¿Qué es más importante plantar una semilla o hacerla crecer? ¿Dejar embarazada a una mujer o educar y dar amor a esa criatura? Es el dilema que nos plantea Eugène Green en “Le fils de Joseph“, a concurso en Sevilla. Como hiciera en “La Sapienza“, el director nacido en Nueva York pero afincado en Francia se inspira en la Sagrada Familia bíblica. El adolescente Vincent (el novato Víctor Ezenfis) vive con su madre soltera, María (Natacha Régnier). Necesitado de saber quién es su padre, descubre que su progenitor es un empresario literario (Mathieu Amalriac) poco interesado en la paternidad. Obsesionado con el sacrifico de Abraham, Vincent intentará “sacrificar” a su particular Isaac, el empresario. Y conocerá a Joseph (Fabrizio Rongione).

lefilsdejoseph

Especialista en teatro barroco, Green dibuja a personajes que declaman. Preguntado por esa “contención” de sus personajes, el director habla de una “emoción real de los actores, que salga de su interior, que no sea impostada“. Esa frialdad primera de los personajes me ha podido sacar de la película, pero el tema y una cierta ironía me ha llevado a amar esta pieza más convencional que otras de Green.

El sábado era el día de Amalriac. Estaba en dos de la Sección Oficial. En la arriba mencionada y en la última de Paul Vecchiali, fuera de concurso. Y en la deliciosa propuesta de uno de los más peculiares y desconocidos cineastas españoles. El madrileño afincado en París, Ado Arrietta, concursa en la sección “Nuevas Olas” con Belle Dormant, una revisitacion del mito de la princesa dormida. El príncipe de Lotonia, Egon (Niels Schneider) aleccionado por su tutor (Mathieu Amalric) solo tiene una cosa en mente: encontrar el reino de Kentz y despertar a Rosemunde y su corte, que llevan 100 años dormidos.

Belle dormant

Arrietta ha construido una película que gusta tanto a niños como a mayores. Con un príncipe que se rebela contra el poder establecido, su padre, y unas hadas que toman protagonismo. El film es irreverente y destila un humor excéntrico.

Y en “Nuevas Olas”, he visto otra de las películas sugerentes de la jornada. El hasta ahora cortometrajista, David Macián, que ha tenido que subsistir a base de trabajos alienantes, se vió interpelado por la novela del sevillano Isaac Rosa, “La Mano Invisible“, un brutal retrato del mundo del trabajo y de la precariedad laboral. En una nave industrial, una serie de trabajadores son emplazados a realizar sus tareas habituales durante 8 horas ante el público. La peculiar “obra teatral” triunfa, mientras los operarios son “acosados” por sus invisibles patronos.

La mano invisible

Actores de la talla de Josean Bengoetexea, Bárbara Santa-Cruz o Edu Ferrés, entre otros, se han unido en cooperativa junto al equipo técnico para poner en marcha este film. Es fácil empatizar con estos personajes que sufren, que como nosotros sufren en mayor o menor medida, este hostil mundo laboral. Una sólida ópera prima de un director, que como recordaba Bruto Pomeroy, su actor fetiche en el coloquio posterior, había sufrido “la evolución que ha sufrido el país. De hacer cortos freakies como un musical de vampiros a un largo tan dramático“.

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