Llega el sol, que añoramos todos los mediterráneos, el día que dos monstruos nos vienen a ver. Uno es el “monstruo” cinematográfico de Sigourney Weaver que vino por primera vez a Donostia con “Alien” y que hoy vuelve a recoger el premio del Festival. El otro es el monstruo de ficción creado por Bayona en el film “A monster calls”, que nos ha hecho encoger el corazón y derramar lágrimas durante la proyección. Además, dos directores de los clásicos: Ken Loach y François Ozón. Monstruos y más monstruos.

Sigourney Weaver

Sigourney Weaver

Este pedazo de mujer que llegó al cine después del teatro y se cambió el nombre de Susan Alexandra por el que ahora luce después de leer “El gran Gatsby”. “Alien” fue la película que la lanzó a la fama, y que comenzó su recorrido en el festival de San Sebastián en 1979. “No creo que ninguno de vosotros recordéis aquella visita.Vamos, es que ni habías nacido la mayoría. Me dieron un extraño regalo … Desde entonces este certamen ocupa un lugar muy especial en mi corazón, porque seleccionaron esa pequeña película de ciencia ficción, porque vine con mis padres … “, explicó Weaver en la rueda de prensa. Esta noche recoge el premio Donostia, el segundo de esta edición. Además presenta, fuera de competición, “A monster callos”, una película que ha rozado la emoción de los espectadores hasta agotar las reservas de kleenex.

Ella, que siempre ha interpretado caracteres fuertes, ha defendido el papel de la mujer: “Somos el pegamento que mantiene unido el mundo. En EE.UU. creo que a pesar de los vaivenes tendremos por fin una presidenta, ya va siendo hora. Nuestra lucha pasada está cuajando con mujeres en puestos relevantes. “A monster callos” tiene dos grandes productoras detrás [Belén Atienza y Sandra Hermida]. En fin, en esta película, como en muchos personajes de mi carrera y se lo agradezco a los directores con los que he trabajado y me entendieron, mi papel no es sólo una mujer con momentos vulnerables. Está claro que los tiene, como ocurre en la vida real, pero en esta vida real tampoco hay que sentarse a esperar que nos salve un hombre “.

No le ha hecho nada confesar la suerte que la ha acompañado: “Por eso he trabajado con grandes directores.Usted menciona a Allen, Scott, Weir, Fincher y Cameron. Yo añadiría a Ang Lee. No puedo comparar a Jota con ninguno de ellos, porque posee su propio talento. Es apasionado, con gran confianza en sí mismo, conecta de manera instintiva con el material. Fincher, por ejemplo, es más intelectual; Jota, más volcánico. El guión de “A monster callos” había que llevarlo al público de forma sincera, y Jota ha sido el perfecto capitán para este barco. Peter (Weir) me ayudó a entender cómo rendirte al caos de una película, porque yo venía del teatro. Y me preocupaba demasiado por la historia. Hay un caos que puede hundirte, por lo que debes tener un director fuerte que te guíe “.

Para Bayona estaba claro el porqué de la elección de Weaver. “Es obvio por qué tenía que elegir a Sigourney para el personaje de la abuela. A diferencia de otras actrices que encarnan mujeres guerreras, en su trabajo puedes ver los pliegos emocionales, su sensibilidad ”

La actriz no ha tenido miedo de rebatir argumentos como el que no hay buenos papeles para mujeres de cierta edad. Asegura que trabaja más que nunca. “No envidio a Russell Crowe, que por otra parte me parece un gran actor, pero el cine hoy, y la literatura a lo largo de su existencia, ha contado grandes historias con potentes personajes femeninos. Durante años en la comedia aparecían mujeres grotescas que yo quise evitar. Ahora el paisaje es diferente, con mujeres de alto perfil, presidentas de grandes instituciones mundiales, y esto se refleja el cine. Es un excelente momento para las mujeres “.  Además comentó que el nuevo título de la saga “Alien” se retrasa tanto por compromisos previos suyos como del director, el sudafricano Neill Blomkamp.

Un monstruo viene a rojo

“A monster callos” (Un monstruo viene a rojo)

Conor sólo tiene trece años, pero sabe perfectamente qué pasará poco después de la medianoche. Va a tener la misma pesadilla otra vez, esta “pesadilla llena de oscuridad, de viento y de gritos”. Ha sido así desde que su madre cayó enferma. Aunque esta noche parece diferente. Conor escucha una voz que le llama desde el jardín. Delante de la casa hay una antigua iglesia, con su cementerio … y un viejo árbol, un tejo que se ha transformado en un monstruo ante los ojos de Conor. De la mano de esta criatura, Conor emprende noche tras noche una nueva aventura para huir de sus propios miedos … hasta que reúna el valor suficiente para enfrentarse a su peor pesadilla, a su propia historia: la verdad.

