale.

Félicité es una orgullosa cantante que puebla de sones las noches en los bares de Kinshasa (Congo). Vive sola con su hijo. No necesita un hombre que la explote. Pero un buen día, recibe una llamada. El adolescente ha sufrido un accidente de moto y para operarle hace falta mucho dinero. Félicité emprenderá la búsqueda de esa fortuna entre familiares, acreedores e incluso ricos desconocidos. En ese deambular, el espectador observa cual turista desde su camioneta el decorado africano: calles de tierra llenas de desperdicios y llenas de vida con limpias avenidas occidentales. Por el mismo transita los tópicos africanos: policías corruptos, ritos religiosos, moradores de la noche peligrosos, hombres borrachos en busca de pelea…

felicite

El premiado director senegalés Alain Gomis pasa del toque de neorrealismo a unos guiños a lo Malick. Cuando Felicite transita en sueños por un bosque oscuro. Un paseo que se acentúa cuando el costumbrismo termina en historia de amor. Además la narración se rompe para dar paso a lo largo de la película a un plano de una orquesta y luego un coro que componen un canto. Un canto, que me aventuro a titular, “Canto a Felicite o Canto a la Mujer Africana”. Si bien la película me estaba gustando bastante, me ha parecido que se alarga innecesariamente para llegar a un metraje de 123 minutos. Aunque habrá que estar atentos porque Véro Tshanda Beya podría aspirar a Oso de Plata a mejor actriz. Descafeinado resultado para la única representante en la Sección Oficial de la Berlinale.

Y más que prometedor debut para la catalana Carla Simón. En Estiu 1993 nos sumerge en la historia de Frida, una niña de seis años. Frida no llora, aunque se le haya muerto la madre. No puede llorar cuando se la llevan de Barcelona a una masía al campo. Ni derrama lágrima alguna al hacerle unos de los habituales análisis de sangre para descartar la enfermedad que mató a su madre. Aun así la pena está allí. Frida busca comunicarse con su madre, mientras se habitúa a la familia de su tío, su familia adoptiva. Y deja de lado su vida de niña de ciudad para adaptarse a la vida en el campo.

Estiu 1993

Simón ha abordado con valentía la difícil crianza de los hijos, propios o adoptados, las muchas veces complicadas relaciones familiares y la gestión de la pérdida en los menores. Y con esa referencia pasada, nos recrea esos momentos en los que nos atrevimos a convertir en apestados a niños y niñas enfermas. Valiente además Carla Simón porque la niña protagonizada por Laia Artigas aparece en todas las secuencias de la película. El público internacional y alemán que abarrotaba la sede oficial de Generation Plus ha sabido reír los momentos de humor con los que Simon ha aderezado el guión. La premiere de esta película cuyo guión perfeccionó en la “Berlinale Talents” del año pasado ha servido además para inaugurar esta sección dedicada a niños y jóvenes y que este año cumple 40 ediciones.

Y si Carla Simon tiene mi puño arriba, Eduardo Casanova no consigue el mismo resultado. El conocido actor de la serie “Aida“, después de dirigir “Eat My Shit“, un corto sobre una chica con el ano en la boca consiguió que la productora de Alex De la Iglesia respaldara su debut en el largo. En “Pieles“, Casanova parte de ese corto protagonizado por Ana María Polvorosa para mostrar una galería de personajes con deformidades o simplemente grotescos: una prostituta sin ojos, una mujer con el rostro deformado, un adolescente que quiere ser sireno, un hombre con la cara quemada, un pederasta, … Todos transitan y se entrecruzan en un mundo en rosa o malva aunque el interior sea negro tizón.

Eduardo Casanovas

Casanova dice inspirarse en Todd Solonz y Ulrich Seild aunque a mí me recuerda más al John Waters que hacía comer mierda a Divine. Seguramente el cine español necesite este tipo de provocadores. Espero que la estética se una al fondo. Y confió en ver un Casanova más maduro en nuevos proyectos. Aunque confieso que no es mi tipo de humor. Ni el de aquellos con estómagos débiles.

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