Ocho apellidos vascos lo hizo conocido por todos. Ha acostumbrado al espectador a verlo en papeles cómicos y ahora lo hará llorar. Con 100 metros  se adentra en una historia de superación. Una película inspirada en la increíble historia real de Ramón Arroyo, a quien le dijeron que no podría caminar ni 100 metros. Pero él decidió  plantarle cara a la vida y participar en la prueba más dura del planeta; el Ironman. Conversamos con Dani Rovira durante la presentación de la película.

Después de tantos papeles cómicos, ¿ansiabas un papel de este estilo?

Sí, para mí ha sido una gran alegría. Pero no quiero diferenciar estilos. En  todo caso, quiero ver mi carrera como actor desde otra visión. No como una serie de cambios de registro, sino como un conjunto de historias. Ocho apellidos vascos era una muy concreta y ahora ha tocado una diferente. Intento afrontarla independientemente del género que la enmarque.

¿Cómo organizarlas entonces?

Lo bonito es crear tu personaje, creerte la historia y tirarla adelante a partir de la verdad más fiel. Los juicios del cambio de registro quedan para los críticos, los periodistas y el mismo público. Pero yo no lo concibo así. Simplemente es una historia diferente que he intentado defender como buenamente he sabido.

¿Cómo fue la preparación del personaje con el mismo Ramón?

A nivel de rodaje, Ramón sólo se pasó por la grabación un par de veces. Ahora bien, existió muchísimo contacto previo. Al principio era para preparar el personaje, pero al final la cabra siempre tira para el monte y nos acabamos convirtiendo en amigos. Lo último de lo que hablábamos era de la preparación interpretativa.

Dani Rovira 100 metros

¿Te lo ha puesto fácil?

Mucho. Nos han allanado nuestro trabajo porque, tanto Ramón como Inma, han sido muy generosos a la hora de explicarnos su experiencia desde el diagnóstico hasta el presente. Con sus luces y sombras. De hecho, ellos eran los primeros interesados en el buen hacer de esta película, ya no para transmitir su propio caso, que es extraordinario, sino para dar a conocer una enfermedad que afecta mucha gente y es muy incomprendida. Sobre todo por su peculiaridad, que es especialmente jodida.

En todo caso, pasas de darnos risa a casi llorar. ¿Qué piensas cuando te llega este guion?

Entusiasmo y emoción. Lo bonito de nuestra profesión es la transmisión de emociones. Desde que subía al escenario haciendo mi show unipersonal de comedia, aquel ¿Quieres salir conmigo?, ya lo sentía. Lo precioso del actor es poder coger el corazón del espectador y revolverlo, hacer un cóctel, tirarlo, acariciarlo, echarle alquitrán y después plumas. Me parece lo más fantástico que puede ofrecer un actor a su público. Esta historia era una manera de hacer llegar muchas emociones diferentes en muy poco tiempo.

¿En qué se asemeja Dani a Ramón?

Me gustaría parecerme en muchas más cosas, porque es un súper-hombre, igual que Inma es una súper-mujer. Pero podría decir que nos asemejamos en el humor, que es el prisma con el que me gusta mirar la vida, más allá de mi profesión. Los dos lo utilizamos en nuestro día a día, pero Ramón lo hace como bálsamo y tabla de salvamento.

¿En algo más?

En que somos unos apasionados del deporte. O, por ejemplo, en la sensibilidad. Tanto Ramon cómo yo tenemos las emociones siempre a flor de piel. Somos muy cabezotas y no permitimos que nadie nos diga que no podemos hacer algo. Tenemos muchísimas cosas en común.

¿Este papel es de los que marca la carrera de un actor?

Sé que me marca como persona. Estoy seguro que este personaje, historia y película, al aproximarme a Ramón e Inma, han dejado una marca de por vida. Ahora bien, como actor, habrá que esperar 10 años para averiguarlo. Si entonces tengo una ferretería montada, tendré que decirte que no me ha marcado mucho.

Durante el rodaje estabas muy delgado. ¿Cuántos kilos perdiste y que supuso para ti este sacrificio?

Si queríamos ser fieles a la historia real teníamos que tener en cuenta que Ramón, a la hora de detectarle la esclerosis múltiple, tenía un sobrepeso importante. Y hasta llegar a hacer el Iron man llegó a perder 30 kilogramos. Aún así, actualmente, en un plan de rodaje de 7 semanas donde se basan en las necesidades de producción y localización, era imposible hacer el proceso de engordar/adelgazar. Es entonces cuando se tomó la decisión de partir directamente de la delgadez para ocultarlo con pequeños trucos cinematográficos, a base de maquillaje y vestuario. Como mucho me adelgacé 5 kilos, pero con la nariz que tengo, a la que pierdo un poco de peso, me aparece un codo en la cara que parece que haya sufrido una transformación.

Dani Rovira 100 metros

¿Dani Rovira tiene sus 100 metros particulares?

Mis 100 metros son diarios. La vida va proponiéndote retos y no son nunca concretos. Tengo un gran abanico, desde desafíos deportivos a familiares, o con los perros, la pareja, los proyectos de futuro, etc.

¿Qué has aprendido de Ramón?

La gente como Ramón son personas que, cuando se los detecta una enfermedad degenerativa, parece que necesitan ayuda, pero lo que no sabemos es que, a largo plazo, son personas que te ayudan a ti. Nosotros, quien supuestamente tenemos todas las piezas en perfecto funcionamiento, acabamos rendidos a ellos. A mí Ramón me ha ayudado a ser mejor persona.

¿Cómo se llega a hacer mejor persona alguien que era un total desconocido?

Porque él es así. Del tipo de ser que trastoca y cambia tu vida. Cambia tu escala de valores y prioridades. A veces te ves cabreado porque llevas dos días sin encontrar el móvil y miras a Ramón y no te queda más remedio que pensar “soy imbécil”. También me ha enseñado a saber jugar las cartas que te da la vida. Y si la vida te regala muchas cartas, eres muy afortunado. Él las tiene más jodidas que el resto y está haciendo una partida inigualable.

¿Con qué mensaje querrías que se quedara el espectador?

Que, en la vida, nadie te niegue una posibilidad. Que no te digan que no. Es cierto que no todo es posible, pero inténtalo tú, que nadie ajeno te lo prive. Es lo que le pasó a Ramón, que durante 3 años se creyó aquello que le dijo un médico de que no podría andar 100 metros. Y de repente se rebeló. Que ninguna persona te diga que no puedes.

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