Rogue One
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Volvemos a estar cerca de Navidad y ya volvemos a tener película de Star Wars. O “una historia de Star Wars” como han subtitulado a esta “Rogue One”, como en un intento conscientemente intencionado de marcar distancias con los que serían los capítulos titulares de la saga galáctica. La nisaga de Lucas, ahora en manos de Disney, rompe la magia de la espera entre episodios dispuesta a no dejar perder ni un céntimo de ingresos en taquilla pero a la vez también vuelve para intentar hacer felices a los millones de fans que nunca tenemos suficiente de este universo. Y como dicen, tenemos buenas y malas noticias, ¿cuáles queréis saber primero?

Pues primero empezaremos por ubicar a los despistados si todavía queda alguien perdido en la cronología de Star Wars. “Rogue One” se sitúa después del Episodio III, aquel en que vimos nacer a Luke y Leia Skywalker mientras su padre Anakin se convertía en el temible Darth Vader. Y justo antes del episodio IV, aquel en que un Luke ya adulto descubría que más allá de su anodina vida de granjero había una resistencia luchando contra el imperio, caballeros Jedi y una mítica Fuerza.

En este periodo conocemos a la familia Erso, formada por Galen (Mads Mikkelsen), uno de los mejores ingenieros del Imperio que ahora intenta llevar una vida tranquila y retirada, su mujer Lyra (Valene Kane) y su hija Jyn (Dolly Gadsdon de pequeña y Felicity Jones de mayor). Pero el imperio tiene planes de construir una potentísima arma para erradicar a los rebeldes a los que se enfrentan de una vez y para siempre, por lo que necesitan que Galen vuelva al trabajo. La visita a los Erso por parte del almirante Krennic (Ben Mendelsohn) acaba con la pequeña Jay teniendo que huir y ocultar su identidad. Hasta que años más tarde se tope con la Resistencia y emprenda una misión junto a varios rebeldes para conseguir robar los planos de la Estrella de la Muerte que podrían permitir descubrir su punto débil y destruirla.

Star Wars Rogue One

Puestos en situación, dejamos las alegrías para el final y empezamos por enumerar los que serían los aspectos negativos de esta “Rogue One”. Lo más clamoroso es el poco empaque del diseño de personajes, combinado con un guión que deja lucir poco los que podrían tener más potencial. Actores de la talla de Forest Whitaker o Mads Mikkelsen tienen apariciones demasiado breves y desnudas de la grandeza que hubieran podido tener sus caracteres. La pareja titular la forman un Diego Luna y una Felicity Jones con nula química; él mostrándose de nuevo como uno de los actores más inexpresivos de la galaxia (qué gran error si alguien pretendía ver en su Cassian Andor un émulo de Han Solo) y ella haciendo que la composición de una nueva heroína femenina en el universo Star Wars se quede muy corta en comparación a desde Leia a la más reciente Rey (Daisy Ridley) del episodio VII. Entre los secundarios que los acompañan tampoco hay mucho que destacar, como Baze Malbus (Wen Jiang) o Bodhi Rook (Riz Ahmed), dos rebeldes poco definidos y el guerrero ciego Chirrut Imwe (Donnie Yen) que sí sería uno de los más loables, si no fuera porque alguien se empeña en rodear su personaje de una impostada y reiterativa descripción fanaticoreligiosa de la Fuerza.

La otra gran pega es una primera parte de la película en la que todo da la sensación de ir a la deriva, saltando de un fragmento corto a otro, de un planeta a otro y de una trama a otra, en un montaje que no acaba de coger consistencia hasta que el film se deja de presentaciones y emprende el vuelo. Es en este tramo (y también en alguno de la segunda parte, pero allí se perdona porque los aspectos positivos ganan) en que el espectador puede tener más la sensación de que está ante un producto hecho a base de manual Star Wars como si fuera el molde de una cadena de montaje: pon varios planetas, varias naves y olvídate de la trama, los personajes o ponerle alma propia porque una película de la saga es tan fácil de hacer como mezclar cuatro elementos conocidos.

Pero como decía también hay alegrías en una galaxia muy lejana. La mayor de ellas es la última hora de “Rogue One“, que es la que hace que la película valga la pena. En este segundo tramo el film se encuentra a sí mismo, coge ritmo y es capaz de facturar aventuras y emoción como no había hecho al inicio.

starwarsrogueone

En el apartado de personajes encontramos algunas chispas en el bando “de los malos”. Admitámoslo, esto de ser almirante del Imperio y tener que dar explicaciones a Darth Vader no sería la posición más cómoda del mundo, pero Krennic y los otros generales y almirantes de la flota imperial les ganan la partida interpretativa a sus contrincantes. También, de nuevo, nos encontramos con que uno de los personajes más interesantes es un robot: el respondón K-2SO (con voz de Alan Tudyk) es el que logra poner las notas de humor más divertidas al filme.

Como no podía ser de otra manera, los momentos más brillantes de “Rogue One” son los que conectan esta historia con el resto de la saga y que apelan continuamente a la nostalgia y el imaginario que nos ha convertido a tantos en frikis. Los fans de Star Wars disfrutarán con el regreso a Yavin, viendo aparecer de nuevo los AT-AT, el Líder Oro y el Líder Rojo en las cabinas de sus X-Wing, C3PO y R2D2 paseando entre las instalaciones rebeldes, la entrada en escena de Bail Organa (Jimmy Smits), el rostro del difunto Peter Cushing como Moff Tarkin por obra y gracia del CGI y las gloriosas apariciones de Darth Vader entre humo, con la espada láser roja y la voz original de James Earl Jones.

Otro punto loable es que este filme ha sabido mantener ese punto justo de equilibrio en el uso de los efectos especiales que ya hacía que el episodio VII se alejara de la frialdad digital de los episodios I, II y III. En “Rogue One” se hace de nuevo un uso medido y cálido que conecta bien con la estética de las primeras películas y que evita que incluso en los momentos de batalla todo caiga en una evidente pantalla verde rellenada por ordenador.

Y por último, creo que hay que destacar el trabajo del compositor Michael Giacchino, que sin perder de vista la música original de John Williams, consigue aportar a la banda sonora de Rogue One variantes interesantes y con personalidad propia.

Buenas y malas noticias pues en la saga Star Wars. En vuestras manos queda ahora decidir qué pesa más y si ir o no al cine. Y en todo caso, ya queda menos de un año para volver a tener otro episodio (el VIII) y en 2018 tendremos otro spin-off.

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