Llegó a Madrid con un contrato de 6 meses y lleva ya 26 años. Ama el teatro y cree en este medio como plataforma de crítica social. Ha trabajado con directores como Miguel Narros, Adolfo Marsillach, José Tamayo, Andrés Lima, Sergio Peris-Mencheta, etc. y justo está produciendo 24 horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig, obra dirigida por Ignacio García y en la que tiene como compañeros de reparto a los actores Llorenç Gonzalez (Velvet, Gran Hotel) y Germán Torres (Amar en tiempos revueltos), espectáculo en el que también la veremos cantar e interpretar . La Finestra Digital entrevista a la actriz y productora Silvia Marsó.

Empezaste a estudiar de muy joven en el Institut del Teatro de Barcelona. ¿Cómo se lo tomó tu familia cuando les dijiste que te querías dedicar al teatro?

Al principio no entendían nada y creían que era un capricho de adolescente, pero cuando empezaron a ver que me lo tomaba en serio, cambiaron de opinión. Mis padres no tienen nada que ver con esta profesión y es más difícil empezar de cero.

¿Cómo recuerdas tus inicios? ¿Te imaginabas que tu carrera profesional sería como ha sido? ¿Te imaginabas hacer televisión, teatro, cine, de productora…?

Al principio solo quería actuar, me daba igual si era haciendo mimo en la calle -cosa que hice con mis compañeros del Institut del Teatre-, o en una obra infantil -mi primera actuación con público sentado fue en La Cuina de les Arts en el Institut del Teatre-, participando como extra en una película o cantando cuplés para la tercera edad con un pianista. Todo me servía para aprender. Esa ilusión y tesón de mis principios me han acompañado siempre, es una suerte haber nacido con esa pasión y capacidad de entusiasmo, porque con lo inestable que es esta profesión es muy fácil deprimirse.

Eres una mujer de teatro y además comprometida, está claro que nacer un 8 de marzo te marcó…! ¿El teatro es un medio de crítica social indispensable?

El compromiso debe ir siempre con la sociedad, la política, la ecología… No concibo vivir sin capacidad de crítica y sin luchar por las injusticias. Para mí el teatro es el único vehículo para cuestionar lo que me rodea, ya sea en contextos clásicos como con nuevos autores. Intento hacer un teatro que mueva al espectador y también a mí como intérprete.

24 horas

Estás en plena gira de La puerta de al lado y además estás a punto de estrenar 24 horas en la vida de una mujer… ¿Cómo consigues llegar a todo?

La puerta de al lado la estrenamos en febrero de 2016 y ya estamos haciendo los últimos bolos. Ahora estoy inmersa en el arranque de 24 horas en la vida de una mujer, que es una producción que afronto en solitario y que me apasiona. Estoy aprendiendo mucho como productora ejecutiva, es otro trabajo muy enriquecedor: gestionar los derechos de autor, buscar al equipo, hacer casting junto al director, buscar distribución, teatro en Madrid y Barcelona -vamos a hacer la obra en castellano y catalán-, diseñar la promoción, los carteles, la financiación… es todo apasionante.

¿Qué nos puedes contar de 24 horas en la vida de una mujer y por qué la has producido?

La vi en París hace un año y medio y me quedé traspuesta en la butaca al acabar. Es conmovedora y tiene una composición musical vibrante y hermosa. Ya conocía la novela, Zweig es uno de los grandes, su análisis profundo de la condición humana en cada una de sus novelas o biografías de personajes ilustres es muy enriquecedor… Tuvo que influir su gran amistad con Freud.

24 horas en la vida de una mujer es un musical en el que te escucharemos cantar. ¿Te has tenido que preparar especialmente para este espectáculo o el canto es una disciplina que no has dejado nunca?

No la dejé nunca, ya hice un musical que muchos han visto “Te quiero, eres perfecto, ya te cambiaré” (Premio Max 2001) y desde entonces no he parado de hacer personajes de todo tipo, pero no he vuelto a cantar y creo que es una forma de expresión muy emocionante, la música te despierta una parte profunda del alma, Lorca lo sabía y decía que la música era un catalizador de la sensibilidad.

Te acaban de conceder el Premio Teatro de Rojas a la Mejor Actriz de Teatro per El Zoo de Cristal. ¿El personaje de Amanda es uno de los más complejos que has interpretado?

Sí, porque transita por muchos estados de ánimo durante la representación, es una mujer que vive anclada en el pasado glorioso y acomodado de su infancia y juventud en el Mississippi, enferma de nostalgia y de todo lo que perdió en el camino se empeña en exigir obsesivamente a sus hijos la perfección y en inculcarles la ambición, para que ellos puedan salir del pozo, sin darse cuenta de que los está castrando irreversiblemente.

¿Tienes alguna asignatura pendiente en el teatro? ¿Qué te gustaría hacer o con quien te gustaría trabajar?

Me gustaría que me dirigiera Carme Portaceli y pisar un escenario junto a Mercedes Sampietro.

¿Cuántos años hace que estás en Madrid y cómo llegaste? ¿Cómo es la vida de una catalana en Madrid? ¿Te has planteado nunca volver a Barcelona?

Llegué a Madrid con un contrato de seis meses y llevo 26 años. La verdad es que me gustaría trabajar más en mi lengua materna, por eso también voy a hacer 24 horas en la vida de una mujer en catalán. Roser Batalla está adaptando la obra y estamos preparando una gira por Cataluña. Tengo muchos amigos catalanes que como yo están viviendo en Madrid, pero sigo teniendo mi casa en Barcelona, no quiero dejar de trabajar en mi tierra y sigo teniendo a mis amigos de la infancia y a mi familia, por lo que tengo un pie en cada sitio. Como dijo Alejandro Sanz tengo el “corazón partío“…

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