La luz más oscura
1Nota Final

Si Pepe Rubianes levantara la cabeza… ¿Hasta qué punto se tiene derecho a hacer ciertas cosas? Donde se encuentran los límites de tal manera que uno no falte el respeto a un colectivo ciertamente fundamentado? ¿Qué representa que es La Luz Más Oscura? Teatro seguro que no. Y no se trata de hablar del hecho de entrar en unos cánones o una manera de hacer el teatro (faltaría más, entonces dejaría de ser vivificador, tal como lo describe Peter Brook). Directamente no contiene la esencia: el juego. Aquel juego que conlleva ritmo, corporalidad, discurso, y un largo etcétera. El juego es amplio. El teatro: nadie ha dicho que fuera fácil. Pero es que en la Sala Pepe Rubianes del Teatro Club Capitol de Grupo Balañá SE-PA-SAN.

Es difícil reflexionar sobre una pieza teatral cuando la pieza no lo es, de teatral. El único factor que la hace teatral es el espacio donde pasa: en una sala de teatro. Si se tiene que situar en un marco seguramente es el del teatro comercial. Que sea o que pueda ser comercial no significa que no tenga una calidad escénica. Es tan necesario el teatro comercial como el de autor, el social, el político o el performativo. Y es tan necesario que cumpla unos mínimos! Entonces, al no poderse valorar como tal, se sospecha que podría llegar a ser una ‘casa’ del terror. Y es que es obvio que los mecanismos usados (mecanismos que se utilizan en espacios como el estupendo Hotel Krüeger o en el séptimo arte) aquí no funcionan, en espacios teatrales no funcionan. El equipo La Luz Más Oscura y el Grupo Balañá han sufrido, pues, una cierta confusión en este sentido.

Hablemos de la concreción escénica. No existe (y no hablamos de coherencia o lógica, no nos confundiéramos nosotros también…). No hay una estética concreta: el diseño del espacio escénico no sabe ni hacia donde va ni de dónde viene. La dirección de los actores o bien la interpretación no tiene la capacidad de llenar el teatro (no se les oye y apenas sudan o concretan). No es necesario que nos adentremos ni en la dirección ni en el texto ni en la dramaturgia (si es que existe este último concepto para el equipo La Luz Más Oscura…), los dos primeros aspectos firmados por la misma persona, de profesión: director cine (el tercer concepto no aparece en ninguna parte…). En fin, en la totalidad de la pieza faltan unas reglas de juego concretas. “Ever tried. Ever failed. No matter. Try Again. Fail again. Fail better. “Decía Samuel B. Beckett.

Vivido así, pues, es un error que sobrepasa el límite del otro: falta el respeto a una profesión ya bastante difícil de sustentarse. Hay cosas que uno puede soportar y otras que van demasiado lejos. Y esto va demasiado lejos. Es un insulto hacia el mundo del arte en general, no sólo al del teatro. Es la pintura, el técnico, la escritura, el craft, el diseño, la música, el autor, el productor, la empresa y empresario incluso (y un largo etcétera). Lorca decía: “El teatro se poesía que se sale del libro para hacerse humana”. ¿Dónde está la humanidad? O, en primer término, preguntarse dónde está el libro, dónde son las palabras, dónde se encuentra la acción?

Dicho esto, en qué momento la persona encargada de la programación artística del Grupo Balañá decide programar una pieza como ésta? (Sí, quizás la crítica debe encaminarse por ahí, no sacaremos nada en el comentar más allá sobre las características intrínsecas de la pieza). Como es posible que engañe tan exageradamente a la misma cultura? Al público habitual y al público que un día decide adentrarse en él por primera vez? Estos últimos no volverán, para nada. Ya el día del estreno la mitad de la sala que observaba se marchó y se anularon las funciones que quedaban esa semana. Sin embargo, la semana siguiente volvían a estar en cartel…

“En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas.” (Lorca de nuevo). Hay que mojarse y meterse adentro, en el fango. Cualquier cosa no sirve, sólo “[El teatro] puede ser cualquier cosa mientras no sea cualquier cosa.” (Lacan dixit). Hay que repensar más a fondo a veces, y lo único que lo permite, en parte, es el tiempo.

Siguiendo la línea Lorca, hacer reflexionar al propio arte de la escena y al público, que siempre es mucho más listo de lo que algunos piensan. Aunque muchos ya salieron reflexionados y comentando el espectáculo, sin escrúpulos. Pues el público es el público, quien alimenta la cultura. Sin público no existe el link de comunicación que es capaz de generar el arte. “Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su pasaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama matar el tiempo”. (F. G. Lorca).



Teatro: Club Capitol
Web teatro
Autor del texto: Sergi Vizcaíno
Dirección: Sergi Vizcaíno
Intérpretes: Julia Molins, Thais Curiá, Jordi Cadellans, Ariadna Gaya, Sergi Cervera y Angie Savall


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