La treva
8Nota Final

La Treva (Time Stand Stills, de Donald Margulies) nos sitúa en la guerra de Iraq, en el año 2009. Una reportera gráfica gravemente herida en el conflicto, vuelve a casa. Una producción de La Brutal, con notable dirección de Julio Manrique.

La Sarah Goodwin (Clara Segura) es reportera gráfica y ha sufrido la explosión de una bomba mientras cubría la guerra de Iraq. Malherida, vuelve a casa acompañada de su pareja, el periodista y cronista de guerra James Dodd (David Selvas), que había abandonado con anterioridad la zona de conflicto debido a una crisis nerviosa, y que ahora ha vuelto para recoger y acompañar a Sarah.

Al volver a casa, Sarah y James deben cicatrizar sus heridas, y darse un tiempo, una tregua dentro de su guerra particular, para decidir qué es lo que quieren hacer con su vida.

Durante la convalecencia, recibirán la visita de Richard Ehrlich (Ramón Madaula), editor fotográfico de la revista donde colaboran Sarah y James e íntimo amigo de los dos, que aprovechará la visita para presentarles a su nueva pareja, Mandy Bloom (Mima Riera), mientras de paso intenta adivinar cuáles son las intenciones de Sarah y James con respecto a su vuelta al trabajo, después de haber vivido la muerte tan de cerca en el caso de Sarah.

La Treva es una reflexión sobre la guerra y la frivolidad/insensibilidad con la cual muchas veces es vivida en Occidente, y también una reflexión sobre el trabajo de los reporteros/fotógrafos y qué función desempeñan en la guerra y qué hacen o deberían hacer en el momento de estar cubriendo un conflicto. También es una reflexión sobre las relaciones de pareja y sobre la madurez, así como sobre las diferentes maneras de abordar esta última.

Para mí, La Treva ha sido, principalmente, una historia de mujeres. Primero, porque tanto Mima Riera como Clara Segura están espléndidas en sus papeles y se comen con patatas a sus compañeros masculinos sobre el escenario, pero también porque escenifican mujeres muy diferentes, y muy interesantes a un tiempo.

Sarah es una mujer de 40 años dura, cínica y de carácter fuerte, que ha vivido y viajado mucho por el mundo, y que las ha visto de todos los colores. Tiene una relación con James desde hace unos 9 años donde las reglas están claras y delimitadas; es una apasionada de su trabajo por cruento que éste pueda resultar a menudo. Acostumbrada a convivir con la muerte y el dolor, le cuesta desconectar y solamente “estar” en su apartamento de la zona noble de Brooklyn.

Mandy tiene 25 años, se dedica a la organización de eventos, especialmente para las clases acomodadas neoyorquinas, y hace 4 meses que tiene una relación con Richard, que le dobla la edad y que ejerce de figura paternalista. Es una chica dulce, vital, positiva y bastante naïf, que ha visto muy poco de lo que la rodea y menos aún del resto del mundo, y que choca frontalmente con todo lo que Sarah representa. Pero al mismo tiempo, Mandy le ofrece una visión aún pura del mundo que Sarah había perdido de vista. Sarah pasa del evidente sarcasmo inicial que le provoca conocer a la “niña” de Richard, a mirar a Mandy con otros ojos, a respetar una posición que no comparte pero que quizá acaba, sino entendiendo, como mínimo escuchando.

Durante el desarrollo de la obra, además de la relación entre las dos parejas, vivimos sobretodo la de Sarah y James; veremos sus altibajos, sus dudas y resquemores sobre la profesión que, una a través de los ojos de una cámara y el otro a través de la palabra escrita, comparten. El hecho de que Sarah haya sentido la muerte en sus huesos, y que por tanto Jamie haya estado tan cerca de perderla, hace que se replanteen qué es lo que están haciendo y si realmente seguir ejerciendo esta profesión, siempre en el ojo del huracán, es lo que quieren en sus vidas.

La reflexión sobre su trabajo se transforma una reflexión sobre el papel, a veces cuestionado, de los reporteros en zona de conflicto, y también sobre el consumo de periodismo de guerra que se hace en Occidente. La banalización de la guerra, la desidia del reportero frente a la muerte y el sufrimiento, la no-intervención, la doble moral… Todos estos conceptos saldrán a la palestra y serán analizados y contrapuestos por los personajes, mientras se enfrentan a un tiempo a ellos mismos, a su madurez y a la definición de lo que quieren que sea su vida, encontrando aquí, más conflictos otra vez.

Una obra actual, viva y visceral, en clave de tragicomedia, que nos hace reflexionar y empatizar con los personajes, con sus pasiones, sus miedos y sus dudas, y sobretodo nos permite disfrutar de las grandes actuaciones de sus actrices protagonistas.



Teatro: La Villarroel
Web teatro
Autor del texto: Donald Margulies
Dirección: Julio Manrique
Intérpretes: Clara Segura, Ramon Madaula, David Selvas i Mima Riera


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