Si no fuera porque el thriller que arrancaba hoy la Sección Oficial (“Que Dios nos perdone”) viene cargado de testosterona, podríamos decir que esta ha sido una jornada femenina donde ha brillado sobre todo la magnífica actriz Isabelle Huppert con dos películas (“El porvenir ” y “Elle”) y una recién llegada, Florence Pugh, que ha sorprendido a crítica y público con una poderosa mirada y compostura en “Lady Macbeth”.

Las dos películas vistas en Perlas tenían nombre y apellido propios: Isabelle Huppert. Una actriz en mayúsculas, de presencia estupenda, capaz de abordar papeles de todo tipo con una solvencia fuera de medida y encima confesarnos hoy a la prensa que ella “Nunca he pensado que esto de actuar fuera difícil“.

La primera cinta donde nos lo demuestra es “L’Avenir” (El porvenir), el retorno de la directora francesa Mia Hansen-Løve a San Sebastián tras haber acumulado elogios con “Eden” en la sección oficial de hace dos ediciones. En esta ocasión, dentro de la sección Perlas, nos trae la historia de una profesora de filosofía que sufre un proceso de deconstrucción de su vida cuando su marido decide separarse y la seguridad de su trabajo comienza a resquebrajarse.

L'avenir Isabelle Huppert Mia Hansen Love

A través de este camino hacia la redefinición personal de Nathalie, que pasa por replantearse de arriba abajo los conceptos de felicidad, relaciones familiares, autoafirmación, libertad… Mia Hansen-Love retrata también con gran naturalidad una noción de feminidad en el mundo actual. Y lo hace centrándose en momentos que no son grandes golpes de efecto sino que discurren como aquellas cosas cotidianas que podrían parecer triviales y mundanas pero en el fondo son las que cambian una vida.

Viniendo de donde veníamos (la mencionada “Eden“), “El porvenir” resulta a ratos demasiado reposada, faltada de un planteamiento más atrevido. Pero de nuevo, si es que hacía falta, nos reconfirma a su realizadora como una de los grandes valores del cine europeo.

Y si Isabelle Huppert está magnífica interpretando a esta Nathalie que entoma con estoicismo y resolución los golpes que le da la vida, aún va un paso más allá en la segunda película donde la hemos podido ver hoy. En “Elle” se pone a las órdenes del siempre atrevido Paul Verhoeven para adaptar la novel.la “Oh …” de Philippe Djian.

En ella se nos presenta a Michele, una mujer que dirige una compañía de videojuegos donde parece que tenga que estar constantemente haciendo valer su criterio en un equipo de hombres. La suya no ha sido una trayectoria fácil, siendo hija de un hombre que fue acusado de múltiples asesinatos y habiendo visto como incluso de niña muchos pusieron en duda su participación en los hechos. Ahora ya adulta, podría haber dejado atrás los fantasmas construyéndose una exitosa carrera y una vida cómoda. Pero un día un hombre entra en su casa y la viola. Y la manera personal y particular que Michele tiene de afrontarlo y reaccionar sorprenderá a todos los que la rodean y la llevará a ella misma por una serie de curiosas decisiones.

Isabelle Huppert Elle Paul Verhoeven

Elle” es una película extraña, que decide hacer frente a este duro planteamiento con una puesta en escena cargada de un humor muy negro y saltándose a la torera lo que pueda ser políticamente correcto o no. Verhoeven y su guionista David Birke deciden que la vida de Michele no se vuelva un drama descarnado y oscuro, sino todo lo contrario, casi una vibrante aventura conducida por el especial carácter de la protagonista que tienen entre manos. Y Huppert les acepta el juego con su brillante interpretación de esta mujer compleja, imprevisible y desinhibida que se mete el público en el bolsillo durante todo el metraje.

Y de una actriz consagrada a una prácticamente desconocida, el nombre de la cual muchos nos hemos apuntado desde hoy para tenerla en el radar: Florence Pugh. Dentro de la Sección Oficial, se presentaba “Lady Macbeth“, película de William Oldroyd que no es una recreación del célebre personaje de Shakespeare sino que adapta y anglifica la novel.la “Lady Machbeth of the Mtsensk” del ruso Nikolai Leskov. Su protagonista, sin embargo, tiene rasgos en común con la señora de Macbeth, carente de escrúpulos cuando se trata de conseguir sus objetivos.

Aquí la protagonista es Katherine, una joven de la Inglaterra victoriana en la hacen casarse con un hombre mayor y no demasiado dado a los afectos. Obligada por su nuevo entorno a no salir de casa y dedicar las horas a la oración y la lectura, la chica no tardará en encontrar en el mozo Sebastian, una manera más placentera de pasar el tiempo. Esta pasión y felicidad reencontradas la llevarán a actuar de forma implacable por no perderlas, salga quien salga herido por el camino.

Lady Macbeth Florence Pugh

La película de Oldroyd apuesta por una puesta en escena austera y centrada en espacios muy reducidos para hacernos partícipes del enclaustramiento físico y emocional de Katherine en un mundo sin demasiadas libertades donde cualquier chispa de pasión será la válvula de escape que lo puede hacer saltar todo por los aires. Su gradual y creciente corrupción y crueldad expresan aquí no tanto una lucha por el poder, como en la obra shakesperiana, sino simplemente por la libertad sexual y personal de la protagonista en esta opresiva jaula del siglo XIX.

Y este papel complejo, de emociones que nacen muy adentro pero deben mostrarse muy sutilmente hacia fuera, es lo que nos ha cogido a muchos por sorpresa en la gran interpretación de Florencia Pugh. Una joven de potente mirada y compostura, capaz de llevar toda la historia sobre los hombros con una fuerza y convicción admirables.

Pero los hombres también debían tener hoy su rincón en la Sección Oficial y ellos son los protagonistas de un nuevo thriller español dirigido por Rodrigo Sorogoyen. El realizador de “Stockholm” (2013) vuelve a dejar la tele por el cine en este segundo largometraje, “Que Dios nos perdone“, donde se inspira en un caso real para montar junto con la coguionista Isabel Peña una tensa investigación policial.

El inspector Valverde (Antonio de la Torre), un hombre tartamudo y con problemas para las relaciones personales, y el Inspector Alfaro (Roberto Álamo), un policía con un temperamento descontrolado, son los compañeros que investigan la muerte de una anciana. Los detalles del crimen les llevan a descubrir implicaciones que sus compañeros habían pasado por alto y que les pondrán sobre la pista de un asesino en serie que parece estar pagando con mujeres de cierta edad sus frustraciones personales.

Que Dios nos perdone

A la película se le ve alguna costura evidente y nos ha dejado un poco inquietas con un mensaje algo ambiguo sobre la violencia de género en un momento dado. Pero en su conjunto resulta un thriller efectivo, tenso y que sabe aprovechar a su favor tanto los elementos de ambiente que le han añadido (como la visita del Papa a Madrid y las manifestaciones del 15M durante los hechos) como sobretodo el magnífico trabajo de sus dos protagonistas. Antonio de la Torre con su contención emocional y un trabajado tartamudeo que no cae nunca en el ridículo, y Roberto Álamo encontrando el equilibrio entre el hombre familiar y el policía brutal que no siempre sabe conducir sus emociones de la mejor manera.

Algún compañero decía a la salida de la proyección que el cine español parece haber encontrado en el género del thriller el espacio donde sobresalir por fin, y Sorogoyen y su película ciertamente aportan puntos a la idea.

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