A Bayona le gusta llevar relaciones materno filiales al cine. “El orfanato”, “Lo imposible” y ahora este monstruo. Un gigante con la atronadora voz de Liam Neeson que ha hecho caer un montón de lágrimas.

“La verdad puede ser muy dura de escuchar”, decía Bayona en rueda de prensa sobre esta cinta, un drama fantástico que adapta la novela homónima de Patrick Ness sobre un niño que recurre a su imaginación para afrontar la enfermedad terminal su madre. Patrick Ness, también presente ante la prensa, ha colaborado en el guión. Para escribir la novela tomó la idea original de la escritora Siobhan Dowd, muerta antes de poder llevarla al papel. Según Ness, tras el descubrimiento de la verdad del que habla Bayona está el paso al mundo adulto. “Este momento en que comprendes y aceptas que eres un individuo complejo con emociones contradictorias”, apuntó.

Lo cierto es que Bayona vuelve a emocionar y a tocar la fibra con esta película. Es complicado quedarse indiferente ante esta cinta sin que te afecte en un momento u otro. La evolución de Conor para aceptar la pérdida inminente, pero también ciertas verdades que le explica el “monstruo” como el que, tal vez, la bruja del cuento de hadas no era la más mala o que hay otros monstruos como la ira que pueden surgir dentro de cualquiera de nosotros. “Un monstruo viene a verme” tiene un montón de capas de lectura. Según su director cinco. Un filme que combina la música del Orfeón donostiarra con unos silencios que rompen el alma por un lado y los actores con unas ilustraciones estilo acuarela que dan forma a los cuentos que explica el árbol gigantesco que visita Conor a las 12:07.

La película se estrenará el 7 de octubre en los cines. Id bien cargados de kleenex, os harán falta.

Y, Daniel Blake

I, Daniel Blake

Por primera vez en la vida, y víctima de problemas cardíacos, Daniel Blake, carpintero inglés de 59 años, se ve obligado a recurrir a las ayudas sociales. Sin embargo, a pesar de que el médico le ha prohibido trabajar, la administración le obliga a buscar un trabajo si no desea recibir una sanción. En el transcurso de sus citas en el centro de trabajo, Daniel se cruza con Katie, una madre soltera de dos niños que tuvo que aceptar un alojamiento a 450 kilómetros de su ciudad para evitar que la envíen a un hogar de acogida. Prisioneros del lío de aberraciones administrativas actuales de Gran Bretaña, Daniel y Katie intentarán ayudarse mutuamente.

“I, Daniel Blake” es el drama social dirigido por Ken Loach con una Palma de Oro en Cannes que se ha podido ver en la selección de Perlas del Festival. La película trata, en clave agridulce, la burocracia (o burrocracia) que atrapa los más desesperados para, en vez de ayudarles, atraparlos en una red que no les deja salir y que les acaba hundiendo por completo. Esto le pasa al protagonista Daniel Blake perfectamente interpretado por Dave Johns, junto a Hayley Squires.

Un filme que critica de forma contundente pero que lo hace, la mayor parte del tiempo, con ironía consiguiendo arrancar sonrisas de cuán ridículas resultan ciertas situaciones y al mismo tiempo comunica a la perfección como pueden ser de desesperante cuando tu vida se depende. Con todo el desenlace del film es demasiado evidente, excesivamente tradicional y rompe lo que podría haber sido una crítica contundente pero a la vez un poco diferente.

Frantz

Frantz

En una pequeña ciudad alemana tras la I Guerra Mundial, Anna cada día al cementerio a lamentar la pérdida de su novio Frantz, que murió en una batalla en Francia. Un día se encuentra con Adrien, un joven francés que ha ido a depositar flores en la tumba de Frantz y la presencia en un país que acaba de perder la guerra encenderá pasiones encontradas.

François Ozon, ganador de la Concha de Oro y del Premio del Jurado al Mejor Guión en el Festival de San Sebastián de 2012 por “Dans la maison”, acumula una amplia y premiada filmografía, con títulos como “Sous le sable”, que competir en la Sección Oficial de San Sebastián, “8 femmes”, “al aire libre”, “Angel”, “Le refuge”, premio Especial del Jurado en San Sebastián, “Potiche”, “Jeune et jolie”, ganador del premio TVE -Otra Mirada del Festival de San Sebastián o “Une nouvelle amie”, con la que volvió a la Sección Oficial del Zinemaldia.

Ozon hace pequeñas joyas y esta lo es. Una historia de perdón pero también de amor. No sólo del romántico, también del paterno filial, el de sacrificarse por el otro, el que guardarse las cosas malas para que el otro sea feliz. Jugando con el color o la ausencia de éste nos traslada días después de la primera guerra mundial en medio de ganadores y perdedores. De ganadores a los que no les gusta como han ganado y perdedores que se sienten culpables de todo lo que han perdido. Y en medio, una chica que pierde un amor y gana otro y en ambos casos no consigue ser feliz. Una pieza de cine delicada y preciosa.

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